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La Mente en el Maratón 
Estudio psicológico del Maratón

                           Por Tomás Vich Rodríguez

24 Abril 2.002                            

PROLOGO

Aún recuerdo el día en que por primera vez pensé en correr un Maratón. Ocurrió durante mi primer año de carrera Universitaria, en 1989, cuando mi profesor de Fundamentos Biológicos de la Conducta, nos animó a participar en la misma. Tuvieron que pasar 5 años, para que, en 1994, decidiera, por fin, que era momento de correr el Maratón. Fue ese año, cuando empecé los entrenamientos para participar al año siguiente en dicha prueba. Mi mentor fue mi cuñado y amigo Pedro Luis, quien me enseñó todas las lecciones necesarias para poder acabarlo. A él, a mi compañero de fatigas, mi hermano Alfonso (también decidió correr ese año, por primera vez, el Maratón) y a mi familia, quien me apoyó con sus ánimos en el peor momento de la carrera, debo estar agradecido, ya que sin ellos, creo que no hubiera podido acabar ese primer Maratón, y, seguramente, no hubiera vuelto a intentar correrlo nunca más. Hoy, en 1998, ya he logrado acabar por cuarta vez el maratón, y puedo aseverar que las sensaciones por las que he pasado en cada uno de ellos han variado ostensiblemente. Por tal circunstancia, por mis conocimientos como licenciado en Psicología y como profesional en dicha área, he decidido escribir el artículo que, a continuación expongo: "La Mente en el Maratón", para que los que aún no han corrido (y quieran hacerlo) el Maratón y para que, aquellos corredores populares que no hayan acabado en buen estado (sobre todo mental, de ánimo) dicha carrera, puedan afrontar el reto de terminar el maratón en óptimas condiciones.

INTRODUCCIÓN

De todos es sabido que disputar una carrera como es el Maratón (42,195 kms) supone un esfuerzo extraordinario para el cuerpo, y, por tanto, requiere de un entrenamiento muy fuerte, exhaustivo y centrado específicamente para esta carrera. Se debe emplear (siempre refiriéndome a los corredores populares, dentro de los que me inscribo), un período mínimo de tres meses específico para dicha carrera, más un período adicional de otros tantos meses que te permitan afrontar con garantías, los severos entrenamientos a los que te vas a someter para lograr el fin último: Llegar a meta (los corredores populares no pretendemos otra cosa que eso; no es nuestro objetivo ni hacer marcas ni quedar por delante de nadie, solamente nos preocupa el poder cruzar la línea de meta y, si puede ser, en buenas condiciones). 

 Sin embargo, el motivo del presente artículo no es comentar nada acerca del esfuerzo físico que es necesario realizar para terminar un Maratón, ni acerca de los entrenamientos que hay que llevar a cabo para lograr dicho fin, sino que me voy a centrar en el esfuerzo MENTAL que es necesario realizar, en primer lugar, para no abandonar la carrera y, en segundo lugar, para acabar la carrera, si físicamente es posible, en unas condiciones óptimas. Es evidente que para acabar el Maratón, hay que estar físicamente preparado, y, por supuesto, NO es posible llegar a meta, por muy mentalmente fuertes que seamos, si no nos hemos entrenado lo suficiente; sin embargo, sí es imprescindible que ambos entrenamientos, físico y mental, se compenetren para alcanzar nuestro objetivo. Más tarde explicaré detalladamente el porqué del presente argumento, pero antes voy a contestar a una serie de preguntas necesarias.

CUESTIONES DE INTERÉS

¿Cuándo nos debemos concienciar para la Maratón?

Dos o tres días antes de la carrera. Para ello, debemos examinar exhaustivamente el terreno por el que vamos a correr; con ello no quiero decir que nos recorramos en pie, en coche,..., todo el maratón, basta con coger un mapa de recorrido que distribuye la organización de la carrera y atender minuciosamente cada uno de los puntos por donde vamos a pasar, mirando si son cuestas, llanos o bajadas. Es importante saber dónde van a aparecer los tramos más duros y los más blandos, ya que con ello nos vamos a concentrar más (si es que tenemos que subir una rampa dura) o nos vamos a animar (si es que viene un terreno de bajada), pero, ante todo, porque con ello, vamos a CONOCER el terreno por el que nos movemos, y, vamos a impedir que aparezcan las "malditas" Sorpresas; ¿y porqué digo "malditas"?: porque cuando no conoces el terreno, te encuentras en el kilómetro 36 (ya físicamente agotado), y aparece una rampa dura, lo único que pasa por la cabeza son frases como "esto es interminable", "ya no puedo más, ¿cómo voy a afrontar esta cuesta?", "estoy agotado", "me paro y así ya no sufro más", etc., y estas cogniciones tienen suficiente peso como para provocar que te pares, abandones la carrera o que acabes en un pésimo estado. Por tal circunstancia, es por lo que digo que es imprescindible aprenderse el recorrido, ya que, con ello, reducimos al máximo los IMPREVISTOS.

¿Por qué hay que prepararse mentalmente antes de la carrera?

El hecho es que si no nos preparamos mentalmente para los momentos duros de la carrera, que suelen aparecer, aproximadamente, a partir del kilómetro 30, muy probablemente ocurrirá que o no vamos a llegar a meta o vamos a llegar con un alto grado de desánimo, ya que, al agotamiento físico natural que vamos a padecer, se unirá una desgana psicológica grande.

¿Y durante la carrera?

Si realmente nos hemos concienciado para correr el Maratón, cuando lleguemos a los momentos duros, actuaremos de modo que no nos vamos a dejar llevar por los pensamientos negativos ("no aguanto más", "estoy harto", etc.), sino que actuaremos sobreponiéndonos al cansancio físico ("hay que seguir", "ahora ya no puedo parar", etc.). Dicha circunstancia es debida, básicamente, a que nos hemos preparado para la ocasión y, los malos ratos, si es que llegan a aparecer, no nos pillan de sorpresa.
En este aspecto también debo comentar que nuestra mente pasa por cinco fases diferentes a lo largo de la carrera: la primera, la de la euforia (que se prolonga desde antes de la carrera hasta los primeros kilómetros de la misma); la segunda, la de la "charla" (que va desde los kilómetros 6-7 hasta el kilómetro 14-15 aproximadamente), la tercera, la de transición (va desde los kilómetros 16-17 hasta el kilómetro 22-23), la cuarta, la latente (transcurre desde el kilómetro 24-25 hasta el kilómetro 30-31) y la quinta, la del sufrimiento (desde el kilómetro 32 hasta el final de la prueba). Durante estas fases, nuestro estado anímico varía desde un polo hasta el opuesto (de norte a sur, de blanco a negro), pasando de estar Alegres a estar Suplicando para que llegue el final de la carrera. Sin embargo, dicho estado se puede, sino eliminar, sí por lo menos mitigar hasta el extremo de lograr, inclusive, disfrutar de los últimos kilómetros de la Maratón. Pero para conseguirlo, hay que mentalizarse de la existencia de los malos momentos y de la necesidad de superarlos.

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pagina 1:
Prologo
Introducción
cuestiones de interés
pagina 2:
Fases mentales
1.- Euforia - Nervios pre-carrera
2.- Etapa de la Charla
3.- Transición
pagina 3:
4.- Latente
5.- Sufrimiento
pagina 4:
Consejos prácticos
Conclusión   

        Última revisión 24/04/2002