XXXIII San Silvestre de Gijón

Por Marcos Peón Azcano para carreraspopulares.com - 03/01/2003

La San Silvestre gijonesa con sus 33 ediciones es decana de las San Silvestres asturianas y 2ª en antigüedad de todas las celebradas en España, sólo superada por la Vallecana. A pesar de su veteranía, esta carrera no ha evolucionado hacia el profesionalismo, sino que ha mantenido siempre una filosofía dirigida al popular sin grandes premios en metálico, ni fijos de salida, lo cual dudo que embelleciese la carrera, pues soy de los que considero que para ver una buena competición no hacen falta ni los nombres, ni los cronos, solo igualdad y entrega entre los participantes. Todo esto beneficia a corredores como yo, lejos de poder disputar el triunfo en otras San Silvestres más profesionales como la de Oviedo, en la que seguramente podría sacar más tajada que en la de Gijón, pero no podría disfrutar de la sensación de estar disputando la carrera, de sentir que puedes ganar; es por eso que corro en Gijón, por eso y por el hecho impagable de poder calzarse unas zapatillas el día 31 de Diciembre y salir a correr por Gijón con el paseo del Muro abarrotado de gente y animando sin cesar, que te hace sentirte una gran estrella por unos instantes.


Tras esta “breve” introducción paso a relatar como fue la

carrera.


La salida, que tiene lugar en los aparcamientos del estadio del Molinón, era prueba fehaciente de que el récord de participantes se había batido, y eso que el día era muy gris y lluvioso, lo cual particularmente me gusta, pero al salir de casa en dirección a la salida me había apenado pues supuse que aquello desanimaría al público a la hora de salir a la calle a ver la prueba, pero me equivocaba.


Antes de la carrera tenía pensado mantenerme un poco a la expectativa y esperar a que otros tomasen la responsabilidad de encabezar la prueba, no obstante dudaba que ésa fuese una buena idea pues a mis principales rivales a priori, Benito Fernández y Antonio Suárez les beneficiaba una carrera lenta. Pero todo cambió una vez dada la salida, ya que un atleta con quien nadie contaba, pero que siempre es peligroso, Alberto Castro, se puso rápidamente en cabeza; este hecho me animó a darle un ritmo vivo a la prueba, así que antes de llegar al primer kilómetro tomé el primer puesto, que ya no abandonaría hasta el final.


En el primer paso por el Muro, ya me di cuenta de que mi pensamiento acerca del público era totalmente erróneo, nunca había visto tanta gente viendo esta carrera, era algo maravilloso; y no sólo había gente en este tramo, como ocurre normalmente, sino que este año había muchísima gente en todo el recorrido.


Siguiendo con la carrera, a la salida del Muro el grupo de cabeza ya había perdida bastantes unidades, ahora entrábamos en una zona de calles estrechas con bastante curveo que aproveché para, desde mi privilegiada posición delantera, descolgar a algún que otro rival más con pequeños acelerones en las salidas de las curvas. Así llegamos a la Plaza del Parchís, situada en mitad del recorrido y que marcaba el final de la zona de curvas, un grupo de 4 atletas, formado por Benito Fernández, Antonio Suárez y Borja Jerónimo, atleta al que antes olvidé mencionar pero que también contaba y mucho en las apuestas.


A partir de ahora cuatro largas calles (San Bernardo, Pablo Iglesias, Avenida Castilla para volver de nuevo al Muro). Mediada la Calle San Bernardo, observé que los atletas del Esmena, Benito y Antonio, parecían flaquear, aceleré un poco el ritmo y creí descolgar a ambos pero ya en Pablo Iglesias advertí que tan solo “Toño”, había cedido terreno. Intenté descolgar con constantes cambios de ritmo a mis dos compañeros de andadura antes de llegar al Muro, con el fin de poder afrontar con mas tranquilidad el tramo final pero me fue imposible, así que llegamos los tres a éste segundo y último paso por el paseo marítimo.


En este momento sufrí una pequeña crisis así que miré hacia atrás y vi que no había nadie que se nos pudiera acercar por lo que decidí bajar el ritmo para así llegar lo más fresco posible al final y jugármelo todo al sprint. Pero en ese momento me percaté de que Benito parecía quedarse un poco, lo cual pareció recuperarme de mi crisis (más bien mental) así que aceleré de nuevo y me quedé solo en compañía de Borja. Traté de irme solo de nuevo pero Borja respondía sin problema a todos mis ataques y así llegamos a los últimos 400 metros, donde esperé a que él iniciase un ataque, pero al ver que no se producía aminoré la marcha para que mi cambio resultara más brusco, así que nada más encarar la recta final “se lo solté y zas” en seguida cogí unos metros que ya fueron insalvables.


Los últimos 150 metros,ya en solitario, fueron maravillosos ya que la gente te recibe como a un héroe y tú te siente como tal, además yo siento un amor especial por esta carrera, a la cual considero como “mi carrera” y no porque la haya ganado en dos ocasiones, sino porque desde antes de ser corredor siempre admiré a todo aquel que la ganaba y porque una vez siendo atleta esta carrera ha sido la que más alegrías me ha dado, en ella gané mi primer trofeo cuando era pequeñito y siempre he disfrutado mucho corriéndola incluso con 39 de fiebre, yo creo que ésta es bastante muestra de mi amor por ella,¿no?.


FELIZ 2003 A TODO EL MUNDO.


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