Otras formas de medir tu carrera que no son ´minutos el kilómetro´

Por carreraspopulares.com

Cuando empiezas a correr, una de las cosas que más cuesta asimilar es la forma en la que los runners medimos nuestros entrenamientos. ¿Por qué no usamos los kilómetros por hora, como los ciclistas o los pilotos de Fórmula Uno, si es una magnitud fácilmente reconocible por todo el mundo? Y es que los corredores no medimos la velocidad, sino el ritmo. Es decir, no nos interesa tanto la distancia que hacemos en un tiempo determinado sino el tiempo que tardamos en hacer esa distancia. Al medir el esfuerzo según los minutos que tardamos en completar un kilómetro, nos es más fácil saber qué tiempo tardaremos en completar los 10 kilómetros y, por tanto, saber si estamos bien encaminados cuando hacemos entrenamientos más cortos.

Tal vez podríamos hacerlo en kilómetros por hora, pero qué le vamos a hacer, nos hemos acostumbrado a hacerlo así y ahora no vamos a cambiarlo. Lo que sí que pasa es que el ritmo no lo es todo en este deporte. ¿Por qué tenemos que medir nuestro rendimiento corriendo en función del ritmo al que hemos sido capaces de ir?

Te proponemos otras formas con las que medir tu carrera que no son el ritmo y, algunas de las cuales, son más efectivas incluso para prepararte tus objetivos, según algunos entrenadores:

Pulsaciones por minuto. Si, en lugar de medir el ritmo, midiéramos nuestras carreras en función del pulso que registramos al correr, tendríamos una forma más equilibrada de saber si estamos haciendo buenos entrenamientos, si nos estamos pasando o, por el contrario, nos estamos quedando cortos. Las pulsaciones son una forma de medir el esfuerzo que nunca fallan, pues si, por ejemplo, corres 10 kilómetros en condiciones de calor extremo o si lo haces con frío, tu cuerpo no va a responder igual, por lo tanto intentar correr en ambos casos al mismo ritmo puede suponer que en el caso del calor pases un mal rato.

Esfuerzo realizado. Relacionado con las pulsaciones, pero yendo un paso más allá, hay condicionantes externos (otras actividades realizadas en el día, volumen de entrenamiento, motivación...) que hacen que unos días el entrenamiento te cueste más y otros días “salga solo”. Una forma de medir si todo ha ido bien o no, sería apuntar en el calendario, del 1 al 10, cuánto esfuerzo te ha costado hacer determinado entrenamiento. Si comparas tu percepción de esfuerzo en el tiempo podrás ver si estás respondiendo bien al entrenamiento o si, por el contrario, se te está haciendo pesado.

Pasos por minuto. Otra forma de medir nuestras carreras puede ser el número de pisadas por minuto. En este caso estaríamos midiendo la frecuencia (BPM). Esta forma de medir tu carrera, que tiene mucho que ver con el ritmo y la música, puede ayudarte a tener una mejor técnica de carrera o a encontrar tu forma de correr. A veces, dar pasos más cortos y más frecuentes, puede ayudar a algunos atletas a encontrar su mejor rendimiento. Se trata de entrenar y probar.

Diversión. Otras veces, no tenemos por qué medir el rendimiento físico ni comparar nuestros tiempos en una carrera. ¿Has acabado esa media maratón con la sensación de que te lo has pasado bien, pero no has hecho el tiempo que querías? Quizá deberías quedarte con esa sensación y pensar que, pese a que tu objetivo no se ha cumplido, el reto debería ser disfrutar cada vez que te pones las zapatillas.

Kilómetros por mes. En épocas determinadas, es más importante el volumen que la intensidad. ¿Por qué no te quedas con el número de kilómetros que has corrido, en lugar de la velocidad a la que lo has hecho?


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