CRÓNICA DE LA CARRERA DEL CSIC

Por scop para carreraspopulares.com - 24/10/2006

Carlos Cisneros a pie de fábrica, enhorabuena por la organización y gracias por vuestro esfuerzo


El otoño más lluvioso y castizo de los últimos 30 años concedió una tregua de dos horas sin agua para que pudiera celebrarse en seco la XXVI edición de la carrera del CSIC, se desconoce que tipo de pacto habrán suscrito entre organización y estación pero ha resultado muy provechoso para la gran mayoría de los participantes que pudieron dedicarse a correr que era de lo que se trataba.


En el Metro, medio de transporte elegido para acercarme a cubrir la carrera, con parada muy cerca de la salida y un montón de escalones, veo a muchos participantes, en cada estación se les nota inquietos en los andenes, algunos o no tienen frío o no saben que hay guardarropa porque van listos para salir zumbando, hasta el dorsal llevan puesto para no perder tiempo.


En los vagones se mezclan con los que muy probablemente acaban de terminar una noche más de juerga, el contraste de aspecto y actitud entre los dos grupos es muy evidente, despiertos y desbordantes de energía los unos, adormilados y cenicientos los otros.


Mucho antes de la hora señalada para la partida cientos de corredores apelotonados en 400 metros de calle calientan motores por las inmediaciones de las instalaciones del Consejo, la típica rueda calle Serrano arriba, calle Serrano abajo, un espectáculo preliminar para los pocos observadores que merodeábamos por allí.


Veo caras conocidas en cualquier sitio que mire pero no les quiero entretener, se nota el gran tirón que esta preciosa carrera tiene entre los corredores populares, por allí distingo al Gran Grupo Garabitas y a tantos otros.


Saludando a corredores y amigos a diestro y siniestro me dirijo a la zona de entrega de dorsales para recoger la acreditación de la organización que me permitirá moverme libremente entre bambalinas, hay que ver el sarao que se monta para que la carrera se pueda disputar, casi todo está preparado en la zona de meta, solo algunos detalles que en pocos minutos quedan resueltos.


Como les conozco de otros eventos me ofrezco a echar una mano en lo que se pueda aunque hay tantas personas trabajando que no hace falta, a pesar de los nervios y prisas de última hora hay una estupenda coordinación entre todas las partes implicadas y aquello queda listo para revista en pocos minutos.


Salgo a la calle justo a tiempo de ver a los jueces de salida dando las últimas instrucciones, a la hora prevista se da la salida, los primeros salen como rayos seguidos poco a poco, en goteo interminable, por más de cinco mil corredores, son las primeras zancadas, la gente todavía sonríe y sigue sorprendiéndose como el primer día viendo la enorme masa multicolor de corredores que se divisa calle abajo.


Algunos llegarán tarde a su propio entierro, hasta detrás de la ambulancia o coche escoba aparecen corredores apresurados, casi a medio vestir, primero se dirigen a las alfombras para registrar su paso y después se dejan caer veloces por Serrano en pos de la carrera, ¡daos prisa que se escapan!.




El vencedor, KIPRONO MENJO, a su llegada a meta


Me sitúo en línea de meta para no perderme detalle en cuanto empiecen a llegar, eso ocurre en menos que canta un gallo, a lo lejos aparece el primer clasificado que cruza triunfante la línea de meta sin los desafortunados problemas que ha tenido el pobre ROBERT K. CHERUIYOT en Chicago.


Durante los siguientes minutos va llegando una marea de participantes, es muy difícil mirar, reconocer, encender la cámara y sacar una foto así que cuando reconozco a alguien le sigo unos metros, llamo su atención y disparo a la cabeza, o sea es una alegoría.


Quién lo hace muy bien es José Manuel que está captando un minucioso reportaje de las llegadas para una revista, lleva una máquina que quita el hipo y no para de sacar fotos, incluso lleva un protector en el dedo.


Sigue llegando un flujo incesante de corredores, algunos se emocionan al cruzar las alfombras lectoras de chip, otros se abrazan o se besan, un sin fin de rituales que ponen en práctica en la llegada, los hay que se cabrean por no conseguir esa marca, me fijo en los que llegan segundos por encima de los míticos 40 minutos, cierran ojos y puños mientras juran en arameo, lo siento por ellos pero seguro que en la próxima edición lo consiguen sin problema.


También hay muchos corredores que se paran nada más pisar las alfombras provocando situaciones de riesgo para los que vienen por detrás esprintando para bajar esos segunditos tan apreciados, llegan reventados y el cuerpo les pide pararse en seco pero hay que procurar seguir andando, es bueno para la carrera, ya que no se forman tapones, y bueno para ellos porque se recuperarán mucho mejor del esfuerzo.


En un momento determinado se forma un pequeño revuelo en meta, llega Emilio Aragón, sonríe al cruzar la línea como si no se lo creyera y se pierde en la marabunta que se dirige a por la bolsa de corredor perseguido por sus incondicionales que por lo visto son muchos y muy efusivos, ¡enhorabuena Emilio!.


Poco a poco, en cuentagotas, van llegando los últimos que siempre son muy aplaudidos por el esfuerzo que están realizando, enhorabuena también para ellos, demuestran espíritu de lucha, capacidad de sacrificio y una gran voluntad, tanta como cualquiera.




Todo un ejemplo y una planta estupenda


Cuando la carrera termina me fijo por el rabillo del ojo en Carlos Cisneros, alma mater del evento, desde muy temprano ha estado pendiente en todo momento de la carrera, sin perderse detalle de nada, solucionando los problemas que siempre surgen en estos casos, ya se sabe como se las gasta mister Murphy.


Imagino que suspirará aliviado cuando compruebe que se ha celebrado con éxito una nueva edición de esta tradicional carrera madrileña de exigente recorrido, seguro que en ese mismo momento habrá arrancado en su mente el proceso de organización de la siguiente, la vida sigue.


El año que viene participaré como corredor ya que he sentido mucha envidia viéndola desde fuera.


Le tengo especial cariño a la carrera del CSIC ya que fue mi primera carrera popular, lo pasé muy bien aquél día y también el domingo pasado, ¡anda que no ha llovido desde entonces!.





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