Participar en una carrera en tiempos de Covid-19

Por Mario Trota para carreraspopulares.com
Carreras en tiempos de Covid-19
Carreras en tiempos de Covid-19

Hace unos días participé en una carrera. Era la primera desde marzo. Aunque son pocas, se han celebrado varias en estos últimos meses. No había tenido opción de correr en ninguna hasta ahora. Además, tenía dudas sobre si merecía la pena o no. Pero ahora me alegro de haber decidido participar. Aunque las cosas son muy diferentes y la preocupación se palpa en el ambiente, la sensación de ponerse de nuevo un dorsal y cruzar bajo un arco de meta otra vez me ha sentado genial.

Mis primeras reticencias tenían que ver con la seguridad, evidentemente, pero también con la responsabilidad. Me planteaba si era adecuado acudir a un evento con cientos de personas mientras hay gente pasándolo mal por la enfermedad y tantas restricciones a la movilidad o a las reuniones en general.

Por otra parte, pensaba en si realmente necesito participar en una carrera para sentirme corredor. Evidentemente, no es necesario. Pero no estoy obsesionado con las carreras y llevaba meses sin tomar parte en una. Estaba seguro de que sería un buen reto para motivarme. Y así fue.

Varios amigos me contaron cómo se organizan estas carreras y decidí probar. Ésta no era diferente a otras que se han hecho en los últimos y extraños tiempos: número reducido y limitado de participantes, salidas escalonadas, obligación de llevar mascarilla en todo momento salvo cuando estás corriendo, medidas para evitar aglomeraciones en la recogida de dorsal o llamamientos continuos a que se cumplan las normas de reunión de personas y distancia de seguridad. Y, lo más importante, el evento contaba con un protocolo sanitario aprobado por las autoridades y el permiso del ayuntamiento.

No voy a negar que la primera sensación es extraña. Te encuentras en una salida muy diferente a las habituales, a casi dos metros de distancia del corredor que está por delante de ti o del que está al lado. Desde que dan el disparo de salida, a pesar de ser unos pocos cientos, y dado que la salida es escalonada (varios segundos entre un corredor y otro) tardé varios minutos en cruzar por debajo del arco y empezar a correr.

En carrera

Justo antes de salir tiré la mascarilla en un recipiente que había dejado allí la organización. Una vez en carrera, también es todo un poco raro. No hay corredores cerca, hay mucho espacio para correr porque las distancias son mayores. No sientes el calor del “pelotón”. A pesar de ello, yo lo disfruté de principio a fin, porque podía percibir esa ilusión en todos los que allí estaban de vivir de nuevo de forma colectiva una carrera.

Al entrar en meta (el tiempo es lo de menos) me entregaron otra mascarilla, que me puse en cuanto recuperé el aliento. Acudí al avituallamiento, en el que cogí yo mismo una botella de agua, y hablé con algunos conocidos, siempre llevando la mascarilla y a una distancia prudencial.

Puedo decir que la organización fue impecable. Que el protocolo anti Covid-19 me generó mucha confianza, al igual que la presencia de la policía local en todo momento controlando todo y vigilando que no se produjeran situaciones de riesgo. Me sentí más seguro que en otros lugares que he frecuentado recientemente, como un restaurante, una terraza atestada de gente o una sala de conciertos. Aunque en todos esos lugares también había medidas de seguridad.

Además, estábamos al aire libre y practicando deporte. La actividad física en exteriores y de forma segura es uno de nuestros escudos para evitar caer enfermos con un virus como el de la Covid-19. Y así lo sentí en esa carrera.

Pero lo que más me llamó la atención ese día fue la responsabilidad de la gente. El comportamiento de los participantes fue ejemplar. No vi a nadie sin mascarilla cuando debía llevarla, ni a grupos de más de seis personas corriendo juntos o ‘apelotonados’. Todos mostraron un respeto extremo por las medidas y generaron un ambiente de camaradería y apoyo total.

Si sigue habiendo carreras así, repetiré. Las otras, las más grandes y con todos saliendo a la vez, los abrazos y las sonrisas sin mascarilla, llegarán en algún momento. Hasta entonces, puedo conformarme con esto, aunque no sea igual.

SOBRE EL AUTOR

Mario Trota
Corredor popular


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