¡Atención runner! ¿Se te ha encendido una luz de alarma?

Por carreraspopulares.com - 07/05/2019
¿Sabes diferenciar una molestia pasajera de una lesión incipiente?
¿Sabes diferenciar una molestia pasajera de una lesión incipiente?

Ojalá pudiéramos correr siempre que quisiéramos. Salir a la calle, al parque, a la montaña, tan solo teniendo que preocuparnos de ponernos las zapatillas y adelante. Pero el running es más complicado, a veces. Hay que estar muy atentos porque el cuerpo y la cabeza nos suelen dar pistas de si vamos a tener un buen o mal día. O de si se avecina una lesión, de cuándo tenemos que alimentarnos o beber más o si ha llegado el momento de ir al fisio.

Entender las alertas que nos da el cuerpo es fundamental para tener el menor número de imprevistos posible. Saber cuándo bajar el ritmo o cuándo tomar medidas para no lesionarnos. Y tú, ¿sabes reconocer las alertas que te da tu cuerpo?

1. Sobreentrenamiento

Cuando queremos mejorar nuestros tiempos o estamos preparando un reto nuevo para nosotros, es normal exigirnos demasiado. Pero hay que hilar muy fino, saber hasta donde podemos exprimirnos sin pasarnos. Un sobreentrenamiento es muy peligroso porque, en lugar de hacernos mejorar, nos puede suponer un tiempo de pasarlo mal física y psicológicamente.

Los síntomas más habituales del sobreentrenamiento pueden ser: una bajada de rendimiento sin aparente explicación, cambios de humor, fatiga durante el día, alteración del sueño o pesadez de piernas continuada. Cualquiera de esos síntomas puede deberse a cosas puntuales, pero debes permanecer atento por si te estás “pasando de rosca”.

2. Lesiones

Darnos cuenta de cuándo estamos a punto de lesionarnos es una de las habilidades más beneficiosas. Hay muchas veces que una pequeña molestia no es más que algo pasajero. Pero saber cuándo ese dolor de gemelo es algo más, nos ayudará a modificar nuestro entrenamiento o recuperación, de manera que evitemos males mayores. Si notas un dolor persistente, lo mejor es que vayas al fisio de inmediato, sin esperar a que vaya a más porque lo puedes lamentar.

3. Deshidratación

Puede que no nos demos cuenta, pero los corredores estamos muchas veces en situaciones de deshidratación parcial. Los síntomas son, al principio, difícilmente distinguibles de la simple fatiga. Pero si nuestro cuerpo empieza a deshidratarse con el ejercicio, podemos tener consecuencias negativas. Por eso se insiste tanto en hidratarnos aunque no tengamos sed. Alertas como la piel seca o con perlitas de sal, labios secos o dolor de cabeza son claros ejemplos de cuándo hay que hidratarse sin falta.

4. Falta de energía

Una alimentación insuficiente en nutrientes y en hidratos puede desembocar en no tener la energía suficiente para completar nuestros entrenamientos. Hay que tener cuidado con ponernos dietas muy agresivas sin control médico, porque pueden tener consecuencias en forma de lesiones o enfermedades. Las dietas bajas en hidratos son bastante habituales en el mundo del fitness, pero si te dedicas al running, debes buscar otro tipo de patrón de alimentación, donde las reservas de energía que usas para correr no queden bajo mínimos.

5. Estancamiento

¿Te ha pasado que, por mucho que entrenes, no consigues mejorar tus tiempos? Si te has dado cuenta de que, a pesar de la calidad o cantidad de tu entrenamiento, no tienes ninguna progresión o, al contrario, estás empeorando, puede que estés en un proceso de estancamiento. La rutina nos puede llevar a que el cuerpo se acomode en una situación y no consigamos ese impulso extra que nos hace mejorar. Por supuesto, no podemos estar siempre en trayectoria ascendente, en algún momento tenemos que dejar de batir nuestras marcas. Pero en ocasiones es tan solo cuestión de variar un poco el ejercicio para volvernos a poner en la senda de la mejoría.

6. Mayor debilidad ante enfermedades

Si notas que enfermas con mayor facilidad, si por ejemplo, tienes catarros muy a menudo, puede significar que tu sistema inmunológico está siendo afectado por tu entrenamiento. El sistema de protección de nuestro cuerpo contra las enfermedades también necesita su energía. Si estás entrenando demasiado o si te alimentas incorrectamente, tu cuerpo tendrá más dificultades para luchar contra los virus. Si es tu caso, no dudes en acudir al médico y en introducir cambios en tu entrenamiento, no es normal que los corredores enfermemos más, aunque sea una afirmación que mucha gente acaba haciendo.



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