¿A qué suena correr?

Por Mario Trota para carreraspopulares.com
Correr suena a lo que somos y a nuestro entorno. Solo hay que fijarse.
Correr suena a lo que somos y a nuestro entorno. Solo hay que fijarse.

Salir a correr después de una larga cuarentena por una pandemia propia de una novela de ciencia ficción me ha hecho sentir esta actividad de una manera especial. Y he prestado atención a cosas que antes no me parecían importantes. Hemos estado tanto tiempo alejados de la calle, sin poder desplazarnos rápido más de 10 metros, que nuestro regreso ha estado cargado de ilusión y ganas de disfrutar al máximo.

Tampoco estamos preparando carreras, no tenemos por qué hacer entrenamientos específicos. Así que todos los días han sido rodajes en los que he decidido reconectar con lo más básico de correr y sentir al cien por cien todo lo que esto me aporta. Entre otras cosas, he descubierto a qué suena correr.

Lo de escuchar a tu cuerpo mientras corres ya lo tenemos interiorizado. Ya nos lo han contado muchas veces, sobre todo los fisios, que nos insisten en que es la manera de no pasarnos y evitar lesiones. Pero en realidad, cuando “escuchas” a tu cuerpo no “oyes” nada. Sólo lo sientes.

Me refiero a lo que escuchan tu oídos mientras te mueves. Y claro, lo primero en lo que te fijas es un tu respiración. La sientes sin necesidad de escucharla, pero tus jadeos mientras corres producen un rítmico sonido que, claro, va acompasado con tu ritmo de carrera.

Si te fijas bien, puedes escuchar también tus pasos. Sobre todo si estás en una zona con poco ajetreo y corriendo sobre una superficie que no sea la acera o el asfalto. ¿Te has fijado alguna vez cómo suenan tus pasos cuando corres por una pista de tierra en mitad de un bosque? ¿Y si es otoño y estás pisando hojas recién caídas de los árboles?

Uno de los sonidos que provoca correr: pisar sobre hojas secas
Uno de los sonidos que provoca correr: pisar sobre hojas secas

Lo que te rodea

Y luego está el entorno. Cuando salgo de casa, yo que vivo en una ciudad, lo que escucho, claro, es el rugir del motor de los coches, voces de gente, la puerta del autobús cuando abre, la sirena de un coche de policía o de una ambulancia, o la maquinaria de una obra junto a la que paso. Pero cuando llego a un parque y me pierdo en sus caminos la banda sonora cambia. Y entonces correr suena al viento rozando en los árboles, a ladridos de perro, a pájaros trinando o al agua del estanque golpeando suavemente contra el borde de cemento.

A veces, correr suena a lluvia suave. O fuerte. A truenos. También a granizo. O a nieve, y a los copos que caen sobre tu chubasquero y emiten un ligero ruido, como un roce leve, un chasquido que sólo puedes escuchar si prestas atención.

Correr suena a lo que eres y a lo que te rodea cuando estás ahí fuera sintiéndote libre y apreciando algo tan simple y a la vez tan importante en tu vida. Es, en realidad, una sinfonía de sonidos que te acompaña siempre y a la que pocas veces has prestado atención. Te recomiendo que lo hagas de vez en cuando. Tu experiencia de correr será aún más completa.

SOBRE EL AUTOR

Mario Trota
Corredor popular


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