El runner que siempre va conmigo

Por Chema Martínez Pastor para carreraspopulares.com

No sé si a ti te pasa. Desde hace un tiempo noto como que me siguen. Cuando voy por la calle no voy exactamente solo. No es que me sigan, diría que es más alguien que me acompaña. Pero no cuando corro. El resto del tiempo. Yo, como la mayoría de vosotros, no soy runner todo el tiempo. Hago más cosas, como trabajar, salir con mis amigos, ir al cine... Muchas de esas cosas las hago con ropa “de la otra”, la que no es de running, no sé si sabes a cuál me refiero.

Cuando no corro, soy una persona normal. Como los que no corren. Yo creo que no me diferencio a simple vista de alguien que normalmente no corre. Pero me pasan cosas que a los demás creo que no. Y es que, cuando no corro, noto la presencia de un runner alrededor de mí. Me acompaña cuando voy en metro, por ejemplo. Me dice: viaja de pie, es bueno para tu propiocepción. Y me obliga a subir por las escaleras porque dice que así estoy entrenando.

Me dice cosas.

¿A vosotros no os pasa?

Otras veces, me saca la tarjeta de crédito de la cartera y me apunta a carreras en los próximos meses. A veces con mi permiso, pero otras casi lo hace sin que me dé cuenta. Y tiene mi casa llena de zapatillas. Ya no sé con cuales tengo que ir a trabajar, cuales son para series rápidas o cuáles vestir cuando mis suegros me invitan a su casa.

Ahora le ha dado por decirme que tengo que comer mejor. Que por ser Navidades me va a dar un respiro, pero que en cuanto sean las 0h del día 7 de enero, que se acabaron las grasas, los dulces y las comilonas. Empieza la temporada de las legumbres, los pescados a la plancha y los arroces. Que, ojo, no es que me importe. La dieta del “runner que me sigue” no está tan mal. También me mira mal cuando me pido una cerveza, pero creo que sabe que es de los pocos caprichos que me doy y que, por supuesto, no me voy a pasar con ello.

El otro día lo vi desde el tren. Yo estaba viajando a Alicante en AVE y, al asomarme por la ventana, lo veía corriendo, por los caminos de Castilla la Mancha que van cerca del tren. Caminos de tierra, al lado de las plantaciones de cereal, con pendientes de unos 20 metros, arriba y abajo, abajo y arriba, como toboganes. Allí lo veía corriendo. No lo imaginaba: lo veía. Y cómo disfrutaba. Me dio un poco de pena estar allí metido y no poder hacer ese recorrido corriendo junto a él.

¿Y lo que hace por las noches? Desde que ese runner está por aquí, no me deja ver series. No sé exactamente cómo lo hace, pero provoca que el sueño me venza al poco de tocar el sofá. Que el descanso es la base del entrenamiento, me repite. Y vaya si lo es. Descansando más soy capaz de entrenar mejor. Pero claro, tardo meses en ver una temporada de Master of None.

Sí, soy una persona normal. Pero tengo un runner que me acompaña allá donde voy. Cuando corro somos la misma persona. Nos fundimos en unas zapatillas, en unas zancadas, en una respiración. Me ayuda a cumplir retos y a sentirme mejor. Gracias a él tengo más amigos y creo que hago cosas más interesantes.

Gracias por estar ahí, runner que va conmigo.


SOBRE EL AUTOR

Chema Martínez Pastor
Corredor Popular


2.359

Articulos relacionados

Reportajes 5 profesionales a los que un runner puede acudir (en lugar de preguntar a sus amigos)
Salud Decálogo para conseguir nuestros objetivos runner
Reportajes Preguntas y respuestas para runners (I)

También te puede interesar

Reportajes Zatopek, un mito inmortal
Reportajes Las carreras (de Navidad) más raras del mundo

Las más vistas

Nutrición Los falsos mitos de las grasas
Salud El pie del corredor de montaña