La verdadera lección de Forrest Gump a los corredores

Por Luis Blanco para carreraspopulares.com - 08/01/2020
Forrest Gump en Monument Valley, antes de parar de correr
Forrest Gump en Monument Valley, antes de parar de correr

Pocas escenas de la historia del cine han trascendido tanto como esta:

EXTERIOR. PORCHE DELANTERO. DÍA.
Forrest se pone lentamente su gorra de Bubba-Gump. Se levanta. Camina fuera del porche. Empieza a trotar por el césped. Su velocidad aumenta mientras se aleja.

FORREST (Voz en Off): Aquel día, sin ningún motivo, decidí salir a correr un poco.


Así comienzan los siete minutos de Forrest Gump que convirtieron al personaje principal en un icono del running. Una figura que se mantiene tan viva como el primer día, cuando la película se estrenó en 1994. Forrest empieza a correr sin rumbo, sin motivo y sin un plan.

FORREST (V.O): Corrí hasta final del camino y, cuando llegué allí, pensé que podía correr hasta el final del pueblo. Y luego pensé: “ya que he llegado hasta aquí, también podría cruzar el gran estado de Alabama. Y, sin ningún motivo, seguí corriendo”.

Y luego sigue hasta el océano; allí da la vuelta y cruza todo el país. Y lo hace otra vez. Los paisajes más icónicos de Estados Unidos inundan la pantalla. Al trotar cansino y despreocupado de Forrest le acompañan éxitos musicales imperecederos.

Suenan Fleetwood Mac, Willie Nelson y Jackson Brown, que canta: “no sé hacia dónde corro ahora, simplemente sigo corriendo”. Aunque, en realidad ‘Running on Empty’, que así se llama la canción, habla de tener que seguir adelante sin fuerza, sin energía, con el “depósito vacío”. ¿Era eso lo que le pasaba a Forrest Gump?

FORREST (V.O): Pensaba mucho. En mamá, y en Bubba, y en el teniente Dan. Pero, sobre todo, pensaba en Jenny.

Cartel de la película Forrest Gump
Cartel de la película Forrest Gump

Correr para huir

Forrest salió a correr “sin ningún motivo”. Pero sí que hubo algo que le impulsó a ello. Había pasado la noche con el amor de su vida, Jenny, después de que ésta rechazara su propuesta de matrimonio. Por la mañana, ella se había marchado, y Forrest quedó destrozado.

La manera que encontró para aliviar su dolor fue correr. Recordando, además, las palabras de Jenny: “Corre, Forrest, corre”. Esa frase icónica, que tantas veces usamos y escuchamos ahora los corredores. Es al comienzo de la película cuando la escuchamos por primera vez.

Un grupo de niños acosa y maltrata al Forrest niño tirándole piedras. Jenny grita: “Corre, Forrest, huye”. Y él lo hace a pesar de las aparatos ortopédicos de sus piernas, que poco a poco se desmontan y le dejan libre para correr “como el viento”.

Forrest Gump empezó a correr para huir, de los abusones, del dolor y la humillación. Algo que se repitió durante años. Pero correr dio sentido a su vida.

FORREST (V.O.): “Desde aquel día, si iba a algún sitio, iba corriendo”.

Forrest corrió cuando jugaba al fútbol americano para ayudar a su equipo a vencer, aunque él ni lo sabia. Corrió en Vietnam para cargar a sus compañeros a hombros y salvarles la vida. A pesar de ello, el personaje de la película de Robert Zemeckis insiste en que no tiene un motivo especial para correr.

Forrest Gump, preguntado por los periodistas por qué corre
Forrest Gump, preguntado por los periodistas por qué corre

EXTERIOR. PUENTE MISSISSIPPI

PERIODISTA DE TV: Señor, ¿por qué corre?
REPORTERO 1: ¿Por qué corre?
REPORTERO 2: ¿Lo hace por la paz mundial?
REPORTERO 3: ¿Lo hace por los derechos de la mujer?
PERIODISTA DE TV: ¿Por el medioambiente?
FORREST (V.O.): No podían creer que alguien pudiera correr tanto sin una razón concreta.
REPORTERO 2: ¿Por qué hace esto?
FORREST: Tenía ganas de correr.


Todos nos hemos sentido identificados en algún momento con estas palabras de Forrest Gump cuando alguien que no corre nos pregunta por qué lo hacemos. “¿Por qué tiene que haber algún motivo?”, nos planteamos. Simplemente nos apetece.

Pero, como le pasaba a Forrest Gump, en realidad siempre hay una razón para hacerlo, algo que nos empuja a empezar y a seguir dando zancadas. Forrest empezó a correr ese día porque quería empezar una nueva vida.

FORREST (V.O.): Mamá siempre decía que tienes que dejar atrás el pasado antes seguir adelante. Creo que fue por eso que corrí tanto.

La escena, sin embargo, encierra algo mucho más importante: una crítica a la sociedad necesitada de respuestas para todo y de personas que les digan lo que tienen que hacer o pensar. Una sociedad alienada de forma inconsciente pero voluntaria. “Por algún motivo, para la gente sí que tenía sentido” que Forrest corriera, como él mismo dice.

A Forrest se le une un grupo de personas que le ve como ejemplo, una inspiración, un referente a seguir. Un mesías. En un claro paralelismo con otra mítica escena cinematográfica en la que un hombre que no es nadie y nada pretende tiene que correr para alejarse de un grupo de fanáticos que le toma por el salvador, el “elegido”. El famoso momento de la calabaza y el zapato (¿o es una sandalia?) en La Vida de Brian.

Forrest corre y corre. Hasta que un día todo acaba.

EXTERIOR. MONUMENT VALLEY

FORREST (V.O.): Había corrido durante tres años, dos meses, catorce días y dieciséis horas.

Forrest se para. El grupo se para detrás de él. Forrest se queda de pie. El grupo espera expectante. Forrest se da la vuelta y les mira.

HOMBRE JOVEN: Silencio. Va a decir algo.
FORREST: Estoy muy cansado, creo que iré a mi casa.
HOMBRE JOVEN: ¿Y qué se supone que debemos hacer ahora?
FORREST (V.O.): Y así, sin más, mis días de correr terminaron.

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