El ejercicio tras una lesión puede evitar que se cronifique

Por Fco. Gilo - 28/07/2014
El ejercicio tras una lesión puede evitar que ésta se cronifique

La rehabilitación basada en la práctica de ejercicio físico tras una lesión es imprescindible para evitar que ésta se agrave y se vuelva crónica.

Es muy frecuente ver a corredores que al acudir al médico, éste les recomiende suspender la actividad deportiva ante una lesión. Pues bien, en el momento actual quienes sufren una lesión y se quedan en reposo en espera de que remita el dolor y la inflamación, cometen un error. La explicación a esta afirmación consiste en lo siguiente: las articulaciones dañadas necesitan una actividad física limitada y supervisada por traumatólogos del deporte para que el tejido se pueda recuperar de manera adecuada.

Los traumatólogos “trabajan con protocolos de rehabilitación en los que se ponen en práctica diversos ejercicios físicos que van a permitir al deportista lesionado mejorar el proceso natural de la inflamación y favorecer la cicatrización de los tejidos para su correcta recuperación y evitar así que pueda volver a lesionarse”.

Un estudio reciente realizado por la Universidad de Valencia publicado en The Physician and Sports Medicine ha comprobado como “la prescripción de ejercicio adecuado para el tratamiento de esguinces de tobillo permite mejorar la función neuromuscular, aumentar el equilibrio estático y dinámico y disminuir la recurrencia de una lesión”.

El reposo sólo es aconsejado en los primeros días o incluso sólo horas después de haberse producido la lesión, dependiendo de su alcance. “Indicamos lo que llamamos el método RICE, en inglés, reposo, hielo, compresión y elevación de la articulación”. Pasados unos días, “el traumatólogo indicará los ejercicios más adecuados para cada caso que serán supervisados después por el fisioterapeuta, antes de que el deportista pueda volver a la práctica de su actividad habitual”.

Los médicos pueden prescribir una rehabilitación activa para una lesión

Uso continuo de las articulaciones

Otro de los factores que pueden influir en el hecho de que una lesión se vuelva crónica, además de no ser tratada de manera adecuada y completa, “son el uso excesivo de una misma articulación durante la práctica deportiva o los impactos continuos que ésta puede recibir, como ocurre con las manos y las muñecas en deportes de combate”. Por eso “es fundamental acudir al traumatólogo o médico deportivo ante un dolor o inflamación continua de la articulación para que pueda efectuar un diagnóstico preciso por medio de una exploración física, y apoyándose en métodos de imagen de alta resolución, para poder así indicar el protocolo de rehabilitación más adecuado”.
En cualquier caso, aquel deportista que esté más débil física, técnica y mentalmente será el que más se lesione.
La toma de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para tratar los síntomas de una lesión puede dificultar la recuperación del tejido dañado.
Diversos estudios han demostrado que “el uso de antiinflamatorios en las fracturas óseas y en las lesiones tendinosas afecta a la reparación de estos tejidos, enlenteciendo o dificultando su curación”.
A la hora de tratar una lesión “en lugar de hablar de antiinflamación deberá hablarse de regulación de la inflamación para disminuir los efectos molestos pero al mismo tiempo ayudar al tejido a repararse de la forma más correcta”. La evolución de un tejido dañado “hacia fibrosis o regeneración completa dependerá de qué hecho bioquímico o celular predomine en el foco de la lesión durante la fase inflamatoria”.

La inflamación se ha visto siempre como un proceso patológico que debía ser bloqueado con los medios terapéuticos disponibles, de ahí “que el uso de técnicas y fármacos antiinflamatorios proliferen y sean de práctica habitual, extendida e indiscriminada en la población en general y en los deportistas en particular”, sin embargo, "la biología y fisiología de la reparación de los tejidos demuestran que el proceso inflamatorio pone en marcha los mecanismos intrínsecos de reparación y regeneración de los mismos”.

El principal efecto de los antiinflamatorios consiste en “inhibir la inflamación o sus signos externos como el dolor, la hinchazón o el rubor”. Sin embargo, las sustancias que provocan esos síntomas intervienen en otros procesos como asegurar el riego sanguíneo de la zona dañada, evitar la extensión del daño, atraer células de defensa, acelerar la limpieza de las células muertas y regenerar o reparar el tejido.

La inflamación es “una respuesta protectora del organismo, generalmente local y controlada, cuyo objetivo final es liberarle de la causa inicial de la lesión celular. Por tanto, el tratamiento de las lesiones debe dirigirse a controlar la inflamación y el dolor y conseguir una reparación tisular precoz para que el deportista se reincorpore lo antes posible a los entrenamientos y a la competición".

Hay que usar los antiinflamatorios de manera controlada para tratar una lesión

Opción natural para modular la inflamación

Ante el abuso de este tipo de tratamientos, la (FEMEDE) defiende el uso de medicamentos de acción biorreguladora. Algunos de ellos contienen principios activos de origen vegetal y mineral que estimulan la respuesta natural del organismo. En el documento de consenso se reconoce que su función principal es "favorecer la recuperación natural del tejido lesionado". Además, "algunos de sus componentes son capaces de modular la inflamación y los síntomas de las lesiones, tienen acción analgésica, estimulan la cicatrización y pueden tener efectos hemostáticos (detienen la hemorragia) contribuyendo a eliminar el estasis venoso y el edema. Su objetivo final es restaurar el funcionamiento normal de los mecanismos de regulación".

El mecanismo de acción de la medicina biorreguladora consiste en "estimular al sistema inmunológico favorecien¬do la resolución de los procesos inflamatorios, facilitando el drenaje y detoxificación de los tejidos, y restableciendo el equilibrio o balance fisiológico”, indica el documento. Por eso, añade, "son un recurso terapéutico más, entre todos los que dispone la medicina, y sirven para compensar los abusos de ciertas terapias convencionales (como los corticoides, antiinflamatorios, etc.) ayudando en algunos casos a solucionar los problemas derivados de éstas".



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