¿Cómo es tu relación de amor con el running?

Por carreraspopulares.com

Si nuestra relación con el running fuera una relación de amor, ¿de qué tipo sería? Un momento... ¿es que no es de amor? Has madrugado y madrugarás muchos días sólo para para correr. Te has ido de viaje para participar en carreras. Has dejado plantados a tus amigos un sábado por la noche porque tenías una carrera al día siguiente. Hablas de correr con más cariño de lo que lo haces con cualquier otra actividad... ¿De verdad no estás en una relación de amor con el running? Si esto no es amor, es algo muy parecido, desde luego.

Pero formas de querer hay muchas, tantas como tipos de relación con una pareja puede haber. ¿Cómo es la tuya?

Amor a primera vista.Desde que te pusiste las zapatillas por primera vez supiste que aquello iba a ser para siempre. Aún recuerda con claridad y con mucho amor ese primer día. Aún no os conocíais muy bien, y la timidez te podía. Pero te marcó ese primer contacto. A partir de ahí, vuestro amor ha ido creciendo cada día.

Amor pasional. Aunque os conocéis de hace poco, tu relación con el running es explosiva. Quieres estar corriendo a cada momento. Piensas en running cuando no lo estás haciendo. Si puedes, participas en una carrera cada fin de semana porque un domingo sin dorsal es un domingo perdido para ti. Es posible que ese nivel de apasionamiento no dure, y que acabes dejando al running por otro deporte. Pero mientras estéis juntos, vas a disfrutar ese amor al máximo.

Amor fraternal. También puedes querer al running como quieres a un hermano. O a una madre. Es decir, sabes que va a estar ahí siempre, pero tampoco es que quieras comer con él todos los fines de semana. Sabes que el running es necesario en tu vida. A veces hasta os enfadáis. Pero en el fondo, nunca le vas a poder dejar porque forma parte de tu vida en lo más profundo.

Amor platónico. No entendido como “amor imposible” o que no puede suceder. El amor en la concepción original de Platón: “el amor es la motivación o impulso que nos lleva a intentar conocer y contemplar la belleza en sí. En amar las formas o ideas eternas, inteligibles, perfectas y que van más allá de la belleza física”. Si amas el running no por su aspecto exterior sino por cómo te hace sentir, este es tu caso.

Relación abierta. Puede que ames el running, pero tengas una relación abierta con él. Es decir, que también caben otros deportes en tu corazón. Compartir tu tiempo con el ciclismo, el pádel o el fútbol no es una forma de infidelidad, sino de disfrutar de muchos tipos distintos de amor. Siempre que sea sana y no te engañes a ti mismo, seguro que sacas cosas positivas.

Amor sadomasoquista. A lo mejor es sólo una fase. Pero ¿cuántos de nosotros no hemos seguido corriendo aún cuando nos dolía? ¿Cuántas veces hemos dicho “no vuelvo a participar en esta carrera” por lo mal que lo hemos pasado, y hemos vuelto al año siguiente? Correr, a veces, duele. A veces se nos olvida que duele. Pero otras, debemos reconocerlo, nos gusta que nos duela. No pasa nada, sólo hay que reconocerlo: nos va el dolor.

Amor de verano. Esta es una modalidad más infrecuente. Pocas veces se tiene una relación corta con el running. Los amores de verano se viven muy intensamente y se recuerdan toda la vida. Pero el amor por el running es difícil que nos marque tanto que no queramos seguir con él. Lo bueno que tiene es que, si queremos, no es difícil seguir con él toda la vida.


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