Los painani, mensajeros runner aztecas

Por Chema Martínez Pastor para carreraspopulares.com - 30/09/2018

Si hace unos días contábamos parte de la historia de Filípides, el mensajero griego que dio (según algunas leyendas) su vida tras recorrer la distancia entre Marathon y Atenas para avisar de la victoria sobre los persas, hoy te queremos contar la historia de otros mensajeros no menos esforzados: los painani mexicanos. Según la tradición que ha llegado hasta nuestros días, estos mensajeros del imperio azteca eran verdaderos atletas que recorrían cientos de kilómetros al día sólo para transmitir información. Vamos, lo que sería el Whatsapp hoy en día.

Estos mensajeros, cuyo nombre usan algunos [ grupos de corredores ] en el país azteca, estaban al servicio del dios Paynal, mensajero a su vez del dios Huitzilopochtli. Literalmente, se trata del “pequeño corredor veloz”.

Mensajeros a la carrera

Según cuenta la web [ Corriendo la historia ], había tres tipos de mensajeros: “los painani, que transmitían la información, con protocolo ceremonial y religioso, pregonando, ricamente vestidos, y para uso digno y protocolario, y dada la importancia y categoría del asunto, era asumido por hijos de familias nobles. El segundo subtipo eran los corredores mensajeros yciucatitlantli, que eran los correos exprés, donde el tiempo era vital, corredores rápidos, ligeros de carga y sabedores de la importancia de algunas de las misiones. Finalmente están los tequihuatitlantli, con cierto grado dentro de la jerarquía militar, informaban del desarrollo de una batalla.”

El entrenamiento de estos corredores comenzaba en la adolescencia, donde, siendo sometidos al entrenamiento general al que se sometía a todos los ciudadanos (había que estar preparados para la guerra). Los que destacaban corriendo pasaban a formar parte de otros grupos especiales de entrenamiento donde pasaban a completar su formación con “subidas a templos escalonados, carreras de velocidad, entrenamiento de fuerza y saltos”. Todo ello para ser la mejor forma de transmitir información.

Su diferencia con un correo ordinario era que, la mayoría de las veces, usaban su palabra como forma de transmitir el mensaje. Pocas veces llevaban alguna misiva para entregar en mano, por lo que eran usados en su mayoría para mensajes entre personas o grupos que no pudieran esperar a la entrega de un correo más elaborado. Y tenían que ser veloces para ello. Hay crónicas que hablan de que llegaban a recorrer hasta 600 kilómetros al día, pero es más que probable que se tratase de una exageración del cronista, puesto que, al menos desde nuestra perspectiva actual, parece imposible que un ser humano pueda desplazarse tanto tiempo a tan alta velocidad (más de 25 kilómetros por hora).

¿Una civilización de Kipchoges?

Pero, ¿y si fuera así? ¿Y si la humanidad, en estas etapas de la evolución, hubiera desarrollado estas habilidades para asegurar su propia supervivencia? ¿Y si la comunicación era tan importante para los aztecas que aprendieron métodos de entrenamiento que les permitían ser super atletas. Realmente, es algo que parece impensable, teniendo en cuenta que el imperio azteca duró, aproximadamente, 200 años. En nuestra civilización, heredera de los griegos, hay reportes de corredores desde hace más de 3.000 años. Por ello, hemos tenido más tiempo evolutivo para desarrollar habilidades deportivas. Aunque, finalmente, nuestra civilización ha continuado desarrollando a los atletas (con una tecnología que los aztecas ni soñaban) con el único propósito del ocio, de desarrollar una actividad deportiva. En el caso de los painani (y de otros mensajeros como los griegos) lo que estaba en juego era la superioridad militar y organizativa de una civilización entera. Posiblemente razón suficiente para que dieran mucha más importancia a esta preparación.

Sea como sea, estos mensajeros aztecas son todo un ejemplo de cómo correr, en el pasado, ha sido una actividad vital dentro del desarrollo de la humanidad. ¿Os imagináis ahora a los carteros o a los mensajeros hacer su trabajo con unas zapas en los pies?

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Chema Martínez Pastor
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