El día que vi a Kipchoge llegar a la Luna

Por Mario Trota para carreraspopulares.com
Eliud Kipchoge, entrando en la meta en Viena (Facebook oficial Ineos 1:59)
Eliud Kipchoge, entrando en la meta en Viena (Facebook oficial Ineos 1:59)

Somos corredores populares. A la mayoría nos importan poco los podiums, las marcas o el puesto en el que quedamos en una carrera. Nunca seremos como Fernando Carro, Jakob Ingebritsen o Eliud Kipchoge. Pero eso no impide que admirar a estos atletas y buscar inspiración en ellos. En un mundo dominado por el fútbol, me encanta pensar que los que corremos somos aficionados del atletismo, porque, en esencia, es el mismo deporte.

Hemos vivido el Mundial de Doha y, algunos más que otros, hemos estado atentos a lo que ha ocurrido en la pista o en las calurosas y húmedas calles de Catar. Y este fin de semana hemos asistido a un acontecimiento histórico: hemos visto como un hombre corría la distancia de un maratón en menos de dos horas.

Estoy seguro que más de uno aprovechó para salir a correr después de ver a Kipchoge volar por las calles de Viena con un punto de motivación extra. Yo también lo hice. No porque pensara que iba a correr como el keniata. O porque me creyera su lema “No Human is Limited”. Soy consciente de que hay límites que, por mucho que sueñe y me esfuerce, nunca voy a poder superar.

Lo hice por otros motivos. Primero, porque Kipchoge es una inspiración. Su determinación y la pasión que pone en cada reto y carrera me sirven de ejemplo para tratar de superar mis propios objetivos y desafíos. Y segundo, porque adoro el atletismo. Y tanto como me gusta verlo, me gusta practicarlo.

Eliud Kipchoge celebrando su logro en Viena (Facebook oficial Ineos 1:59)
Eliud Kipchoge celebrando su logro en Viena (Facebook oficial Ineos 1:59)

Atletismo del grande

Lo mejor de todo es que acontecimientos como el vivido el sábado 12 de octubre de 2019 pueden dar más visibilidad al atletismo y generar más afición a este deporte. Yo crecí viendo a ídolos como Coe, Lewis, Abascal, Cacho o Fiz. Y ahora disfruto como nunca siguiendo las gestas de portentos como Kipchoge.

No me interesa el debate sobre si el reto Ineos 1:59 ha sido más espectáculo que deporte. Porque en realidad ha sido ambas cosas. Me da igual que no sea un récord del mundo homologado. No se trataba de eso. Lo realmente importante era ver si un hombre, por sus propios medios, sólo con la fuerza de sus piernas y su corazón (bueno, y un poco ayudado por la tecnología de las zapatillas) era capaz de correr 42 kilómetros y 195 metros en menos de dos horas. Algo que muchos pensábamos que nunca veríamos.

Kipchoge dijo el día anterior de lograr su gesta que corre para hacer historia. Cada uno corre por un motivo diferente y personal. Todos son válidos. Él, sin duda, ha entrado en la historia. También dijo que bajar de dos horas en maratón se podría equiparar a la llegada de hombre a la Luna. Salvando las distancias, el logro es algo gigante, inconmensurable para el atletismo. No vi en directo a Bannister bajar de los 4 minutos en la milla. Pero sí podré decir que vi a Kipchoge llegar a la Luna.

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Mario Trota
Corredor popular


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