Por qué es importante que tu entrenador de running sea titulado

Por Chema Martínez Pastor para carreraspopulares.com

¿Qué importancia le damos los corredores a la titulación de nuestros entrenadores? ¿Nos fiamos de los consejos de cualquiera o es importante contar con alguien que se ha formado para entrenar a deportistas? Igual que no acudimos a cualquiera para que nos arregle el motor del coche, o que no nos pondríamos en manos de un youtuber para que nos opere de miopía, muchas veces cometemos el error (queriendo o sin querer) de entrenar bajo la tutela de alguien no profesional. Obviamente, no tiene la misma importancia ganar unos minutos en nuestras marcas que mantener una salud ocular óptima. Aún así siempre es recomendado que alguien profesional supervise nuestros entrenamientos, si es que hemos decidido confiar a alguien nuestra preparación.

En España la legislación dice que para ser entrenador deportivo profesional debes estar en posesión de un título oficial que capacite para el entrenamiento de deportistas. Si hablamos de titulación universitaria, poseer un Título de Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte da a quien lo posee la capacidad, según el INEF, de “planificar, dirigir y evaluar procesos y programas de actividad físico-deportiva de calidad y entrenamientos deportivos, en diversos contextos y situaciones y para diferentes grupos de población, tomando en consideración las necesidades e intereses de dichos grupos en un marco que permita su desarrollo personal y social e incida de forma positiva en su salud y calidad de vida, así como en el tiempo libre y el ocio.” Después, cada federación deportiva nacional tiene la capacidad de expedir títulos específicos para cada deporte, compatibles o independientes de la formación universitaria. En el caso del atletismo es el CENFA (Centro Nacional de Formaciones Atléticas), órgano dependiente de la RFEA, quien se encarga de formar a los entrenadores de atletismo.

Por qué contar con un entrenador de atletismo profesional

El running es un fenómeno deportivo un poco distinto a otros. Como deporte, se adscribe a las normas y funcionamiento del atletismo. Sin embargo, la mayoría de los corredores populares no desarrollan su afición desde la práctica deportiva atlética, sino que se han acercado a esta afición como eso, una mera afición como podría ser hacer spinning o salir al campo con la bicicleta. Sin embargo, hay una línea que es muy fácil de cruzar, que es la de querer que alguien nos prepare para ser mejores deportistas. Correr es fácil, pero un día nos damos cuenta que no somos capaces de ser más rápidos por nosotros mismos y es ahí cuando necesitamos contar con alguien profesional.

Conocimiento del deporte y sus especialidades. Un entrenador/a que se ha formado en atletismo conoce los factores que intervienen en la carrera y es capaz de ayudarnos a ejecutar mejor la técnica de carrera. Correr bien es un conjunto de factores en los que interviene el conocimiento del aparato muscular y esquelético, pero también la parte cardio-respiratoria, nutrición, psicológica... Nadie como alguien que sabe cómo se corre para explicarlo a los demás.

Motivación y psicología. En la preparación para ser entrenador/a de atletismo, un profesional también aprende a lidiar con la parte humana del atleta. Conoce cómo motivar sin presionar, cuándo debe exigir y cuándo ser más permisivo, sabe qué notas tiene que afinar para que nuestro “piano” suene como debe. Aunque un entrenador no titulado tenga “don de gentes” y sea capaz de empatizar con nosotros, hay ciertos resortes que no se pueden activar si no se dispone del conocimiento adecuado.

Primeros auxilios. Todo está bien hasta que deja de estarlo. Un entrenador titulado de atletismo tiene conocimientos para asistir en primera instancia a una persona que ha sufrido un percance. Desde lesiones musculares a accidentes, durante el entrenamiento pueden surgir problemas para los que es mejor contar con profesionales expertos. No hablamos ya del hecho de entrenar con alguien que no dispone de seguros hacia el atleta en el desarrollo de su actividad, algo que puede llegar a ser peligroso.

Experiencia con diferentes tipos de atleta. A nivel de rendimiento, un entrenador profesional cuenta con el bagaje suficiente para entrenar a un grupo de personas de manera individualizada. El “café para todos” no suele funcionar. Una diferencia muy importante es que nuestro entrenador pueda moldear el entrenamiento de cada uno a sus características y capacidades.

Frenar el intrusismo. Alguien que se preocupa de formarse adecuadamente para entrenar a deportistas y que vuelca su actividad laboral en ello debería tenerlo más fácil que alguien que simplemente es un buen atleta o es muy bueno ayudando a los demás. Contratar a entrenadores que no disponen de un título oficial (y que probablemente ni estén dados de alta en la Seguridad Social para ejercer la actividad) puede hacer que profesionales del área no dispongan de oportunidades de desarrollar su profesión, lo cual a fin de cuenta redunda en la pérdida de calidad del sector y la devaluación de sus ventajas.

SOBRE EL AUTOR

Chema Martínez Pastor
Corredor Popular


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