Por qué deberías dejar la cabeza en casa para salir a correr

Por Marisol Galdón para carreraspopulares.com

A ver, primero hay que explicar qué es lo de dejar la cabeza en casa... Por supuesto que lo primero que hay que tener funcionando es la mente. Para evitar que nos atropelle un coche, principalmente. ¡Y alguien tendrá que acordarse de cómo volver a casa! Me refiero a que, de vez en cuando, hacer el ejercicio de correr con la mente en blanco nos puede venir bien. Hay otras veces en las que es muy positivo, ya que el tiempo de correr puede ser un tiempo para reflexionar y para encontrar la solución a algún problema personal o laboral.

Salir a correr con la cabeza “desconectada” significa que intentemos tener la mente en blanco en el momento en que salimos a correr, e intentemos durante todo el entrenamiento dejarnos llevar únicamente por las sensaciones que nos provoque el ejercicio, dejando a la improvisación tanto la ruta que llevamos como el tiempo que estaremos corriendo.

Aquí tienes varias ventajas de salir a correr de vez en cuando con la mente en blanco:

- Descubres lugares nuevos. Salir a correr sin saber claramente qué rumbo vas a llevar puede acabar resultando una aventura, porque de repente tuerzas en una esquina de manera inesperada o te pases la entrada del parque al que habitualmente vas. Si sigues tu instinto (o no sigues nada en particular), puede que te encuentres un rincón diferente para entrenar o para hacer otros ejercicios que no conocías. Romper con la rutina es importante para no cansarnos de correr y también para que nuestro plan de entrenamiento no se estanque. Muchos entrenadores recomiendan no salir siempre por el mismo circuito precisamente para que el entrenamiento funcione.

- Apreciarás más tu entorno. Aunque corras por el mismo sitio de siempre, si dejas de prestar atención a lo que ocurre dentro de tu cabeza, empezarás a descubrir qué es lo que pasa fuera de ella. Descubrirás qué es lo que hacen otros corredores, qué lugares escoge la gente para hacer sus estiramientos, dónde paran a beber... Pero también te permitirá estar en contacto con el barrio y, quién sabe, podrás encontrar un sitio nuevo donde hacer la compra, o un restaurante en el que no habías reparado.

- A veces, sin buscar, se encuentra. Correr con la mente en blanco provoca que, de repente, encontremos una solución a algo que queremos resolver. Precisamente por estar fijándonos más en lo que nos rodea, es cuando podemos encontrar algo que nos dé la pista que necesitamos para esa situación de la que no sabíamos salir.

- Más atención a nuestro cuerpo. Como una actividad de mindfulness, si sales a correr deberías centrarte solo en correr. Es decir, lo único que importa es todo lo que hace posible la carrera: nuestro corazón, nuestros pulmones, las piernas... pero también otros músculos como el abdomen o los brazos, que generalmente pasan desapercibidos, empiezan a cobrar importancia. Un ejercicio interesante es concentrarnos en una parte del cuerpo y ver cómo se comporta. Por ejemplo, piensa que son los tobillos los únicos que hacen el trabajo a la hora de impulsar. Concéntrate en ellos y trata de notar su papel en el movimiento de carrera, intentando pensar que son los únicos que impulsan tu cuerpo. De manera muy directa, estarás influyendo positivamente en tu técnica de carrera.

Salir con un plan es muy positivo. Pero de vez en cuando está bien dejarse el plan en casa. Y por qué no, tu mente también se merece un descanso... ¿o no?

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Marisol Galdón


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