Corriendo por los puertos míticos(51): Snowdon + StwlanDam, Gales

Por Jorge González de Matauco para carreraspopulares.com - 06/11/2019

La mañana del 8 de junio de 1924, desde un campo de altura situado a más de 7.000 metros de altitud, Noel Odell, miembro de la expedición al Everest, pudo observar dos puntos moviéndose entre los riscos con dirección a la cima. Después, la niebla envolvió aquellos dos puntos, que correspondían a sus compañeros George LeighMallory y Sandy Irvine. Nadie los volvió a ver vivos. Su desaparición dio origen al mayor misterio en la historia del montañismo, sumergiendo su memoria en el mito. Pero quien desee seguir la pista de Mallory no tiene por qué viajar hasta el Everest. Porque su pasión por el alpinismo se inició a muchos kilómetros de distancia, en las modestas montañas galesas de Snowdonia, durante los años previos a la I Guerra Mundial, cuando la escalada atesoraba aún las ventajas de la inocencia, y los mejores alpinistas de toda una generación se reunían en la cima del paso Llanberis, en un lugar llamado Pen y Pass, auténtico campo base para la ascensión al monte Snowdon, la montaña más elevada de Gales (y del Reino Unido fuera de Escocia), a pesar de sus humildes 1.085 metros de altitud. Décadas más tarde, nada menos que Edmund Hillary, el conquistador del Everest, también pasó un invierno en Pen y Pass entrenando para su exitosa expedición al Himalaya.

Gales nunca podrá poseer el Everest, pero sí puede presumir de albergar una carrera comparable a la cima más alta del mundo, un monstruo que tal vez sea la carrera más dura del Reino Unido. Con una distancia de 315 kilómetros a recorrer en cinco días y un desnivel acumulado de 16.000 metros, la Dragon´s Back Race atraviesa de norte a sur todo el espinazo montañoso de Gales. Los participantes no disponen de marcas de orientación, sino que deben atender a su GPS, mapa o brújula. En ocasiones ni siquiera se encuentran caminos propiamente dichos. Y la primera jornada de la Dragon´s Back Race es una de las más complicadas, ya que discurre precisamente por la región de Snowdonia, donde se hallan las cimas más escarpadas de Gales.

Ascender por el paso Llanberis hasta Pen y Pass, ese lugar mítico por obra y gracia de aquellos renombrados alpinistas, es peligroso teniendo en cuenta el tráfico y la estrechez de la carretera, así que resulta más interesante e inspirador tomar ese paraje como punto de inicio para la subida al Snowdon y saborear un sorbito de esas montañas de Snowdonia que atraviesa la Dragon´s Back Race. Desde Pen y Pass y su aparcamiento atestado de coches hay dos rutas que llevan al Snowdon, conocidas como Miner´sTrack y PygTrack. Elijo la primera, más que nada porque resulta evidente que los primeros metros transcurren por una pista por la que es fácil echar a correr si la pendiente lo permite. Lagos, desoladas montañas cubiertas por la hierba y restos de construcciones mineras son las atracciones que va brindando el recorrido, siempre con la silueta del monte Snowdon al frente. Pronto es imposible correr más. Un tramo empedrado de fuerte pendiente y un desvío por un sendero muy abrupto al llegar al tercer lago imponen algo más de prudencia. Justo hasta llegar a un collado donde confluye el LlanberisPath, o sea, el camino que viene de la localidad de Llanberis, por donde descenderé y que es casi tan ancho y tan regular como una autopista. Para alcanzar la cima solo resta un cresteo sencillo junto a las vías de un ferrocarril histórico y centenario que asciende desde las llanuras.

A un recién llegado lo que más le sorprende es la avalancha de gente que ha tenido la misma idea de coronar el punto más alto de Gales. Muchos cientos de personas, quizá miles, se distribuyen por todas las rutas de ascenso. Algunos son simples senderistas, otros son fácilmente identificables por sus camisetas como miembros de ONGs o asociaciones benéficas. Y muchos se turnan para transportar en sillas de ruedas a otros que no pueden hacerlo por sus propios medios.La causa de tamaña concentración de personas es la celebración del solsticio de verano. No es la mejor fecha para quien busque un poco de intimidad en el techo de Gales.

La situación me recuerda a aquella película de título tan largo, El inglés que subió una colina pero bajó una montaña, en la que dos cartógrafos ingleses acuden a medir un pico situado en el sur de Gales y determinan que por unos míseros pies no tiene la condición de montaña, sino de colina, por lo que los locales comienzan una procesión continua hacia la cima a efectos de añadir tierra a la cima, y conseguir finalmente que su querido cerro tenga la consideración de montaña. Nada, aparte del rugby, ha explicado mejor esa rivalidad entre ingleses y galeses, porque cuando uno visita Gales, es fácil tener la impresión de que los galeses ni se inmutan ante el hecho de que las cumbres más altas del Reino Unido se encuentren en Escocia. Pero se enorgullecen hasta el infinito cuando se jactan de poseer montañas de mayor altitud que cualquiera de las de Inglaterra, el vecino del oeste.

Para huir de tales multitudes, no está de más una recomendación. Un poco más hacia el sur las montañas galesas esconden un secreto que el escritor Simon Warren incluye en el Santo Grial de las carreteras británicas. Se trata de la vía que asciende al StwlanDam, un embalse junto a la localidad, el pantano y la central hidroeléctrica de Tanygrisiau. El gran problema es localizar el inicio de la ascensión, ya que se trata de un puerto tremendamente huidizo. Pero una vez identificada la verja de inicio, después de preguntar hasta tres veces, solo se trata de disfrutar. Porque es una ruta de únicamente 3 kilómetros de subida, completamente cerrada al tráfico y con un vistoso enlace de curvas de herradura en su último kilómetro, imposible de encontrar en otro lugar de Gales. Para quien no pueda, o no quiera, sumergirse en la aventura y el esfuerzo de los 315 kilómetros de la Dragon´s Back, tanto las masificadas rutas del Snowdon como la más escondida del StwlanDam son magníficas aproximaciones para entender la belleza de las montañas de Snowdonia

SOBRE EL AUTOR

Jorge González de Matauco
Autor del libro “En busca de las carreras extremas“



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