Guía del running veraniego: running, vacaciones y familia ¿triángulo posible?

Por carreraspopulares.com

Qué maravilla estar de vacaciones. Dejar de oír el despertador, alejarte de los calendarios, las rutinas, los atascos, el ruido... Si encima tienes la fortuna (o los medios, o el buen criterio), de alojarte en un hotel, ni siquiera tienes que ocuparte de tareas como preparar la comida, desayuno, de hacer la cama... Si hay algo parecido al paraíso, sin duda es estar de vacaciones.

Pero la realidad suele ser muy traicionera. Bueno, siendo justos la culpa no es entera de “la realidad”, sino que nosotros mismos nos comenzamos a poner obligaciones, también en los días de descanso. Empezamos por la primera pieza del puzzle, y las más importante: nuestra familia. Por supuesto, que las vacaciones son para descansar, pero también para aprovechar y hacer cosas con los tuyos que en el día a día no tienes tiempo para hacer. Algo tan sencillo como desayunar con tu pareja tranquilamente, o dar un paseo mientras se pone el sol son cosas muy sencillas pero que se convierten en un lujo en nuestras ocupadas vidas. Si tienes niños o viajas con amigos o familiares, se suman al calendario de tareas y actividades. Nada de obligaciones pero claro, por mucho que nos apetezcan esos planes, empiezan a ocuparnos tiempo de nuestro día.

Otra cosa que tenemos que encajar, no por compromiso sino por devoción es el running. Por supuesto, esto se incrementa como se nos haya ocurrido la idea de apuntarnos a una carrera importante en octubre o noviembre: nos toca echar kilómetros en definitiva. En verano, y más en vacaciones, intentamos que las carreritas no se conviertan en lo más importante del día, sino que intentamos hacerlas a primera hora o al final del día. Pero, sea cuando sea, tenemos otra “bolita” con la que hacer malabares.

Correr, levantarse a por el desayuno, llevar a los niños a hacer actividades acuáticas, visitar ese restaurante de moda... ¿dónde está el descanso que nos habían prometido? Para no morir en el intento, lo principal es que intentemos planificar las cosas. O, si no somos capaces de hacerlo o no nos apetece, prepararnos para dejar de hacer algunas de las cosas que tenemos previstas. O echarle imaginación.

Las zapatillas, primer mandamiento, siempre contigo.

Intenta que correr no sea una actividad única para la que hay que reservar un tiempo determinado. Por ejemplo, si vais a visitar una playa que está lejos de tu alojamiento, puedes ir corriendo mientras tu familia va en coche. O, si vais a pasar la tarde en la playa, no está de más tener un plan B para echar unos kilómetros mientras tu familia descansa en la arena o juega a las palas.

Juega con los horarios. ¿Quién dice que una carrera a las 11 de la noche es una mala idea? En verano, lo bueno, es que no tenemos obligaciones de horarios. Puedes probar cosas nuevas como levantarte pronto para ver amanecer. O partir un entrenamiento de una hora en dos de media hora, uno por la mañana y otro por la tarde.

Y, si no puedes correr, no pasa nada. Aprovecha para hacer ejercicios de fuerza como nos aconseja Toni Alvarado en este vídeo .


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