Angelito runner vs demonio runner

Por Chema Martínez Pastor para carreraspopulares.com - 20/03/2018

Que el deporte saca lo mejor de cada uno de nosotros es algo que nadie duda ya. Al hacer ejercicio, nuestro humor mejora, nos tomamos las cosas con otro ánimo, somos más resistentes a la frustración o a los momentos duros... Pero también tenemos que reconocer que, a veces, saca un lado nuestro que no queremos que salga, pero que no siempre podemos controlar.

Y es que hay ocasiones en que, como si de los dibujos animados se tratase, nos pasan cosas en carrera en las que se nos aparecen, uno en cada hombro, un angelito runner y un demonio. Probablemente el ángel vaya equipado con una camiseta de la San Silvestre Vallecana y unas Asics Nimbus; el demonio, por su parte, lleva una camiseta de algodón y zapatillas de marca blanca. El angelito está entrenando a tope para su primera media; el demonio dice que él es un “corredor” que nada de “runner”, y dice que corre solo para poder comer y beber lo que quiera.

¿Tú los escuchas? ¿Tienes tus propios ángel y demonio del running?

Situación: estás en el kilómetro 6 de un medio maratón y ves que algunos de los que llevas delante están saltándose una mediana para recortar en el recorrido.

Ángel: “¿Tú te crees lo que están haciendo? Así no se adelanta nada, y además, están yendo contra las normas de la carrera. Tú no te preocupes, que vamos bien. Sigue así que aún falta mucha carrera, ya les pillarás. Por aquí, por dentro. Y haz una seña al que llevas detrás, para que sepa que vas a pasar por dentro y no molestarle.”

Demonio: “Pues si los demás saltan, yo también. ¿Qué más da? Si no vamos a ganar la carrera, por lo menos me quito de enmedio este giro, que además lo han puesto a mala leche. Si encima la carrera está mal medida, que mi GPS me está pitando los kilómetros 15 metros antes de cada pancarta. Seguro que, aún saltándonos esta acera, nos dan más de 21,095 kms cuando acabemos. ¡Venga, salta tú también, que no se nos escape el de rojo!”


Situación: estás entrenando unas series de 1000. Te quedan aún 2 y te encuentras a una amiga que está rodando tan tranquila.

Ángel: “Qué pena que hoy no nos toca rodaje tranquilas, si no, nos podríamos ir con ella, que hace mucho que no hablamos. Creo que se está preparando el maratón de Londres. ¡Ay, algún día iremos! Bueno, pues vamos a seguir con esas series, que ya no queda nada. ¡Nos vemos, Pilar!”

Demonio: “Anda, pero si esa es Pilar. Bah, yo creo que con las series que llevamos ya está el entrenamiento hecho, que el entrenador siempre se pasa con las series. Además, las estaba haciendo un poco más rápido de lo que nos dijo, seguro que si hago muchas más me acabo lesionando. Venga, vámonos con ella y que nos cuente qué tal le va para Londres. No sé cómo tiene tanta suerte, yo creo que está entrenando fatal, a ver si la acaba. ¿No va demasiado abrigada para este tiempo que hace?”

Situación: Has llegado a casa a las 19:30 de trabajar y tienes que hacer una salida de 45-50’ tranquilos

Demonio: “Menudo día de trabajo. Creo que nos hemos ganado un rato en el sofá. Mientras, nos pensamos si bajar a entrenar. Sí, venga, luego bajamos. Que sí. Pero siéntate en el sofá. Y quítate esos zapatos, ya verás qué gustito. Lo suyo sería coger una bolsa de ganchitos (te la has ganado), pero como sé que quieres entrenar, la dejamos para otro día y que no te sientas mal. ¿Ves qué a gusto? Pues igual si entrenamos hoy hasta es peor, porque con este estrés es malísimo correr.”

Ángel: “Menudo día de trabajo. Ahora, lo mejor está por llegar ¡A entrenar! Seguro que cuando subamos estamos mejor que ahora. Nos va a venir bien despejarnos y respirar aire fresco después de estar en la oficina todo el día. ¡Vamos, ponte las zapas ya, que hay que cumplir con el plan de entrenamiento!”


Situación: has terminado un entrenamiento con amigos un sábado por la mañana.

Demonio: “¡Una cerveza, una cerveza! Y si puede ser doble, mejor.”

Ángel: “¡Siiiiiii! ¡Cerveza!”

Posiblemente el angelito se arrepienta después, pero es que después de entrenar, seas ángel o demonio, necesitas una recompensa. ¿Qué te dicen a ti los tuyos?

SOBRE EL AUTOR

Chema Martínez Pastor
Corredor Popular



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