Maratón olímpico de 1956: el ansiado oro de Alain Mimoun

Por Luis Blanco para carreraspopulares.com
Alain Mimoun, en la meta del maratón olímpico de Melbourne
Alain Mimoun, en la meta del maratón olímpico de Melbourne

El 1 de diciembre de 1956, 46 participantes de 23 países tomaron la salida del Maratón Olímpico de Melbourne. Era la decimotercera ocasión en que se celebraba esta prueba atlética en unos Juegos Olímpicos en la era moderna y la primera vez que se organizaban en el hemisferio sur. El calor golpeaba sin compasión desde principio de la carrera, con casi 30 grados de temperatura, que aumentarían hasta los casi 40 en el transcurso del maratón.

La expectación por ver quién ganaba la competición era grande, ya que entre los participantes había varios atletas con un amplio recorrido de victorias y marcas a sus espaldas. Y, sobre todo, estaba el gran aliciente de ver a la leyenda checa, la locomotora humana, Emil Zatopek, en acción. El héroe de Helsinki ‘52, donde ganó tres medallas de oro en 5.000 metros, 10.000 y en maratón, había sido operado de una hernia unas semanas antes, pero partía como favorito.

Junto a Zatopek se encontraban otros que iban a plantar batalla, como el croata Franjo Mihalic o el finlandés Veikko Karvonen. Y uno más: el francés Alain Mimoun, el hombre “a la sombra de Zatopek”, como era conocido por haber quedado en segundo lugar en tres ocasiones en las distancias de 5.000 y 10.000 metros en los juegos de 1948 y 1952, siempre detrás del checo. En 1956 Mimoun decidió intentarlo en el maratón. Era su estreno en la distancia.

La carrera

Tras una salida falsa, se dio el disparo de salida bueno y los atletas se pusieron en marcha. En el kilómetro 10 el finlandés Paavo Kotila lideraba la prueba, con Mimoun y dos corredores más pisándole los talones. En el 20, en un tramo de subida y el calor hostigando cada vez más a los participantes, Mimoun se mantenía en el grupo de cabeza y Zatopek aguantaba en la distancia.

Al comenzar la bajada, el francés aprovechó para acelerar el ritmo y abrir un hueco con el resto de participantes. En el kilómetro 30 ya sacaba más de un minuto de diferencia al segundo clasificado, en aquel momento el japonés Kawashima, seguido de Mihali, Karvonen y Zatopek. Mimoun mantuvo la ventaja hasta el final. Entró en primer lugar en el estadio, donde fue aclamado por el público y cruzó la meta vencedor con un tiempo de 2:25:00.

Era la tercera vez que un ciudadano francés ganaba el maratón olímpico, tras Michel Théato (París, 1900) y Boughera El Ouafi (Ámsterdam, 1928). Lo curioso es que ninguno de los tres había nacido en Francia. Théato nació en Luxemburgo y El Ouafi y Mimoun eran de origen argelino.

Amistad sobre la rivalidad

Aquella tarde de diciembre de 1956, Mimoun había conseguido cumplir su doble sueño: la medalla de oro olímpica y la victoria sobre Emil Zatopek. Pero el francés y el checo estaban unidos por una estrecha amistad. Así que Mimoun esperó en la línea de meta a esperar a Zatopek. Mimoun vio cómo el croata Mihalic entraba segundo un minuto y medio después de él; Karvonen conseguía la medalla de bronce. Después llegaron el surcoreano Lee Chang-Hoon y el japonés Kawashima. Y tras ellos, en sexto lugar, con una marca de 2:29:34, cruzaba la meta Emil Zatopek.

Mimoun le animó en los últimos metros, al igual que el público, que reconoció al gran campeón checo. Luego corrió a abrazar a su amigo. Fue la primera vez que el francés pudo ganar a Zatopek. Y también la última. No volvieron a competir juntos.

Mimoun se había convertido, además, en el atleta de más edad en ganar un maratón olímpico. Le quedaban pocas semanas para cumplir los 36 años. Esa fecha del 1 de diciembre quedaría marcada para toda su vida por la victoria en Melbourne, pero también por otro feliz acontecimiento: unas horas antes del maratón había nacido en París su primera hija, a la que llamaron Olympe (Olimpia).

Mimoun fue recibido como un héroe en Francia y siguió compitiendo en la distancia de maratón. Ganó dos títulos nacionales y se clasificó para los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, aunque acabó en un discreto trigésimo cuarto lugar.

No dejó de competir y estableció varios récords en diferentes distancias en diferentes categorías como veterano. Siguió corriendo hasta los últimos años de su vida. Falleció en 2013, con 92 años. Se celebró un funeral de estado y fue despedido con honores militares. Su nombre sigue ocupando un lugar de privilegio en el deporte francés.

SOBRE EL AUTOR

Luis Blanco
Periodista.
Director de A tu Ritmo


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