¿No tienes ganas de correr? Piensa en esto

Por carreraspopulares.com

Sabemos que fuera hace frío. Que se hace de noche más pronto. Que puede que hasta esté lloviendo. Y lo más importante: que en casa se está muy a gusto. En otoño, y sobre todo en invierno, las razones para no correr son más fuertes que en el resto del año. Pero no podemos dejar que nos venza la pereza. ¿Qué hacemos? Te damos varios motivos en los que pensar antes de tu entrenamiento para que salir a correr te cueste un poco menos.

1. Al año tenemos 3-4 meses de frío en el mejor de los casos. Si quitamos los días en los que hace frío (y en los que hace mucho calor), el número de días que podemos dedicar a correr se reduce drásticamente. Un día de pereza sin correr es un día que no vuelve. Aprovecha cada oportunidad para seguir acumulando kilómetros.

2. Piensa los días en que no has podido salir por razones “de verdad”. Muchos días tenemos verdaderos impedimentos, laborales, personales o familiares, que no nos dejan salir a correr. ¿Por qué los días que sí podemos nos inventamos excusas para no hacerlo?

3. El cansancio del día tampoco es razón suficiente para quedarse en casa. Si el día te deja sin fuerzas, reduce el recorrido o la velocidad. Mejor salir un poco que nada. Además, seguro que cuando estés corriendo la pereza ha pasado y te animas a seguir corriendo.

4. Piensa en lo bien que vas a descansar después de haber corrido. Llegar al final de un día duro habiendo echado unos kilómetros te va a producir una sensación de relajación cuando llegues a casa que no tiene comparación. Después de la ducha el mundo te parecerá un lugar maravilloso.

5. Mucho de tu cansancio es mental. Y corriendo lo que menos ejercitas es la cabeza, por eso puedes tomártelo como una forma de relajarte. Y como tu cansancio no es físico, sabes que no será un impedimento para correr como sabes.

6. El día tiene 24 horas. Piensa cuántas de esas horas te pasas en una silla, sofá o cama. Cada vez estamos menos tiempo de pie y moviéndonos. La rutina de salir a correr nos mantiene con ese nivel de actividad que aleja el sedentarismo de nuestro cuerpo.

Además, piensa que muchas veces lo más difícil es ponerse las zapatillas. Una vez las tengas colocadas, el resto saldrá solo. Para ponértelo más fácil intenta “liar” a alguien para que te acompañe. Así aprovecháis el tiempo para charlar y poneros al día. Tu cuerpo y tu cabeza van a salir ganando. ¡Ánimo!


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