Viajar para correr: Modica, Sicilia

Por José Manuel Torralba para carreraspopulares.com
Modica, Sicilia
Modica, Sicilia

Cuando mis amigos Valen y Pablo me invitaron a su boda en Módica, Sicilia, y empecé a planificar el viaje, mis conocimientos sobre la isla rayaban los estereotipos y sitios más conocidos: la tierra de la mafia y la pizza, el volcán Etna, algunas ruinas. Cuando llegué a Sicilia, algunos estereotipos se confirmaron (la manera de conducir siciliana no dista mucho de cómo la había imaginado) pero muchos otros se destruyeron al encontrarme un mundo muy distinto al esperado.

Los sicilianos son encantadores. No sé por qué pensaba que el carácter hosco que a veces presentan algunos isleños de otras latitudes iba a ser la característica de los sicilianos, pero no es lo que me encontré. Al vincular Sicilia con la parte más al sur de Italia, además pensaba encontrarme unos pueblos al estilo de los pueblos andaluces, blancos, encalados. Y esta quizás ha sido mi mayor sorpresa. Las ciudades son de piedra, una piedra caliza ocre que adquiere su mejor tonalidad al atardecer. No son ciudades blancas y en algún caso me recordaron ciudades históricas castellanas o extremeñas, más que a la Andalucía blanca.

Sicilia es uno de los lugares en los que ha corrido nuestro colaborador José Manuel Torralba
Sicilia es uno de los lugares en los que ha corrido nuestro colaborador José Manuel Torralba

Cuestas

Módica, en el corazón de la llamada Sicilia barroca, está en una comarca donde muchas de sus ciudades, cada una de ellas, son una joya del barroco más característico. Ciudades de tamaño medio con cientos de palacios, docenas de iglesias, y en la mayoría de los casos dos catedrales.

Muchas de las ciudades, enclavadas en lo alto de una montaña o a lo largo de una garganta, se dividen en una “parte alta” y una “parte baja”, cada una con su Duomo. Se nota que fue un lugar esplendoroso y en una parte amplia de su historia.

Hoy muchos palacios están abandonados, otros restaurados y utilizados como hotel o restaurante, pero el derroche arquitectónico en el más puro estilo barroco es apabullante. En algunos casos, en ciudades costeras, como Siracusa, se mezclan los colores ocres de los edificios con el azul intenso del mar.

Modica, Sicilia
Modica, Sicilia

No sin mis zapatillas

En tres días visité cinco ciudades: Siracusa, Ragusa, Módica, Scicli y Noto, todas ellas ciudades Patrimonio de la Humanidad. Además tuve tiempo de pasear por algunas de las bonitas playas, comer mucha pizza y buena pasta, saborear muchos granizados de limón, almendra o fresa y acompañar a Valen y Pablo en el día de su boda, pero esto es otra historia.

Claro que mis zapatillas viajaron conmigo a Sicilia. Esta vez no fue fácil encontrar un hueco para correr, pero el principal problema fue encontrar un recorrido en Módica que fuera algo plano, lo cual fue imposible.

Correr hacia lo más alto, al final del día, tiene la ventaja de que uno se puede encontrar, desde arriba, con las mejores vistas de la ciudad. Al anochecer, cuando la suave luz del sol tuesta el ocre de los edificios para hacerlos color pastel.

Sicilia, un nombre solo, cuantas cosas evoca solo pronunciarlo.

Modica, Sicilia
Modica, Sicilia
SOBRE EL AUTOR

José Manuel Torralba
Catedrático de Ingeniería de Materiales en Universidad Carlos III de Madrid


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