Entre Azkoitia y Azpeitia. Diego García

Por Carlos Domingo para carreraspopulares.com

Hace ya 19 años, un 31 de marzo de 2001, se cerró un circulo. Un circulo prematuro. El menudo Diego García –no levantaba más de 1,72- estaba preparando lo que iba a ser su gran día. Un día más que merecido después de una larga carrera, y nunca mejor dicho, plagada de momentos importantes. El bronce en el Campeonato de Europa de Helsinki en 1994 ha sido su imagen más reproducida. Aquella camiseta Reebok azul, amarilla y roja cruzó en segundo lugar la línea de meta situada en el estadio de la capital finlandesa. Poco antes la había cruzado Martín Fiz , otro vasco ilustre, y tras ellos completó el podio el madrileño Alberto Juzdado en una imagen para la eternidad.

Pero Diego no se reducía a eso, que ya es. García había nacido un 12 de octubre de 1961 en Azkoitia (Gipuzkoa) y fue pieza clave en la mejor época en la historia del maratón español. “Siempre fue un nexo de unión, con su forma de ser apaciguó muchos egos dentro del equipo español de maratón”. Esto confesó Martín Fiz, su mejor amigo, en una entrevista para Maratón Radio . Y es que su carácter bonachón era el eslabón perfecto para fraguar un grupo llamado a lograr lo máximo. Muestra de ello fue el reconocimiento en forma de Premio Príncipe de Asturias de los Deportes que otorgó el jurado a todo el equipo español de maratón en conjunto en el año 1997.

SOLO EL CORAZÓN PARÓ SUS PIERNAS
Pese a empezar en los 10.000 metros, encontró su horma en la prueba de Filípides. Los 42 kilómetros con 195 metros le iban a medida. Olímpico en dos ocasiones (Barcelona ’92 y Atlanta ’96) fue tras los Juegos de la Ciudad Condal cuando tocó la tabla de récords nacionales batiendo el de maratón con un tiempo de 2:10.30 en Fukuoka (Japón). Allí fue precisamente donde en 1995 dejó su tope personal por primera –y única- vez por debajo de 2:10. Aquel 2:09.51 del 3 de diciembre, pese a no ser récord de España esta vez, supuso su mejor marca de siempre.

Tres mundiales (’91, ’95 y ’97), europeos (’94 y ’98), y muchas grandes maratones después, se acercaba su gran día. Se despidió oficialmente del maratón siendo 7º en Amsterdam (Países Bajos), y definitivamente colgó las zapatillas como profesional en su tierra, en una clásica, en la Behobia-San Sebastián de 2000 en la que también fue segundo.

El mundo del atletismo le debía un homenaje. Un reconocimiento público entre los suyos. Una ovación en su tierra. El 31 de marzo de 2001 salió a entrenar como había hecho tantas y tantas veces. Salió a rodar con su compañero Alejandro Gómez para preparar la Azkoitia-Azpeitia que en aquella ocasión tenía preparado un homenaje especial para él, para su trayectoria, para agradecer los servicios prestados a este deporte tras su retirada. Pero nadie contó con el destino.

Solo su corazón fue capaz de parar sus piernas. Un fallo cardíaco le sobrevino y nos dejó sin uno de los grandes. Su cinta blanca, lejos de decir adiós, saluda desde entonces cada día a los corredores y paseantes que se acercan a Loyola (Azpeitia) en la estatua erigida en su honor en el lugar del fatal desenlace.

Nació en Azkoitia, murió en Azpeitia, y la prueba que une ambas localidades Gipuzkoanas le recuerda desde aquel momento con un orgulloso: ‘Memorial Diego García’.

- Vídeo entrevista tras su último maratón:



- Vídeo del especial triplete de Helsinki en Teledeporte:

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