Alcanza la iluminación corriendo

Por David Roncero Domínguez, Profesional en Desarrollo Personal - 20/06/2014
Correr puede crear un estado de meditación y alejar el estrés

Corremos por muchas razones y una de ellas es para descargarnos del estrés del día a día.

Tenemos claro que correr puede ser un deporte [ de equipo ], sin embargo, a muchos de nosotros nos gusta en mayor o menor medida correr solos. A menudo correr se utiliza para descargar todas las tensiones de nuestro día a día, salimos a correr para descargar nuestras iras y furias contra el asfalto de la ciudad.

En realidad, correr es desestresante porque nos supone un desgaste físico que evacúa parte de la energía que el estrés hace que acumulemos, sin embargo, donde realmente es más importante es en que tiene similitudes con la meditación.

La meditación es un proceso por el que se trata, en mayor o menor medida, de dejar en blanco la mente y no pensar en nada. Alcanzar un auténtico estado de meditación profundo es como correr el maratón en dos horas y tres minutos, requiere muchísimo entrenamiento y muchísima práctica. En la práctica, la meditación está más cerca de ser un estado donde los pensamientos fluyen por nuestra cabeza y no los juzgamos ni los paramos, sencillamente, dejamos que vengan, se queden el tiempo que necesitan estar y se van. Es un estado de observación mental más que de vacío.

Esos días que salimos a correr por sensaciones, sin pulsómetro ni objetivo definido, empezamos a correr y al principio estamos pendientes de lo que nos acaba de ocurrir en el trabajo, de lo que nos dijo nuestra pareja sobre la comida familiar del fin de semana y un maremágnum de pensamientos que se apelotonan en nuestra cabeza. A medida que pasa el tiempo y con el paso de las zancadas esos pensamientos empiezan a ser menos frecuentes y menos intensos. Después de un rato corriendo, cuando ya hemos entrado en temperatura y correr se ha vuelto un acto reflejo e inconsciente, nos encontramos en un estado de observación. Un pensamiento surge en nuestra cabeza, pasa por delante de nosotros y sin lucha ni juicio se instala en nuestra mente. Cuatro zancadas después se ha ido sin darnos cuenta y otro pensamiento ha hecho lo propio.

Cuando corremos estamos en un estado de observación mental y presencia física

Observación

Otro punto en el que correr es cercano a la meditación es en la presencia del aquí y el ahora. Cuando se medita, se es muy consciente del cuerpo y de las sensaciones que a través de éste estamos sintiendo. Cuando salimos a correr, nos enfocamos en las sensaciones que experimentamos, en la planta del pie pisando el suelo, en las rodillas recibiendo el impacto de la zancada, en el movimiento elegante de nuestros brazos, en nuestra respiración, incluso podemos llegar a sentir los latidos del corazón desde fuera.

Esos estados de observación mental y presencia física, hacen que descarguemos mucho estrés, puesto que durante un tiempo, no hemos estado haciendo un uso intensivo de nuestro intelecto, sencillamente hemos estado haciendo una labor de observación. En este estado de ligereza mental, nos es más fácil pensar y las cosas parecen mucho más claras, lo cual es normal si pensamos que no luchamos contra nuestros pensamientos sino que únicamente los observamos. De hecho, en este estado, la toma de decisiones es mucho más clara y más alineada con nuestros valores, nuestros deseos más profundos y emocionales.

Es por eso que se le puede llamar a correr meditación activa y puede ser una buena forma de eliminar el estrés y de, en caso de ser necesario, limpiar nuestra mente cuando se requiere tomar una decisión importante.

Y tú, ¿has alcanzas este estado de meditación activa cuando sales a correr?


David Roncero Domínguez, Profesional en Desarrollo Personal.
[ www.davidroncero.es ]


Fotos: David Roncero



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