Correr más rápido que el cáncer

Por Luis Blanco para carreraspopulares.com - 22/09/2014
Chacia Chaouch, corredora de la vida
Chacia Chaouch, corredora de la vida

A sus 42 años, Chadia Chaouch ha vivido más que otros en varias vidas. Desde que nació, Chadia ha sido corredora, pero de la vida. Así se titula su libro, Corredora de la Vida, en el que cuenta su lucha contra el cáncer y cómo correr, físicamente, le ha ayudado a superar los perjuicios que la enfermedad causaba en su cuerpo y en su vida. Siempre con una meta bien clara: ser feliz y disfrutar corriendo. Ella también es una #FilipidesPopular.

Chadia nació en París, un 6 de marzo de 1972. Su padre era de origen tunecino. Desde niña tuvo que vivir en un entorno complicado. Por entonces ya le gustaba correr, en el colegio. "Yo tendría unos 8 o 10 años", recuerda Chadia. "A las 8 de la mañana nadie quería correr, pero yo estaba encantada".

Pero la vida en aquellos primeros años no fue fácil para ella. Y cuando la niña pasó a la adolescencia, en su cabeza ya rondaba la idea de irse lejos. "Hay que tener mentalidad de corredor, ir más allá, mejorar, no tener miedo a una nueva aventura". Así que Chadia, que desde sus clases de educación física en el colegio no había vuelto a correr, esta vez lo hizo metafóricamente; y mentalmente. "No sólo corres en la pista, corres en la vida. Es una manera de superar etapas difíciles".

A los 21 años, emigró. Vino a España, a Madrid, sola y hablando muy poco español. "Me hice persona en España", apunta. Le resultó difícil salir adelante: "tenía la familia lejos, no conocía a nadie y tenía que empezar en un país nuevo".

Pero su espíritu luchador la ayudó a salir adelante a lo largo de los años, durante los cuales no corrió; aunque en una época si hizo mucho spinning. Al final, el trabajo, la actividad diaria y la pereza hacían que el deporte pasara a segundo plano.

Siguió "sola", no se casó ni tuvo hijos. Aunque sus amigos y los compañeros de trabajo eran su familia. Dedicó muchos años a la enseñanza, para acabar como secretaria de dirección en Gas Natural Fenosa. Tras dejar muchas dificultades atrás, la enfermedad más temible llegó a su vida.

Chadia, durante su estancia en el hospital, con 35 kilos más
Chadia, durante su estancia en el hospital, con 35 kilos más

El golpe de la enfermedad

Noviembre de 2008. A Chadia le detectan un cáncer de mama. Y su vida da un vuelco. El duro tratamiento que recibió para eliminar la enfermedad hizo mella en su cuerpo. Fue tratada con una elevada cantidad de corticoides, y en aquel proceso engordó 35 kilos. Un año y medio después de recibir la quimioterapia, con un elevado sobrepeso, decidió que tenía que hacer algo. En 2010 comenzó a andar. Poco a poco se lanzó a trotar, a correr, cada vez más minutos. Y desde entonces no ha parado. A pesar de los obstáculos. Que han sido varios.

En el tratamiento para eliminar el cáncer le recetaron Herceptin, "que me afectaba al corazón", cuenta Chadia. "Tenía que tener cuidado, realizarme muchos chequeos y ecocardiogramas de forma periódica. Mi corazón estaba al 75% de su capacidad".

A pesar de ello, de tener un corazón con una capacidad mermada, Chadia siguió dando zancadas. "Los médicos se sorprendían de que pudiera seguir corriendo así, aunque en ningún momento me dijeron que no corriera. De hecho, el mío me animaba a correr".

Los 35 kilos de sobrepeso iban desapareciendo gracias al deporte y a un mayor control de las comidas, que consiguió gracias a los consejos de un nutricionista.

Pero la desgracia en la vida suele ser caprichosa. Y el cáncer a veces busca una manera de vengarse y plantar batalla de nuevo. Chadia sufre una recaída y le anuncian que le van a quitar el pecho. Pasa por nuevas operaciones y, para reconstruir la mama, usan tejidos de su zona dorsal. Durante unos pocos meses no corre. Pero en cuando puede, se lanza de nuevo a la carrera.

"Tuve que empezar poco a poco, pero me notaba bien. Al principio era algo incómodo. Como me pusieron el dorsal en el pecho, sentía la contracción del músculo. Pero luego se iba aflojando y me sentía bien".

"Lo bonito de estar corriendo es que crecen las ganas de correr". Y su pasión aumentó con las carreras. "Me apunté con unas compañeras a la Media Maratón Ciudad Universitaria, en Madrid, donde puedes hacer 7, 14 o 21 kilómetros. Me apunté a la de siete kilómetros, pero cuando los alcancé, vi que podía seguir más, así que llegué a los 14. Aún podía seguir, pero una amiga me dijo que lo dejara y que me llevara un buen recuerdo de mi primera carrera". Y es uno de los mejores consejos que pueden darle a un corredor.
"Después de eso tuve un viaje a San Francisco, y allí corrí mi primera media maratón". Y apenas unos meses después participó en una carrera por etapas en Kenia de 74 kilómetros

La reconstrucción de su mama eliminada concluye con una prótesis y un arduo trabajo de cirugía. Su determinación ha conseguido salvar este nuevo obstáculo, y su constancia la mantiene en movimiento.

Portada el libro de Chacia Chaouch
Portada el libro de Chacia Chaouch

La maratón, sin querer

"Cuando corro, nunca me he marcado una meta", explica. Y eso fue, quizá lo que hizo que Chadia corriera su primera maratón sin quererlo. Fue en Madrid, en 2013. Ella iba a hacer la media maratón que se corre junto con los 42 kilómetros ese mismo día. Pero al llegar al desvío se equivocó y siguió por el camino para hacer la maratón completa. Cuando se dio cuenta, y aunque no se había entrenado para una distancia tan larga, decidió seguir. Distraída, disfrutando, escuchando música, vio cómo iban pasando los kilómetros. Primero el 25, luego el 30. "Y yo no sentía el muro del que hablaba todo el mundo", cuenta. Más tarde, el paso por la estación de Atocha, apenas 2.195 metros para el final. Crecía la emoción. Hasta que se transformó en lágrimas de alegría al cruzar la meta en el Parque del Retiro.

Chadia recuerda ese momento como una metáfora de su vida. Como no tenía pensado hacer la maratón, no había avisado a nadie, y no tenía amigos animándola en el recorrido. Estaba sola, pero se sentía feliz. "Las mayores carreras se corren con el corazón y en soledad. Era como la carrera de mi vida".

Una vida en la que correr es ya parte fundamental para Chadia. "Me ha servido de vía de escape del estrés de las operaciones, de la inseguridad. Correr ha sido mi aliento".
Desde 2012, además, se apuntó a un club de atletismo, el Suanzes, porque quería mejorar y correr con gente. "El club me aportó compañerismo". En las épocas en las que tiene tiempo suficiente, corre cinco días por semana, pero sigue sin ponerse objetivos concretos, como carreras o retos. "La meta ahora es correr más tiempo, no me quiero obsesionar, yo disfruto corriendo", sentencia.

Y se siente bien ayudando a los demás. Sus días en el hospital la llevaron a sentirse más cerca de los que sufren su misma enfermedad. Decidió hacerse voluntaria para apoyar a los que tiene que pasar por lo que ella ha pasado.

Una manera de ayudarles es escribiendo. El libro de Chadia Chaouch, "Corredora de la Vida" (Editorial Pigmalión), lleva como subtítulo "Cómo superar el cáncer". Y contando su experiencia, espera que otros sigan su ejemplo y planten cara a la enfermedad como ella lo ha hecho: con determinación y pasión por la vida.

Próximas presentaciones del libro "Corredora de la Vida" de Chadia Chaouch:

-8 de octubre de 2014. 19 h.
Casa del Libro, C/ Fuencarral, 119. Madrid.

-21 de octubre de 2014. 19 h.
FNAC, Paseo de la Castellana. Madrid.


El libro "Corredora de la Vida" se puede adquirir en:

-El Corte Inglés
-Casa del Libro
-Amazon
-FNAC (Próximamente)


"Me niego a vivir como una enferma de cáncer, he tenido una enfermedad, pero no soy una enferma (...) nos han dicho que esto es para siempre, pero yo me niego a vivir así, con el miedo constante". (Extracto del libro "Corredora de la Vida, de Chadia Chaouch, Editorial Pigmalión).

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