Lactancia y deporte ¿Compatibles?

Por May Luján para carreraspopulares.com

Es un proceso por el que pasaréis multitud de corredoras. Tras dar a luz a vuestros bebés, os encontraréis en un mar de dudas. Os asaltarán muchas preguntas. Entre ellas, durante el periodo de lactancia, puede que os sintáis desorientadas sobre si la práctica deportiva (el running, en concreto), puede afectar de manera negativa a este proceso.

La respuesta, en general, es clara. Según afirma con rotundidad la Asociación Española de Pediatría, la “lactancia materna y la práctica de deporte son perfectamente compatibles”.

De hecho, “el ejercicio físico tiene numerosos efectos beneficiosos en la salud materna: mejora la función cardiovascular y la calcificación de los huesos, ayuda a perder la grasa acumulada durante el embarazo, aumenta la fuerza y la flexibilidad muscular, estimula el sistema inmunitario, reduce el estrés y la ansiedad, aumenta la autoestima y produce sensación de bienestar”.


Pero, ¿hay aspectos negativos?

Vale, ya hemos visto que el deporte, al igual que en nuestra vida diaria, también nos reporta muchas cuestiones positivas durante nuestro periodo de lactancia o post-parto. Pero, ¿puede provocarnos problemas en la leche?

Según siguen afirmando desde la Asociación Española de Pediatría, “la práctica regular de ejercicio físico moderado, en madres previamente entrenadas, no tiene ninguna repercusión negativa en la composición ni el volumen de leche”.

Os habréis fijado en que hablamos de ejercicio moderado y en madres que ya lo realizaban antes. No vale eso de volverse loca y empezar a hacer ejercicio a nivel alto si no estamos acostumbradas. Eso nos puede afectar negativamente, pero tanto por la lactancia como por nuestro equilibrio físico en general.

De hecho, nos alertan de que “el ejercicio físico intenso, en mujeres sin entrenamiento previo, puede producir una disminución en el volumen de leche y cambios en su composición, con un descenso en la concentración de algunos factores de defensa (la inmunoglobulina A o IgA) y del azúcar natural de la leche (la lactosa) y un aumento de otros productos como el ácido láctico, que por su sabor amargo, podría provocar rechazo del pecho (aunque en la práctica este cambio en el sabor de la leche suele ser bien tolerado por el lactante). Por todo ello, la práctica de ejercicio intenso de forma continuada sólo es aconsejable en las deportistas profesionales”.


Y, ¿qué consejos puedo seguir?

En general, debéis tener cuidado con los deportes en los que exista posible riesgo de golpes o traumatismos en el pecho. Las recomendaciones que nos lanzan los pediatras son:

- Realizar el ejercicio físico después de amamantar y utilizar un sujetador de deporte, preferiblemente de algodón.
- Se debe hacer siempre un calentamiento previo e incrementar la intensidad del ejercicio progresivamente, parando cuando se canse ya que no se debe llegar a tener sensación de fatiga.
- También se recomienda aumentar la ingesta de líquidos y seguir una dieta pobre en grasa (por debajo del 30% del aporte energético) y rica en hidratos de carbono complejos (hasta un 55-59%), para mantener los depósitos de glucógeno, principal fuente de energía para la actividad física.

Las madres que deseen perder peso pueden combinar el ejercicio físico con una restricción calórica moderada siguiendo una dieta equilibrada, sin que tenga efectos negativos sobre la lactancia.

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