La fatiga: un factor que limita tu rendimiento deportivo

Por Rubén Gadea para carreraspopulares.com

Entrenas y te sientes bien, te sientes fuerte. Tienes muy buenas sensaciones y te dices: ¡me encuentro mejor que nunca! Esto es bueno, pero cuidado porque cuando sientes ese “subidón”, tendemos a querer llegar hasta el límite y hay que tener precaución. Estás en tu mejor momento y de repente te preguntas qué te ha pasado, por qué dejas de rendir a buen nivel y por qué comienzan a aumentar tus lesiones o incluso por qué tienes dificultades para dormir. ¿Alguna vez te has visto en esta situación? Si es así, seguramente hayas caído en el sobreentrenamiento.

Y aquí llega una de las situaciones más conflictivas entre el entrenador y el deportista: la planificación de los periodos de descanso y recuperación. En ese punto del “subidón”, antes de preguntarte qué te ha pasado, es cuando el entrenador trata de pararte los pies y surge un conflicto en la cabeza del atleta: si me encuentro bien, ¿por qué tengo que recuperar?, si justo ahora puedo continuar apretando y así mejorar más. Todo surge porque existe un factor que limita el rendimiento del cuerpo humano: la fatiga.

No por mucho madrugar, amanece más temprano y tampoco por mucho entrenar, se va a tener un mayor rendimiento. Cuando sintamos que ya no rindes igual y te sientas cansado y comiencen a aparecer esos síntomas que comentábamos al principio, debemos parar, analizar nuestros entrenamientos y nuestros descansos, y ver si estamos fallando en algo. Si es así, debemos readaptar los entrenamientos. De ahí la importancia del diálogo entrenador-deportista, para poder individualizar las cargas según las necesidades de cada deportista.

¿Cuándo y por qué aparece esta fatiga?

- Exceso en el volumen de trabajo.
- Una intensidad de entrenamientos mayor a la que podemos tolerar.
- Una mala alimentación.
- Periodos de entrenamiento intensos y de larga duración, mayores a un mes.


¿Qué síntomas causa en el organismo del deportista?

- Insomnio.
- Mayor riesgo de lesiones.
- Disminución del rendimiento deportivo.
- Pesadez muscular.
- Sensación de cansancio.
- Falta de coordinación psicomotriz.
- Desmotivación.
- Pérdida de peso.


¿Qué debo hacer para evitar que la fatiga se apodere de mi cuerpo?

- Respetar los periodos de recuperación, tanto entre series y ejercicios como entre sesiones. No somos máquinas. Nuestro organismo necesita el descanso para crecer y mejorar.

- Planificar, junto a nuestro entrenador, los periodos de descanso adecuados, dependiendo de la orientación de la sesión que hayamos realizado y del objetivo que nos marquemos. No todas las personas somos iguales y no respondemos de la misma manera a cada estímulo.

- El entrenamiento, el descanso y una buena alimentación son la base de todo éxito deportivo ¡A por ello!


Rubén Gadea es entrenador y Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte
Twitter: @rugadea
Web: www.sanusvitae.es

SOBRE EL AUTOR

Rubén Gadea
Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador.

www.sanusvitae.es


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