Cómo evitar y tratar los esguinces de tobillo

Por Fisioterapia Bando para carreraspopulares.com
Hay maneras de fortalecer el tobillo para evitar esguinces
Hay maneras de fortalecer el tobillo para evitar esguinces

En el anterior artículo sobre los esguinces de tobillo explicamos por qué se producen. Suelen ocurrir de manera fortuita, por un mal apoyo o un tropiezo. Normalmente no podemos evitarlos, pero sí podemos hacer que la respuesta de nuestro cuerpo sea más rápida y que el resto de estructuras estén fuertes para proteger mejor al tobillo en esos momentos. Esto lo conseguiremos haciendo ejercicios de propiocepción y equilibrio, que desarrollamos en la parte final de este texto.

En principio, es más difícil que sufran un esguince las personas con mayor laxitud, ya que sus fibras tienen mayor recorrido. Pero el problema es que cuando se lo hacen es mucho más difícil su recuperación.

Es muy importante el tratamiento y, sobre todo, que no sea un mal tratamiento. Preferimos los esguinces no tratados a los mal tratados. La inmovilización, sobre todo prolongada, lo único que hace es agravar la debilidad de los ligamentos y estructuras del tobillo y pie. Para nosotros la única opción de inmovilización es la del vendaje funcional temporalmente.

El tratamiento inicial si puede ser más conservador (reposo, hielo, compresión y elevación del pie). Las primeras horas hay que dejar que el cuerpo actúe, pero pasadas las primeras 24 horas, y en función de la gravedad, podemos comenzar con el tratamiento activo de fisioterapia.

Todos conocemos personas que han sufrido muchos esguinces en el mismo tobillo. La mayoría de los fisios en realidad pensamos que es el mismo esguince que nunca se ha curado bien y no ha llegado a recuperarse. En muchos de estos casos nos encontramos que no hay ligamentos, están rotos, y por lo tanto no hay nada que sujete la articulación. A la mínima torcedura surge el problema. En estos casos el tratamiento definitivo suele ser quirúrgico.

Ejercicios para fortalecer el tobillo

Los ejercicios se pueden dividir en tres tipos. Por un lado estarían los ejercicios de propiocepción. El más sencillo es hacer un apoyo monopodal, poner los brazos en cruz e intentar mantener equilibrio, sin llegar a apoyar el otro pie. Podemos hacerlo más difícil si nos subimos a superficies más inestables, aunque serviría también con cerrar los ojos simplemente.

También es bueno hacer estiramientos para mantener los ligamentos y la musculatura elásticos. Podemos hacer los estiramientos clásicos de siempre, de gemelo, soleo o de otros músculos de las piernas.

Y por último, es fundamental e imprescindible hacer movilidad de tobillo. Se pueden hacer círculos de tobillo, por ejemplo, o realizar otro sencillo y práctico ejercicio: nos colocarnos tumbados con los pies apoyados en la pared, cogemos una pelota y con un pie la vamos moviendo por la pared, para conseguir movilizar todo el tobillo.

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Fisioterapia Bando
Clínica de fisioterapia

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