Relación entre la leptina, el maratón y el control de peso

Por Francisco Gilo para carreraspopulares.com - 27/04/2020

La felicidad que genera salir a correr está causada por los niveles de leptina y su relación con la saciedad (Cell Metab)

Los humanos con niveles bajos de leptina tienen mayor motivación para ejercitarse y es más fácil que se sientan mejor después de correr.

La sensación de bienestar al correr o al terminar un entrenamiento de resistencia es algo bien conocido por muchos corredores. Ese pequeño subidón se ha asociado tradicionalmente a la liberación de endorfinas, que son neurotransmisores opioides relacionados con la modulación del placer. Sin embargo, según un nuevo estudio publicado en la revista Cell Metabolism , este fenómeno, conocido como “euforia del corredor“, también está relacionado con la leptina, una hormona que regula el apetito.

La leptina es una hormona segregada por el tejido adiposo que ayuda a controlar la sensación de saciedad y regular el balance energético. Cuando el cuerpo ha acumulado suficiente grasa se libera esta hormona en el flujo sanguíneo, lo que constituye una señal que informa al cerebro de que debe reducir el nivel de apetito.

La leptina es una poderosa e influyente hormona producida por las células grasas. Su grasa, por medio de la leptina, le dice a su cerebro si debería tener hambre, comer y hacer más grasa, si debe reproducirse o (en parte controlando su insulina) si debe participar en el mantenimiento y reparación. En resumen, la leptina es la forma en la que sus reservas de grasa hablan con su cerebro y le hacen saber cuánta energía hay disponible y lo más importante, qué hacer con ella.

Por lo tanto, la leptina podría ser la número uno de la cadena alimenticia en cuanto a importancia metabólica y relevancia en las enfermedades.

Si su señalización de leptina está funcionando correctamente, cuando sus reservas de grasa están “llenas”, esta grasa extra provocará un aumento en el nivel de leptina, lo cual le da la señal a su cerebro para dejar de sentir hambre, dejar de comer, dejar de almacenar grasa y comenzar a quemar esa grasa extra.

Controlar el hambre es forma (aunque no la única) en la que la leptina controla el almacenamiento de energía. El hambre es una poderosa, antigua y arraigada forma que si estimula lo suficiente, lo hará comer y almacenar más energía. La única forma de comer menos a largo plazo es no teniendo hambre y la única manera de hacerlo es controlando las hormonas que regulan el hambre, de las cuales la principal es la leptina.

En el individuo adulto su función principal es la de inhibir la ingesta de alimentos y aumentar el gasto energético para mantener constante el peso corporal. Así, cuando comemos más de lo debido el exceso de energía se acumula en el tejido adiposo, induciendo un aumento de la masa grasa y por tanto un aumento en la secreción de leptina.

Sin embargo, los autores del estudio han observado que la leptina, “además de su efecto sobre la regulación del peso corporal, también influye en la actividad física, inhibiendo las ganas de correr a través de las neuronas de dopamina“, explica a eldiario.es la principal autora del estudio, la doctora Maria Fernada Fernandes, de la Universidad de Guelph (Canadá).

De esta forma, la leptina tiene un papel fundamental en regular el equilibrio de energía y en motivar comportamientos que traigan consigo una recompensa, como salir a correr para buscar alimento.

Cuanto más bajos sean los niveles de leptina, mejores resultados tendrá el maratón.

Por tanto, los humanos “con niveles bajos de leptina tienen mayor motivación para ejercitarse y es más fácil que se sientan mejor después de correr”. Además, cuanta más grasa hay, más leptina se producirá y menos ganas de comer y de salir a correr habrá.

Correr para conseguir comida

Los investigadores consideran que las señales hormonales que regulan la alimentación y el ejercicio físico están estrechamente relacionadas y que los mamíferos, especialmente los humanos, han desarrollado un sistema hormonal que fomenta las carreras de resistencia como un mecanismo para maximizar las posibilidades de encontrar comida.

Este estudio sugiere que es la leptina la encargada de realizar esta función. “Hemos evolucionado para aumentar el rendimiento de las actividades que resultan eficaces para conseguir alimentos y la leptina es la encargada de enviar el mensaje al cerebro de que cuando la comida escasea, es divertido correr para conseguirlo“.

Cómo influye la leptina en las ganas de correr

Para entender cómo influye la leptina en las ganas de correr, la doctora Maria Fernada Fernandes, de la Universidad de Guelph (Canadá) y sus colegas trabajaron con ratones que pueden correr voluntariamente hasta siete kilómetros al día en una rueda. Además de disponer de ratones normales, también contaron con ratones modificados genéticamente para impedir la neurotransmisión de la leptina. Los resultados mostraron que los ratones transgénicos corrían más tiempo, mientras que los ratones normales eran menos activos “debido a que la leptina indicaba que las reservas de energía en el cuerpo eran suficientes y que, por tanto, no había necesidad de correr para ir en busca de comida”

Sin embargo no se debe creer que: “la leptina no es la única señal metabólica que controla los efectos gratificantes de correr. Del mismo modo, la dopamina no es la única sustancia química del cerebro que participa”, señala Fulton. “Se necesita más trabajo para repartir la contribución precisa de la dopamina, los opiáceos y las señales de cannabinoides endógenos y la manera en que interactúan para afectar a la actividad física y sus efectos de recompensa”.

Los hallazgos también podrían tener implicaciones clínicas para la anorexia. “Especulamos con que el mecanismo descrito en este trabajo podría potencialmente ser la base de la hiperactividad asociada con la anorexia“.

Las funciones que tiene la leptina

La leptina tiene diferentes funciones, pero entre las que nos interesa por su asociación con el control del peso corporal destacan:

– Inhibe la producción de hormonas y péptidos que incrementan el apetito y los deseos de comer.

– Estimula la síntesis de señales de producción de saciedad, es decir, nos ayuda a no sentir hambre y a reducir la ingesta de alimentos.

Incrementa el gasto calórico y metabólico por su acción a nivel central sobre la producción de otro tipo de hormonas y sobre la termogénesis.

Cómo podemos ver, la leptina no sólo influye en la ingesta alimentaria reduciendo el hambre y promoviendo la saciedad, sino que también, interviene en el balance energético, fomentando el gasto.

Tal es así que ante una caída de la leptina en sangre se disminuye la función tiroidea es decir, se reduce el metabolismo todo, y al mismo tiempo, se reduce la capacidad reproductiva, pues se entiende que además de ayudar al control del peso, la leptina es indicador del estado nutricional.

Factores que modifican la leptina

Los niveles de leptina pueden verse modificados por varios factores, entre otros, por la proporción de tejido adiposo en el organismo. Sin embargo, si lo que queremos es evitar un aumento de peso y controlar el peso corporal en el tiempo, debemos saber que los siguientes comportamientos afectan la cantidad y la acción de la leptina:

Dietas estrictas: las dietas de muy bajo valor calórico, tales como las dietas milagro que son muy restrictivas, reducen notablemente los niveles de leptina. Por eso, lo mejor es no llegar a extremos ni limitar al máximo la ingesta de alimentos, pues caerán los niveles de leptina incrementando el hambre, reduciendo la saciedad y nuestro metabolismo.

Descenso de peso corporal: si rápidamente perdemos peso corporal se reducirá drásticamente la masa grasa en el organismo, por lo tanto, también se reducirán los niveles de leptina afectando así nuestro apetito y el gasto calórico diario.

Ejercicio regular: si bien puede producir una caída de masa grasa en el organismo, se ha asociado a mayor sensibilidad a la leptina, por ello, las personas físicamente activas tienen menores niveles de hambre, controlan mejor la ingesta de alimentos y tienen mayor gasto calórico.

Estrés: el estrés en el organismo incrementa los niveles de cortisol y reduce los niveles de leptina, produciendo más hambre, más placer al comer y reduciendo el gasto energético.

Entonces, si queremos controlar el peso corporal con ayuda de la leptina, lo ideal es no recurrir a dietas estrictas o al ayuno, como así tampoco, volvernos totalmente sedentarios. También ayuda en gran manera disminuir el estrés en el organismo.


SOBRE EL AUTOR

Francisco Gilo
Licenciado en Medicina y Cirugía

www.temasmedicosdiversos.com



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