He empezado a correr en ayunas y así me va

Por Adolfo Bello para carreraspopulares.com

Que vivimos en una época de exceso de información es algo bastante claro. Cada vez tenemos más lugares donde consultar dudas, donde recoger consejos para hacer cualquier cosa que se nos ocurra. Y claro, el running no es una excepción. Sin salir de nuestro sofá, y con la ayuda del teléfono móvil, tablet o portátil, podemos saber qué plan de entrenamiento necesitamos, qué material comprarnos, a qué carrera apuntarnos o cómo alimentarnos.

Pero tanta información tiene un precio a pagar. A veces, ni siquiera tenemos que buscar en webs como esta misma , en la que un buen número de profesionales nos dan consejos de cada materia relacionada con el atletismo popular. Eso, que sería lo correcto en cuanto a mantenernos informados, muchas veces se ve sustituido por consejos de amigos (o conocidos) en redes sociales, foros y otros lugares de Internet. Y ahí es donde entramos en terreno peligroso. No deberíamos fiarnos de cualquier opinión.

Por eso, yo sigo una teoría, ante la duda, nada mejor que probar las cosas por mí mismo. No creo que haya que seguir siempre la misma forma de hacer las cosas. Por ejemplo, he probado planes para maratón en los que hay que hacer muchos kilómetros semanales y otros con menos volumen. A mí personalmente me van mejor los planes con más kilómetros, pero entiendo que cada uno somos un mundo.

En cuanto a la discusión sobre si bajar a correr en ayunas es mejor o peor, también he querido probar. Aquí me he encontrado todo tipo de opiniones, desde los que lo defienden hasta los que lo tachan de locura. Hablo incluso de profesionales de la nutrición o entrenadores. Personalmente, no es que baje muchos días a correr temprano, pero en ocasiones se ha dado la situación y me apetecía probar a ver cómo responde mi cuerpo. Y aquí están las conclusiones:

Si voy a hacer una tirada a ritmo constante, de no más de 10 kilómetros, no experimento ninguna diferencia entre hacerla con algo en el estómago o sin nada en él (salvo agua, claro, la hidratación es fundamental). En este caso, las reservas de energía que el músculo tiene de los alimentos ingeridos en el día anterior son suficientes para hacer el entrenamiento sin problemas.

Tampoco he notado gran diferencia haciendo entrenamientos de cambios de ritmo o de series. Por lo general, me cuesta más hacerlos por la mañana, pero no estoy seguro de que sea culpa del desayuno, ya que me pasa siempre que intento exigir más al cuerpo recién levantado. Si tengo que hacer entrenamientos de este tipo, intento que no sean por la mañana.

Si lo que tengo que hacer es una tirada larga, aquí no hay experimentos. He salido alguna vez sin haber desayunado y es verdad que me cuesta llegar al final de la sesión con las fuerzas intactas. Se me hace muy largo. Por eso, y como las tiradas largas siempre son en fin de semana, lo que hago es levantarme dos horas y media antes de la hora a la que voy a correr y así no llego al inicio del entrenamiento con la digestión en marcha. Porque lo que tengo claro es que no me gusta la sensación de correr con la comida dando vueltas en el estómago.

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