¿Cómo te afectan las temperaturas extremas?

Por Miguel Ángel Ruiz y Borja Pérez para carreraspopulares.com

Poco a poco se van afianzando las buenas temperaturas y cada vez somos más los que salimos a realizar alguna actividad deportiva al aire libre. Sin embargo el calor y la temperatura ambiente, a veces unido a un alto porcentaje de humedad, cada vez va siendo mayor y hemos de ser conscientes de a qué nos exponemos.

Además, ya empiezan a verse los primeros triatlones, duatlones, competiciones ciclistas, entre otros, los cuales entrenan y/o compiten bajo temperaturas adversas y que en ocasiones llegan a temperaturas extremas, y conforme se acerca el verano más todavía.

Todos sabemos que tras un entrenamiento duro, los músculos “queman”, sudas. Un buen entrenamiento nos ayuda a conocer dónde está nuestro límite y nos reta a mejorarnos en los sucesivos entrenamientos. Pero hay algo que a todos nos ha pasado, y es que, con esas altas temperaturas, aunque des el 100%, tu rendimiento no siempre es el mismo.

¿Y esto por qué? Pues debido a muchos factores: periodo de supercompensación, alimentación inadecuada, acumulación de fatiga muscular debido a entrenamientos anteriores, factores ambientales, etc. Son estos últimos los que hoy vamos a hacer hincapié.

Los factores ambientales desempeñan un papel decisivo en tus entrenamientos y por consiguiente, en tu rendimiento.

Las temperaturas muy altas

Cuando entrenamos con temperaturas extremadamente altas, nuestro cuerpo produce más calor que el que de normal produce durante una actividad física y vamos entrando en una situación de estrés corporal que tarde o temprano el cuerpo no puede soportar.

Uno de los mecanismos que utiliza nuestro cuerpo para eliminar el calor es el sudor. Mientras la temperatura ambiental sea moderada, el cuerpo puede contrarrestar el aumento de temperatura debido al esfuerzo físico mediante la producción de sudor. Pero cuando la temperatura ambiental es muy alta, el estrés que se produce en el cuerpo le imposibilita llegar a un equilibrio mediante la eliminación del calor necesario. En este caso, la temperatura corporal aumenta, y esto lleva a una disminución de nuestro rendimiento deportivo. Independientemente de cuánto te esfuerces, ante tales condiciones no vas a lograr nunca tu mejor rendimiento.

Pero que no cunda el pánico. La mejor forma para adaptarnos es entrenar poco a poco bajo estas condiciones y adaptar al cuerpo con entrenamientos livianos, bebiendo mucha agua cada poco tiempo y aumentando la intensidad poco a poco . Si entrenamos a altas temperaturas durante un largo periodo de tiempo, el cuerpo es capaz de adaptarse al entorno. Se produce más sudor, por lo que disminuye nuestra temperatura corporal y nuestra frecuencia cardíaca se ralentiza. Estos factores producen efectos positivos en nuestro rendimiento.

Pero, ¿qué pasa con el frio?

Las temperaturas extremadamente bajas también nos someten a estrés. El cuerpo regula el estrechamiento y la dilatación de los vasos sanguíneos de forma que se pierda la menor cantidad posible de calor. Una forma para aumentar la producción de calor que todos hemos vivido alguna vez en nuestra vida es haciendo “tiritar” nuestros músculos.

Además, a las personas que tienen un bajo porcentaje de grasa les suele influir mucho las bajas temperaturas en su rendimiento y en sus entrenamientos. Esto es debido a que la grasa corporal actúa como aislante y protege al cuerpo de las bajas temperaturas. Seguro que algún deportista se acaba de sentir identificado.

El cuerpo también se puede adaptar a las bajas temperaturas, entrenando en dichas condiciones con la ropa adecuada para mantener el calor corporal (prendas térmicas) y realizando siempre un buen calentamiento. No obstante la adaptación es mucho más lenta y menos eficaz que en altas temperaturas.

Por estos motivos, cuando tus resultados al entrenar no son los mismos que en entrenamientos anteriores no siempre depende de tu rendimiento. Diversos factores, entre ellos los ambientales, influyen. Lo más importante es entrenar bien y bajo cualquier condición, pues el día de la competición puede ser a temperaturas muy extremas y hemos de estar preparados para dar nuestro 100%. Adaptarnos con tiempo a esas condiciones ambientales y forma progresiva pues nuestro cuerpo se adaptará, conscientes de que no hay dos cuerpos iguales y que cada uno reacciona de una manera diferente ante cada situación, por lo que nos puede costar más tiempo esa adaptación que a otro.

Lo más importante, que el frío o el calor no te detenga, da todo lo que puedas de tí mismo, escucha a tu cuerpo ¡y alcanza tus objetivos!

Miguel Ángel Ruiz y Borja Pérez
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