¿Correr empujando un carro? Genial, pero cuidado con tu espalda

Por Luis Miguel del Baño para carreraspopulares.com

“A la hora de correr con un carro, te cambia todo”. Es la rotunda conclusión que nos transmite Benito Velasco, todo un experto en correr empujando un carro. Benito lleva años liderando el club AVAPACE Corre, cuya principal característica es que practican el running empujando los carros de niños discapacitados. Su experiencia tras miles de kilómetros corriendo con carritos de todos los tipos es muy valiosa para aquellos que queráis empezar a disfrutar de este deporte con los miembros más pequeños de la familia.

Cada vez se ven más padres que practican su afición con sus hijos. En primer lugar, debéis tener en cuenta que, cuando corres empujando un carrito, “corres de caderas, porque el movimiento natural de los brazos para darte impulso mientras corres, ya no lo tienes. Pierdes el braceo que te sirve para impulsarte y compensar”, nos cuenta Benito. Este hecho hace que nuestra postura a la hora de correr se vea alterada, y eso “nos puede provocar alguna sobrecarga en espalda y hombros”. Es importante que detectes esos posibles problemas antes de que aparezcan.

Fase de adaptación

Debes ir preparándote de manera progresiva para esos cambios en tu postura y movimientos. Lo ideal al principio, continua Benito, “es ir cambiando de brazos. Primero vas empujando con una mano, luego vas probando con la otra, a ratos lo haces con las dos, y así te vas acostumbrando”.

Pero además, debes tener en cuenta que “hay que empezar poco a poco. Cuando alguien se inicia en el running lo hace progresivamente, desde distancias pequeñas para ir aumentando poco a poco. Pues aquí es lo mismo. No puedes empezar a correr distancias largas empujando un carro”. Del mismo modo, es importante fortalecer esas zonas –espalda y hombros- con sesiones de fuerza o gimnasio para que el impacto sea menor.

Es un proceso natural que incluso deberás planificar en tus sesiones. Si quieres salir con tu bebé o con un niño más crecido, ten en cuenta el peso del carro que empujar e introduce una sesión a la semana o dos como máximo, entre otras en las que salgas sin carro.

El carro es importante, el niño también

Piensa que, correr empujando un carro es cosa de tres. Tú eres el motor, pero también está el niño y el propio carro, que es el vehículo. Los tres debéis funcionar como un engranaje bien engrasado para poder disfrutar del running.

Si tú debes ponerte a punto, el carro también “debe estar preparado”, afirma Benito. No es aconsejable correr con sillas de paseo, ya que no están pensadas para velocidades mayores a las que llevamos cuando caminamos o para posibles baches o irregularidades que nos podamos encontrar. Podríamos provocar que las piezas sufran un impacto, movimiento y vibración para los que no están concebidas, poniendo en riesgo incluso la seguridad del niño que va sentado. Debes buscar “carros hechos para practicar deporte. Lo ideal son los de tres ruedas, que son más grandes y tienen mayor estabilidad. Están hechos con materiales más ligeros y, sobre todo, son más anchos para ganar estabilidad”.

Y por último, debes tener muy en cuenta que, si corres con carro, lo haces tanto por ti, como por el niño que va en él. Pero ten en cuenta que el pequeño puede que necesite su pequeña adaptación. Tu objetivo principal es que tanto tú como él, disfrutéis de ese paseo corriendo, debes encaminarte a conseguirlo. Generalmente los niños lo asimilan rápidamente y la carrera les relaja. Ahora te toca animarte.


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SOBRE EL AUTOR

Luis Miguel del Baño
Periodista


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