¿Por qué nos lesionamos?

Por Asociación Sophia, Actividad Física y Salud para carreraspopulares.com

Cuando preguntamos ¿por qué? esperamos una contestación que explique el origen o a la causa de aquello que nos inquieta. Ante la pregunta de ¿por qué nos lesionamos? no existe una respuesta universal. Las causas u orígenes son tan diversos como los corredores.

Para aquellos que busquéis una respuesta rápida o una píldora mágica que solucione el eterno problema de las lesiones del corredor, lamento deciros que no la encontraréis. Pero quizás sí podamos acercarnos a entender que el conocimiento o sabiduria de nuestro cuerpo y lo que hacemos con él nos dará la respuesta y nos permitirá disfrutar sin límites de lo que tanto nos gusta y tan bien nos hace sentir: algo tan sencillo como correr.

El cuerpo humano no es una máquina, no es un conjunto de piezas desconectadas unas de otras y tampoco vive ni funciona aislado de la persona, el cuerpo también piensa y siente. El cuerpo humano es un perfecto y complejo sistema, una unidad funcional que vive en continuo cambio y que está en constante relación con los ámbitos psíquico y emocional de la persona.

Lo queramos o no, existen unas leyes biomecánicas y biológicas que gobiernan el funcionamiento de nuestro organismo. Cuando estas leyes se ven alteradas, el cuerpo crea adaptaciones, son el principio de lo que vamos a llamar lesión. Estas leyes rigen las estructuras que controlan biomencánicamente el cuerpo, así que cuando conocemos cómo funcionan y cómo se alteran estas estructuras, podemos ayudarlas a mantenerse en equilibrio y evitar así la aparición de la temida lesión.


Lesión o síntoma

Para saber cómo o por qué nos lesionamos debemos ampliar nuestra visión, para entender que el cuerpo es una unidad funcional y que querer tratar un síntoma sin mirar al ser humano en su globalidad es algo que no tiene sentido. La mal llamada lesión es tan solo un síntoma, una pequeña parte de todo un patrón erróneo de funcionamiento corporal, que se manifiesta pidiendo, a veces con un susurro, a veces a gritos, que se le devuelva el tan ansiado equilibrio.

El dolor, la tensión, la falta de movilidad, la fatiga etc, son síntomas, mensajes que nos envía el cuerpo cuando ya es incapaz de crear más compensaciones sin causar un daño mayor. Sin embargo, unas veces el síntoma es tapado, otras ignorado y casi siempre no escuchado.

Nos lesionamos porque no conocemos cómo funciona nuestro cuerpo ni cómo se encuentra hoy. Desconocemos nuestro ritmo, nuestros propios límites. Nos lesionamos porque aún cuando mi cuerpo no puede, yo quiero. Entonces no me escucho y desconecto. Nos lesionamos cuando hacemos lo que no podemos y estamos donde no debemos. Nos lesionamos porque permitimos que la cabeza corra más que el cuerpo.

Nos lesionamos cuando perseguimos objetivos tratando de compensar otras posibles carencias, vacíos y necesidades. Nos lesionamos cuando olvidamos que la razón fundamental por la que corremos es la salud: física, mental y emocional. Y es esta falta de equilibrio la que realmente nos hace lesionarnos.

Aprendizaje

Cuando somos conscientes de nuestro cuerpo, cuando escuchamos y atendemos sus demandas, sus quejas, sus avisos, sus tensiones, sus desequilibrios, cuando conectamos con él, estamos minimizando enormemente el riesgo de lesionarnos.

Todas las lesiones tienen dos caras y siempre nos muestran algo que podemos aprender. Si queremos asumir la responsabilidad que tenemos con nuestro cuerpo, hay unas orientaciones básicas que nos pueden ayudar en este aprendizaje:

-Adquirir conocimientos básicos sobre el funcionamiento de nuestra estructura corporal.
-Iniciar un proceso de autoconsciencia y sensibilización corporal.
-Cambiar hábitos corporales nocivos en el trabajo y en la vida cotidiana.
-Aprender una serie de técnicas corporales de auto-cuidado.
-Controlar nuestra práctica deportiva: los ritmos, las cargas, el descanso etc.

Si somos conscientes de cómo somos y de lo que hacemos, podremos limitar nuestros errores. La mejor prevención es el conocimiento de nosotros mismos.

Entonces, ¿por qué nos lesionamos? Si todavía buscas fuera la respuesta a la pregunta, es porque no has entendido que la tienes dentro.



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