Germán Silva: el error más dulce posible

Por Luis Miguel del Baño para carreraspopulares.com - 09/01/2017

Probablemente el final más memorable de toda la historia del Maratón de Nueva York. Un final marcado por un error de uno de los corredores a la hora de seguir el trazado y por una de las remontadas más espectaculares que se recuerdan.

Es el episodio protagonizado por Germán Silva quien, junto con su compañero Benjamín Paredes, ambos mexicanos, se habían destacado en solitario en cabeza tras 40 kilómetros de carrera. Ambos se iban a jugar la victoria final en los dos últimos kilómetros.
Los dos corredores iban confiados en sus posibilidades. Sabían que iba a ser una lucha sin cuartel. Compañeros durante más de 40 kilómetros y ahora rivales por lograr un hueco en la Historia durante menos de dos kilómetros.


El momento del error

El público se agolpa en las calles. Todo son aplausos, vítores y gritos. El trazado se prepara para su final. Llegan los momentos decisivos cuando, de repente, sucede lo inesperado, lo increíble, lo que nadie se podía imaginar. Germán Silva abandona a su compañero y, en lugar de seguir recto por el trazado marcado, gira a la derecha y se va por una calle incorrecta. Pero, ¿¡qué ha hecho!?

El propio Germán asegura que él estaba siguiendo “a la cámara de televisión por inercia”. Llegó un momento, para preparar el final, que la cámara que va en la moto se retira del trazado. “Cuando ellos giraron a la derecha para retirarse, yo continué siguiéndolos. De pronto me di cuenta de que ya no había gente y de que algo sucedía. Automáticamente me di la vuelta y me doy cuenta de mi error y empiezo a correr hacia el trazado correcto”.

Parecía todo perdido. Queda algo más de un kilómetro y esos segundos han sido decisivos. Su rival tiene muchas fuerzas.


Una remontada histórica

En ese momento, Germán Silva comienza una carrera hacia la estela de Benjamín, que por el error y el cambio de ritmo que acaba de protagonizar Germán, le ha sacado una ventaja que parece insalvable. Su determinación es tal que, poco a poco, le va recortando la ventaja. Pero aún así parece imposible. Germán aprieta tanto que incluso muchos piensan que se va a desfondar. Sigue recortando la ventaja y ya tiene al alcance de la mano al líder de la carrera. Queda menos de un kilómetro. Parece que le va a coger, pero ¿aguantará a ese ritmo?

Con una velocidad ciertamente endiablada, Germán se pone a la altura de Benjamín, le pasa y éste trata de seguirle durante unos segundos. Pero es imposible. Se va en solitario hacia la meta. Su ritmo es el de un campeón. Unos segundos después cruza la cinta blanca de ganador.

Lo ha conseguido. Aquello por lo que tanto tiempo ha luchado, por lo que se preparó, ese es su premio. Su determinación era tal, que ni siquiera ese fatídico error le lastró, sino que le hizo incluso más grande obligándole a ir a un ritmo imposible de seguir por su rival. Las mediciones posteriores dieron como resultado que el último kilómetro lo hizo en 2 minutos y 40 segundos. Un último kilómetro de un maratón en 2:40. Increíble.


Un antes y un después

Ese error y ese final, asegura Germán “cambiaron mi vida”. Pasó de ser “un corredor medio reconocido a tener un cambio radical y ser un corredor famoso en Estados Unidos, en Europa y en el propio México.

De hecho, Germán cuenta cómo su padre, sus familiares, “buscaban luz eléctrica para mi comunidad en México. En solo un mes después del Maratón de Nueva York, se logró”. Germán había pasado a ser el “wrong way winner”, como le bautizaron en Nueva York. Es “el mejor error que he cometido en mi vida”. Sé que la gente lo ve como uno de los sucesos más memorables en el maratón.

Aquí tenéis dos vídeos de aquella hazaña. En el primero, más extenso, Germán Silva explica todo lo sucedido y cómo le cambió su vida como deportista. En el segundo, tenéis un breve resumen de la competición con la narración original de la época y el momento del error destacado.









SOBRE EL AUTOR

Luis Miguel del Baño
Periodista



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