¿Corres por la arena de la playa? Atención a sus peligros (y beneficios)

Por Rubén Sánchez-Gómez para carreraspopulares.com

Es típico aprovechar la época estival para hacer actividades deportivas que no solemos hacer durante el resto del año. Y éste es el primer gran problema: ninguna actividad deportiva ha de ser practicada fuera de los límites de la esporadicidad y baja intensidad cuando no se es asiduo a la misma. Lo recomendable es ir subiendo la carga de trabajo, tanto en intensidad como en frecuencia, conforme se vaya cogiendo la forma en esta disciplina deportiva, dado que, excluyendo a sujetos biológicamente considerados jóvenes (menores de 30 años) y sanos, las adaptaciones de nuestro aparato locomotor son lentas conforme aumenta la edad, y de no respetar estas pautas, el riesgo de padecer una lesión por fatiga y sobrecarga de los tejidos es muy probable.

Pero aún así, siguiendo estas pautas, hay actividades que siguen provocando un alto ratio de lesiones, y este es el caso de correr descalzos por la playa (a menos que, como se acaba de comentar, durante un periodo previo se haya estado haciendo esa modalidad deportiva).

A tener en cuenta si corres por la playa

La arena de la playa cumple dos funciones completamente antagónicas con respecto a los requerimientos de nuestra biomecánica: es inestable y no devuelve fuerzas reactivas; al hundirnos en la arena, la musculatura intrínseca del pie tiene que hacer un trabajo hiper-extra para equilibrar a todo el aparato locomotor y además tiene que hacerlo interactuando con una superficie que por sus características de dureza casi nula, no devuelve ningún tipo de energía que el pie pueda usar a su favor para despegar; el resultado de estos dos factores juntos es que la musculatura sufre, se fatiga y deja de actuar, pasándole el trabajo a tendones y ligamentos, que no son ni mucho menos las estructuras que han de estar en la primera línea de acción dinámica del pie, ya que cumplen una función más bien pasiva de sostén. Es casi seguro entonces que o bien suframos lesiones por sobrecarga a nivel muscular, o lesiones por transferencia de cargas a nivel osteo-ligamentoso.

Por lo tanto, desde Pododinámica recomendamos que si lo que se desea es fortalecer el tren inferior, lo mejor es haber tenido ya un entrenamiento previo de dicha musculatura, ejercitando de manera específica con ayuda de un preparador físico licenciado tanto la musculatura intrínseca como la extrínseca al pie, de manera gradual y pautada, respetando los tiempos de descanso muscular y/o haber estado en contacto con deportes de playa (tipo voleyplaya o fútbol playa) durante el resto del año.

SOBRE EL AUTOR

Rubén Sánchez-Gómez
Equipo Pododinamica
Expertos en Biomecánica

www.pododinamica.es


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