Soy tu cuerpo, no me ignores o te lo haré saber

Por David Roncero Domínguez, Profesional en Desarrollo Personal - 05/06/2014

Una de las cosas que destaco de las personas que entrenamos para objetivos concretos en carreras largas es que estamos muy pendientes de nuestro cuerpo. Cuando estamos en pleno entrenamiento de un objetivo, a menudo reflexionamos sobre las señales que nos envía nuestro cuerpo: una pequeña molestia aquí, una sensación allá, carga en aquel músculo.

El cuerpo es el pregonero de las [ emociones ], por eso considero importante esa habilidad que como corredores desarrollamos. Al igual que en los objetivos deportivos sufrimos cargas musculares y contracturas, los otros objetivos, los de la vida diaria, también tienen su cargas emocionales y éstas se transmiten a través del cuerpo.

Seguro que si menciono dolores en el cuello, en la espalda, en la muñeca derecha o en las lumbares, muchos en este momento podrán sentirse identificados. Esos son los síntomas de algo ya que cuando las cosas funcionan bien el cuerpo no debe doler. Muchos dirán que eso es debido a que se pasa muchas horas trabajando y es normal. Estoy totalmente de acuerdo, sin embargo, eso es quedarse en la superficie, es quedarse en el síntoma y en la causa primera pero ¿cuál es la causa raíz?

Tu cuerpo se comunica

Seguramente habrá quien se esté preguntando cómo utilizar esta información. Es sencillo, basta con no obviarla a la primera de cambio y preguntarse qué puede estar provocándolo, qué está ocurriendo en mi entorno que no me gusta, que me incomoda o que me gustaría cambiar. Por poner un caso personal, de vez en cuando noto sensaciones extrañas en mi estómago a lo largo del día. Normalmente cuido mucho mi alimentación y mis horas de sueño, son dos claves importantes de cara a afrontar los retos deportivos. Cuando percibo este malestar reviso cómo está siendo mi día a día, cómo estoy comiendo esos días, dónde estoy comiendo, cuánto tiempo paso de visita y cuánto café tomo (en mi caso de media es mucho). En un 90% de los casos resulta que mi estómago me está avisando de que llevo varias semanas comiendo fuera de casa, durmiendo algunas menos horas y que apenas paso tiempo de calidad en casa. Si en lugar de hacerme esas preguntas me limitase a calmar los síntomas y a seguir con ese ritmo de vida, lo más probable es que mi estómago iría aumentando sus señales hasta el punto de provocarme alguna enfermedad estomacal.

El cuerpo es sabio y sencillo, no entiende de proyectos, no entiende de responsabilidades, únicamente entiende de lo que es bueno para cada uno de nosotros y de lo que no. ¿Cuál es tu órgano diana? ¿De qué manera tu cuerpo se comunica contigo a diario?

Ahora que ya escuchas tu cuerpo cuídalo y verás como tu estado general cambia.

David Roncero Domínguez, Profesional en Desarrollo personal
[ www.davidroncero.es ]



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