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The Miami's Pop Runner

20 Junio 2.002                            

Viajar es un placer

Empiezo a pensar seriamente que mi nueva afición por correr tiene algo de adictiva, me informan en el trabajo que tendré que viajar una semana al extranjero y lo primero que pienso es: ¿qué camisetas echo en la maleta, cuantos pares de calcetines, se podrá correr por allí, llevo zapatillas de repuesto, cuantos metros tiene una milla,...?.

Un segundo síntoma me induce a pensar que, realmente, se trata de algo verdaderamente adictivo: en el mismo avión leo en la revista de Iberia los estiramientos recomendados para sobrellevar la larga duración del vuelo, vienen explicados con excelentes gráficos y son sospechosamente parecidos a los que solemos hacer los pops a diario... se ve que hacer deporte me va a servir hasta para volar.

Mis sospechas quedan definitivamente confirmadas cuando, nada más poner pie a tierra, noto que me entran unas ganas locas de salir corriendo... pero de vuelta a casa; por lo visto es una reacción muy hispánica ante la congoja que provocan ciertas preguntas del test de entrada en el país "¿es Vd. espía, ha secuestrado a algún niño americano...?" y las del "amable" policía de turno "¿a que ha venido Vd. a USA, trae comida o animales vivos?", como no sea que me hayan notado el animal que uno lleva dentro...

En el taxi, de camino hacia el hotel, me sorprendo analizando el terreno a las 40 millas/hora de rigor: "este parece un buen sitio para entrenar, ir por esta autopista de 200 carriles no creo que sea buena idea...", ¿quién dice que el deporte no está presente en mi vida?.

Tropecientas millas después empiezo a denotar cierto cansancio, el trayecto lo he realizado en taxi pero yo llego como si lo hubiese hecho corriendo, analizar posibles circuitos también cansa.

Por fin en el hotel lo primero que quiero saber es si existe el gimnasio que vi unos días antes en la página web del hotel. Mañana no quiero perder ni un segundo buscándolo cuando me levante temprano a entrenar.

Espejito, espejito...

Antes de dormirme lo dejo todo listo, estoy nervioso como la noche previa a las carreras, no solo debo entrenar sino acordarme bien de todo para contárselo al foro.

Debido al cansancio no puse bien el despertador (por lo del am y el pm) pero me despierto sin problemas, ya me lo habían advertido, es el cambio de hora.

Salto de la cama y, antes de poner los pies en el suelo, ya tengo las zapatillas puestas, la camiseta, el pantalón, el cronómetro, el podómetro, la muñequera de Mapoma con la tarjeta magnética de mi habitación y la documentación, creo que incluso estoy peinado.

Aturdido por mi repentina rapidez vespertina consigo recordar que estoy fuera de casa y que es la hora de hacer deporte; viéndome vestido de pop empiezo a entender las cosas, por un momento pensé que me había equivocado de pijama anoche.

Me asomo por la window y veo que está lloviendo a cántaros, no podré salir a la calle pero no me arredro ante nada, ¡...lluvias tropicales a mí!; menos mal que hay un camino cubierto que une todos los edificios del complejo hotelero y llego seco y salvo al gimnasio, corriendo... por supuesto.

Tardo un poco en encontrarlo porque resulta que aquí lo llaman Fitness Center pero aún así no consiguen despistarme. He dicho que entreno y entreno.

Al entrar no doy crédito, esto parece la sala de la pelea final de Bruce Lee en "La furia del Dragón": todas las paredes, columnas y techo están recubiertas de espejos, el suelo está tan brillante que lo parece; Adonis sería feliz aquí.

¡Hombre, ahí hay un aborigen!, debido a mi talante natural me dirijo a saludarle pensando que debe ser el "fitnesscentero" pero se trata de un error visual, soy yo mismo que me reflejo por todas partes... nunca me había visto por delante, por detrás, por derecha, por izquierda, por arriba y por abajo pero todo a la vez.

Ya que estamos aprovecho para darme los buenos días, "gud mornin, sir!", "¿cómo que good morning?, que soy Jorge", no se de donde ha salido pero es un compañero de Argentina que también ha ido a fitnearse un poquito; una vez saludados exploramos juntos el gimnasio y llegamos a la zona de las cintas, nos subimos, las ponemos en marcha (las instrucciones son iguales en todas partes) y, a galope tendido, como dos gauchos hermanos, cabalgamos un rato juntos por las inmensas y especulares praderas de la Florida.

Mirando al frente parece que estemos en la San Silvestre por la cantidad de gente que corre, "¿serán todos del mismo equipo, como van todos vestidos de la misma forma?", obviamente somos nosotros mismos multiplicados por n, solo se trata de los espejos gastándome una nueva broma óptica.

Al rato veo un cartel que dice que el gimnasio no está "monitored" y que el usuario es el único responsable de lo que le pase (a sí mismo y/o al gimnasio), a pesar de lo cual decido continuar corriendo; no hemos venido hasta aquí para echarnos atrás.

El calor que hace es digno de una sauna así que tras 50 minutos decido parar y hacer mis estiramientos, unas abdominales y a la ducha... que hay que irse a trabajar.

Por la noche nos damos una vuelta por DownTown y Brickell y veo a los primeros naturales del país corriendo en plan popular: son una pareja de diseño y aunque van corriendo no parecen sudar; bueno, me digo, espera a ver más pops antes de ponerte a criticar.

Poco a poco veo a nuevos corredores, casi todos van solos, siempre por la acera, llevan walkmans y la ropa y calzado parecen normales, como las que suelo ver en Madrid cualquier día de entrenamiento.

Me llama la atención la cantidad de gente que va vestida con pantalón corto, camiseta y zapatillas pero que se limitan a ir andando, más o menos rápido pero andando. Es gente joven en su mayoría, van charlando y hacen gestos muy exagerados con brazos, piernas y cabeza, ¿estarán preparando las 62,15 millas en 24 horas de Corricoleison?.

Mientras cenábamos en Coconut Grove una hamburguesa en toda regla, bebiendo una limonada y oyendo música típica de los años 50, veo al primer espécimen con pinta de popular: se trata de un aborigen de pelo largo, edad media, algo cachitas y corre con camiseta de tiras. Casi lloro de la emoción.

Dudo entre aplaudirle o irme detrás suyo y preguntarle si no se siente raro en medio de tanto jogger pero, en ese momento, pasa una rubia cañón -la carne es débil- y me despisto; cuando quiero darme cuenta del tipo no queda nada a la vista, ¿habrá sido una alucinación?, para mí que la limonada me está haciendo efecto.

Misión imposible

Al siguiente día vuelvo a repetir la operación del gimnasio, sigue lloviendo pero ahora a mares. Me dicen que es la época, que si los huracanes, los tornados, etc. y que no cambie mis planes por culpa del tiempo.

En este momento pienso en aquella pregunta de Francisco en la que decía como actuar en caso de rayos, tengo que pedirle que amplíe la sección meteorológica con lo típico de por aquí.

Visto como llueve desisto nuevamente de salir por la calle y me dirijo al gimnasio o Fitness Center; ¡como mola!, llevo aquí un día y ya hablo inglés perfectamente.

Varios días después descubro que mi políglota habilidad no es real, es que por aquí mucha gente habla español. Lo que no entiendo es porque, cuando me ven, directamente me hablan en mi idioma, se ve que no me he depilado bien el entrecejo o que se me nota demasiado la rosca de la boina.

Bueno, también puede ser que los yanquis sean gente lista, si han llegado a la Luna seguro que pueden reconocer a un lunático como yo y hasta hablarle en selenita, si hace falta.

De camino al gimnasio, correteando por el jardín, veo algo que me recuerda al foro, lo mismo esta chica tiene capacidad de traslación y se me ha aparecido en plenos USA, yo saludo por si acaso pero me parece que no era un gecko.

En el gimnasio repito la operación del día anterior, casi una hora de "equitación" con muchos cambios de ritmo para no dormirme. Esta vez me fijo mejor y hay varias televisiones encendidas, ¿a que no sabéis que deporte estaba sintonizado en todas?..., fútbol, increíble pero cierto.

Veo a una mujer que estaba corriendo en otra cinta, con esto de los espejitos no sabría decir si estaba delante, al lado o en el jardín. Se le cae una tarjeta del bolsillo y por un momento pensé: "caballero español se baja de su cinta, recoge la tarjeta y se la entrega a la linda americana", solo fue un momento de debilidad porque ni soy tan caballero ni ella me parecía tan linda.

No tengo nada en contra de las corredoras que no me parecen tan lindas, todo lo contrario, pero la tarjeta fue amablemente recogida de la moqueta por una especie de gladiador americano ciertamente desproporcionado: de cintura para abajo parecía Fred Astaire y de cintura para arriba Mister T. Así las cosas decido seguir corriendo y no buscar emociones fuertes, no hay que mezclar la pasión con el deporte, ¿o si?.

La gente con la que he venido de viaje tiene la curiosa costumbre de cenar cada noche, así que nos vamos a cenar a un restaurante cubano y mientras intento aparcar el trolebús que tenemos como medio de transporte veo a varios naturales corriendo.

Nuevamente se trata de una pareja pero esta vez del mismo sexo, son un par de señoras que van andando a toda pastilla, cada una con su cinta de cabeza para el sudor, la botellita de agua mineral y con pinta de llevar 10 minutos de paseo.

Al poco aparece un grupo, debe tratarse de una familia (eran todos parecidos), no se si van haciendo jogging o es que les cierran el "mall" (grupo de tiendas) pero no me parece que se esfuercen demasiado, cada uno corre como quiere, puede y sabe.

Creo que aquí lo de correr admite más interpretaciones de las que yo pensaba, el personal más bien se dedica a caminar. Es una opción de salud igualmente válida pero yo prefiero correr.

Bueno, con dos días de estancia no parece que haya avanzado mucho, de seguir así veremos que le cuento yo al foro sobre la parte deportiva de mi viaje.

A la tercera va la vencida

Es el tercer madrugón que me pego esta semana para intentar salir a correr, por favor no quiero volver al salón de Bruce Lee, mi reino por una salidita a la calle.

Esta vez no llueve así que enfilo directo hacia la calle, en la caseta de entrada al hotel me para el guarda jurado Henri (léase jenri), un tipo realmente simpático, tras identificarme me desea una buena carrera, eso espero amigo.

Salgo a la calle, tuerzo a mi derecha y a unos 200 metros veo mi punto de partida, se trata del cruce de la 41 con la 87 y por delante me esperan un puñado de millas.

Mis zapatillas españolas enfilan la 41ª avenida y empiezo a correr, está recién amanecido el día y ya tenemos 26º C, la humedad es del 90% y, para variar, hace bastante bochorno.

Sin más demora empiezo a correr, no creo que me vaya a perder, haré media hora para allá y me vuelvo. A los 5 minutos empiezo a pensar que esto de correr en línea recta, sin curvas y con buena visibilidad, resulta una dura prueba para la cabeza de un corredor.

¡Ánimo chico!, eres un maratoniano y vas a correr los 100 kms, deja de pensar en la inmensa recta, mira al frente, espalda recta, mueve los brazos y despega, que sepan los americanos como se las gasta un pop español.

Claro que todos los americanos que me pueden ver van sobre cuatro o más ruedas, pienso que les debe llamar más la atención ver a un peatón que la propia actividad deportiva que realizo. Puede que también quieran saber que es eso de "mapoma" que llevo escrito en la camiseta...

A los diez minutos encuentro una banderita americana tirada en el arcén, la recojo y veo que no está estropeada, se ha debido caer de algún coche. O es hija de una enorme bandera cercana que ondea en un mástil tan alto que seguro que han colocado arriba un satélite espía, ¿harán las banderas con sus hijas como los pájaros con sus polluelos?, lo mismo la ha tirado desde lo alto cuando me ha visto llegar; está decidido mamá bandera, me llevo a su hija a casa, no se hable más.

En un primer momento pienso en llevarla a la vista, que se vea bien, pero me acuerdo de mi tierra donde no está bien visto llevar visible la nuestra, a ver si se van a creer que soy un reaccionario.

Al rato me doy cuenta que aquí todos deben ser reaccionarios porque montones de casas, coches y personas la llevan y van con ellas a todas partes. Decido guardarla por dentro del pantalón para no llevarla en la mano, espero que vaya cómoda.

Un poquito más adelante paso corriendo cerca de un pequeño lago, en la orilla -todo césped- hay una pata con sus patitos, parecen naturales, no de cuerda; decido acelerar no vaya a ser que la señora pata también quiera que adopte sus patitos.

Sigo corriendo sin nada interesante que reseñar, la recta sigue siendo interminable cuando, a lo lejos, veo que viene uno corriendo, se trata de un pop con cascos y viene hacia mí... naturalmente pasa de largo sin saludar y yo sigo a lo mío.

Ahora veo venir a 3 latinos que más parece que vayan bailando que corriendo, bueno estos al menos responden a mi saludo. Me miran como si yo fuera raro, sudando y echando el bofe.

Paso por otra zona lacustre y pienso en acercarme a la orilla para mojarme la cabeza un poco, que voy algo acalorado, pero me da por pensar "a ver si va a salir un cocodrilo del agua verdosa, me confunde con una hamburguesa poco hecha y me muerde en los coconuts"; aunque llevo la bandera del 7º de caballería en el refajo decido que mejor paso un poquito del calor, que tampoco es tan malo sudar. Que lo mismo el cocodrilo no entiende de banderas.

Llego al cruce con la 104, se trata de un cruce enorme y está todo lleno de coches, camiones, vans... hay de todo menos peatones. Pulso un botón para que el semáforo me permita pasar pero aprovechando un descuido de la industria automovilística cruzo a toda caña antes de que cambie de color.

Nada más cruzar se pone el peatón verde y yo sigo corriendo, la cola de coches que se está montando me provoca una sonrisa malévola, he conseguido parar todo un estado con solo pulsar un botón... ventajas de tener dedos.

Espero, sinceramente, que nuestro amigo sin-Guelbenzu sea uno de los atascados y que vuelva a escribir un artículo en El País: al verme por allí creerá que soy un yanqui, escribirá pestes de los mismos y la Navy invadirá su casa de Madrid y le deportarán a Guantánamo y los pops del mundo daremos las gracias a la casualidad por quitarnos a ese plomo de en medio.

Tan listo como parecía y ha caído en la trampa. ¡Los populares somos la leche, viva la madre que nos parió!.

Pensando en estas cosas he llegado a la mitad del tiempo previsto y decido dar la vuelta. Mi reloj ya indica 28º C pero sigue sin pegar el sol, se trata de calor húmedo. Cuesta llevar el ritmo por lo que reduzco un poco la velocidad del trote. Mi corazón palpita como una patata frita.

Volviendo al hotel adelanto a una pareja de afro americanas que, ¿lo adivináis?, van andando deprisa y haciendo esos gestos. Me fijo mejor y llevan unas bolsas de papel con donuts gigantes, contra gustos no hay nada escrito y no seré yo quién empiece.

Sigo corriendo pero tengo que parar en el mismo semáforo de antes, miro a ver si está por allí nuestro enemigo público número 1, sin-Guelbenzu, y aprovecho que no le veo para salir de estampida. Seguro que han electrificado el botón para evitar que se repitan semejantes hechos.

Exhausto por fin llego al punto de salida, hace más de una hora que salí, entre patitos, semáforos, banderas, coches, cocodrilos y escritores con mala uva he tardado más de la cuenta en volver pero no me importa: he disfrutado.

Datos técnicos que siempre son del gusto de la concurrencia: mi podómetro indica 12 kms, es decir 7,4 millas y he tardado 57 minutos en recorrer la distancia. Seguramente he corrido más deprisa de lo aconsejable en mi preparación a estas alturas de la temporada pero... no he podido evitarlo.

Quería decir que no he visto un solo perro (ni sus cacas) durante todo el recorrido, ¿se los habrán comido los cocodrilos?. Tenía miedo de encontrarme alguno porque, a ver, ¿cómo le digo, ¡hola perrito bonito!?.

Entro corriendo al hotel y mi amigo Henri me dice que España va ganando, hay que ver, como corren las noticias.

Me ha gustado tanto la experiencia que mañana pienso hacer lo mismo, si hoy iba en dirección NW mañana iré en la contraria; ahora que lo pienso, mi reloj no tiene brújula pero hay tantos carteles que espero no equivocarme.

En una película vi a un tío que se llamaba Forrest Gump, salió a dar una vuelta y no paró en mucho tiempo; bueno, si me pasase lo mismo no tendría nada de particular, si no me equivoco me han dicho que puedo llegar hasta Canadá sin abandonar para nada la 95. Espero que pongan avituallamientos cada 3,1 millas.

Se me olvidaba, no se que significa realmente pero corriendo he visto un gran anuncio de las gambas Buba Gumps, si, las de la película, parece cosa de asociación de ideas, ¿o me habrán implantado un lector escáner del pensamiento en la aduana sin que me haya dado cuenta?.

Miami Beach

Esta noche hemos tenido la cena oficial del viaje, pagan los compañeros de Miami y eligen un famoso restaurante especializado en carnes en la zona de South Beach.

Amigos del foro, el chuletón o prime rib ... ¡va por ustedes!.... yo creo que me he debido comer una chuleta de brontosaurio porque estoy a punto de reventar.

Una parte de la playa se llama Art Decó y allí la gente no entrena, al menos esta noche. Pero hoy no me importa, por esta vez haré de guiri oficial y estaré atento para poder contaros lo que vea. Que no todo va a ser correr.

Antes de llegar a las playas pasamos por la zona portuaria, me dicen que es el mayor puerto deportivo (yates y otros flotadores) del mundo, a mi izquierda quedan unas islas donde viven los millonetis, son casas fantásticas vistas desde lejos, "aparcan" los yates delante y los cochazos detrás.

Al llegar nos damos un paseo, primero en coche para obtener una visión global y después andando; aunque es temporada baja hay bastante gente de la llamada guapa por todas partes. Bueno, también hay otro tipo de gente (como yo por ejemplo, a los que tengo el gusto de representar) que somos invisibles para los demás.

Por más que miro no veo a nadie corriendo pero me alegro la vista con otras cosas, ¡mamma mía!.

Aunque es de noche vamos a la playa, solo por verla y decir que hemos pisado la arena, sigo sin ver a nadie corriendo lo cual me decepciona un poco, uno viene a la meca pop y resulta que están de vacaciones.

O están en otras cosas, aunque tampoco veo parejas...

Después de cenar unos van a Mango´s (buena música latina, chicos y chicas de exposición y muy buen ambiente), yo prefiero seguir paseando para ver si me encuentro un pop que echarme a la boca y poder contárselo al foro.

No veo a ninguno pero me parece que estoy recuperando la vista, de repente tengo la agudeza visual de un buitre, no se me escapa ni una. Aclaro que normalmente veo peor que un topo.

Paso por el restaurante de Gloria Estefan y me acuerdo de nuestra reciente incorporación norteña al foro del mismo nombre; más adelante la casa de Versace y todo ello alicatado de cochazos y cuerpazos pero ¿dónde están los pop runners de este pueblo?.

Es evidente que no me voy a encontrar a ninguno esta noche, sin embargo algo me dice que en otras épocas del año esto debe estar lleno de gente.

Con otras temperaturas tendré que volver por aquí a revisarme la vista.

 

Se acabó lo que se daba

Bueno, la noche anterior acabamos un poco tarde y llegamos al hotel algo cansados, aún así me conecto al foro para coger fuerzas para mañana. Para vosotros son las 6 de la mañana y, nuevamente, soy el único usuario conectado.

Esta semana no me ganan ninguno de los habituales noctámbulos ;-)

 

xotk, gijonés

¿para cuando un gif?

 

Aprovecho para releer vuestros comentarios, escribir alguna cosilla y sobre todo para disfrutar de vuestra compañía. Encuentro el enfado de Fuel y me digo aquello de ¡no se os puede dejar solos!, los foristas más jóvenes que pregunten a los más veteranos el significado.

Al despertarme oigo de nuevo la lluvia golpeando en las ventanas y me entra una pereza monumental, no podré ir a la calle (la próxima vez no me olvidaré el chubasquero) y tampoco me apetece bajar al fitness center; siento decirle al foro que tomo una decisión trascendental y me quedo en la habitación; por primera vez desde que empecé a correr no he superado ese momento, le echo la culpa al brontosaurio de ayer anoche que todavía está corriendo en mi estómago.

Bueno, pienso, por un día no pasa nada, mañana será otro día. De manera que me preparo un café, recojo el periódico de la puerta (al verlo se me ocurre el encabezamiento del artículo), si hubiera tenido un pitillo lo mismo hasta me lo fumo. Me conozco como si me hubiera parido.

Enciendo el ordenador y empiezo a redactar la crónica que ahora estamos leyendo; durante los días anteriores he ido recogiendo notas para no olvidarme de nada y ahora es el momento de poner en orden las ideas.

Estando todavía en Madrid se me ocurrió escribir algo sobre este viaje, algo para poder ofrecer a un foro que tanto me ofrece a mí. Sin pretensiones de ningún tipo, por supuesto buscando la ironía que tanto me gusta y, ¿por qué no?, alguna que otra sonrisa de complicidad.

En este mundo tan chungo hay que tomarse las cosas en serio pero nunca a uno mismo; os ofrezco esta crónica del viaje que no ha pretendido ser deportiva, solo una manera de estar en contacto mental con vosotros desde la lejanía; le he dedicado algunas horas a darle forma, he revisado el texto unas cuantas veces y espero que os guste pero, lo importante, es que lo he hecho con toda la ilusión del mundo y pensando en vosotros.

Desde aquí mi afecto para todo el foro y no lo dudéis nunca: somos unos afortunados por poder practicar este deporte tan natural, en una tierra que no tiene nada que envidiar a ninguna otra y con unos compañeros de fatigas que no tienen precio.

Ahora volveré a mis entrenamientos, a pisar el parque del Retiro, la Casa de Campo, las carreras, los piques, las lesiones, la lluvia, el sol, los amigos, los madrugones... volveré a todo lo que ha hecho que mi vida cambie y vea las cosas de otro color.

All you need is run!

 

Desde Miami, para carreraspopulares.com,

 

scop, santi para los amigos.

También quiero presentaros a mi grupo habitual, La Secta, en un dibujo hecho por mi hijo; según él yo soy el último, ¿por qué dirá eso?...

Seguimiento del foro
 durante el viaje
 
 

        Última revisión 20/06/2002