Por qué Eliud Kipchoge mola tanto

Por Chema Martínez Pastor para carreraspopulares.com - 27/04/2018

En el mundo del atletismo es muy fácil tener ídolos. No hay más que ver cualquier competición atlética para sentir inmediatamente una admiración tremenda por cualquier hombre o mujer, acabe en el puesto que acabe. Los tiempos y esfuerzos que se manejan en las competiciones oficiales nos parecen tan inalcanzables que el solo hecho de estar ahí compitiendo merece todo nuestro respeto.

Pero en ocasiones aparecen corredores o corredoras que destacan un poco más. Bien sea por sus récords, su carisma o por una combinación de ambas cosas, que sentimos una simpatía mayor hacia algunos de los ídolos que vemos por la tele o que tenemos la suerte de verles correr en directo, en alguna prueba internacional si tenemos la suerte de verla. En España tenemos muchos casos, desde la genial Ruth Beitia al incombustible Martín Fiz, desde velocistas como Bruno Hortelano a montañeros como Killian Jornet.

Pero a nivel internacional, tras la retirada de Usain Bolt (y me atrevo a decir que con permiso de Mo Farah), el atleta que acapara más focos y más aplausos por parte de los aficionados es el keniata de 33 años Eliud Kipchoge. Pero ¿qué es lo que hace de este corredor alguien tan especial?

Kipchoge entrando en meta en la San Silvestre Vallecana 2006
Kipchoge entrando en meta en la San Silvestre Vallecana 2006

El hombre tranquilo

Una de las principales cosas que nos hace admirarle es su carácter. Aparentemente se trata de una persona muy tranquila en su comportamiento y en sus gestos. No le vemos grandes demostraciones de alegría, es verdad. Pero tampoco le hemos visto nunca enfadado o con mala cara si las cosas no le están saliendo como él quiere (pocas veces, la verdad sea dicha). Se diría que es una persona tímida, reservada. Quienes han convivido con él dicen que además es un ejemplo para todos. "Eliud es alguien que tiene una mente muy clara, organizada y estable". Son palabras de Valentijn Trouw, uno de sus managers. También se habla de lo metódico y práctico que es.

Además, lleva un estilo de vida espartano. Cuando Kipchoge regresa de entrenar todas las mañanas, se ducha y come antes de implicarse como uno más, incluyendo participar en la preparación de la cena del equipo o limpiando los baños. Kipchoge se preocupa del bienestar de la comunidad. El campamento se creó pensando en que sirviera como punto de partida de los atletas, y que los que ya estaban en el circuito profesional lo abandonaran por centros de alto rendimiento. Sin embargo, Eliud y otros más decidieron quedarse por sentirse parte de esa comunidad.

Eliud no tiene, tristemente, ningún récord del mundo en ninguna distancia. Sin embargo es considerado el mejor maratoniano de todos los tiempos. En los 10 maratones que ha disputado, sólo en Río 2016 estuvo por encima de 2h06’ (2h08’44” que además le sirvieron para ganar la medalla de oro). Ha ganado 9 de esos 10 maratones disputados, incluyendo tres veces el maratón de Londres.

Nadie mejor que él para intentar la locura que Nike se inventó con el #breaking2, del cual no hemos vuelto a saber nada y es posible que el tiempo de Kipchoge en Monza quede para la historia como un hito de la humanidad.

Pero de Kipchoge también mola que le hemos visto correr aquí cerca. Sigue teniendo el récord de la San Silvestre Vallecana desde 2006 con 26:54 y también le hemos visto pulverizar el crono en la Mitja de Barcelona 2013, con 1h00’04”. Cuando tus ídolos han pasado tan cerca y han dejado su huella en carreras en las que tú también has participado, la conexión con ellos es mucho mayor.

Queda por ver si aún tiene un conejo en la chistera. Si es capaz de conseguir bajar el récord del mundo de maratón en ruta, aún en posesión de ese fogonazo llamado Kimetto. Pero en realidad, aunque a sus seguidores nos alegraría mucho, sabemos que no necesita récords del mundo para conquistar nuestros corazones.

SOBRE EL AUTOR

Chema Martínez Pastor
Corredor Popular



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