Mi lugar favorito para correr

Por Mario Trota para carreraspopulares.com
Todos tenemos un lugar favorito por el que correr
Todos tenemos un lugar favorito por el que correr

En los tiempos que corren, salir a correr aunque sea unos pocos kilómetros por las calles del barrio es casi un regalo. Puedes ir por calles poco transitadas para no encontrar a mucha gente en las aceras o para evitar el tráfico y los semáforos, que tanto nos fastidian a los corredores cuando el muñequito luminoso se pone en rojo.

Si tienes suerte y vives cerca de un parque más o menos grande, lo normal es que acudas a ese lugar a correr. Vas tan a menudo que te lo conoces como si fuera tu casa. Pero es tu sitio habitual para entrenar. Normalmente tienes el tiempo justo para salir corriendo de casa, hacer tu sesión de entrenamiento y regresar de nuevo trotando.

Si cuentas con algo más de tiempo siempre puedes trasladarte en coche o transporte público a esa otra zona de tu ciudad en la que hay más espacios naturales para correr, zonas de senderos o caminos más agradables para perdernos solos o con amigos mientras charlamos de lo divino y lo humano.

Lo cierto es que si nos preguntan cuál es nuestro lugar ideal para correr en nuestra localidad (casi) siempre describimos un lugar similar. Nos gusta correr sobre todo en zonas arboladas con caminos. O junto al mar o una montaña, si tenemos la oportunidad. No creo que mucha gente diga que le apetece ir por el atiborrado centro de la ciudad esquivando paseantes o por un triste polígono industrial de las afueras. Aunque me vienen a la cabeza algunos amigos que hacen ambas cosas. Pero no es lo habitual.

A veces soñamos con correr en lugares que solo hemos visto en las películas o en espectaculares publicaciones de Instagram. O quizá hemos tenido la suerte de hacerlo en alguna ocasión de forma extraordinaria. Por el Central Park cuando visitamos Nueva York, por las faldas del Mont Blanc aquel verano que estuvimos en Chamonix o haciendo turismo en zapatillas por las orillas del río Budapest.

A veces el lugar favorito para correr está cargado de recuerdos
A veces el lugar favorito para correr está cargado de recuerdos

El que más disfruto

Pero de todos los lugares donde puedo correr, el que más disfruto no está en lugares lejanos ni soñados. Tampoco es un sitio especialmente vistoso. Pero está cargado de magia y recuerdos. Se trata de las estrechas carreteras de asfalto que se perdían entre las pequeñas casas unifamiliares de la zona rural que hay en la localidad donde nací. El lugar donde, siendo adolescente, empecé a correr.

Daba igual si llovía, hacía frío o calor. Ahí estaba yo todos los fines de semana, solo con un amigo, corriendo cada día un poco más, enganchándome a este deporte. Era una zona con muchas cuestas, pero no nos importaba. Nos acostumbramos a ella y lo pasábamos genial cada vez que salíamos por allí.

Después de unos pocos años dejé de correr y estuve casi dos décadas sin hacerlo, hasta que lo retomé de forma definitiva. Desde entonces he salido a correr por centenares de sitios diferentes. Pero el más especial, el que me aporta mejores sensaciones, aunque físicamente no tenga un buen día, es aquel donde empecé a dar mis primeras zancadas.

Cada vez que tengo oportunidad de ir por allí me divierto correteando por aquellos caminos, intentando adivinar qué ha cambiado y qué sigue igual, dónde llevaba aquella pista de tierra o si seré capaz de subir esa cuesta sin pararme. Y dejando que mi mente se llene de recuerdos. Son mis entrenamientos más placenteros.

SOBRE EL AUTOR

Mario Trota
Corredor popular


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