¿Por qué no debes correr con zapatillas que no sean de running?

Por carreraspopulares.com

Aún siendo una actividad aparentemente sencilla, correr es uno de los ejercicios más complejos que puedes realizar. Por supuesto, no nos referimos a que tengas que aprender una habilidad especial o que tengas que ceñirte a unas normas de juego complicadas. Puede parecer que correr es simplemente dejarse caer hacia adelante y dejar que los pies se pongan uno delante de otro para acompañar nuestro movimiento. Nada más lejos de la realidad.

Correr es una actividad físicamente compleja. Precisamente por ser puramente física y dependemos al 100% de nuestro cuerpo para llevarla a cabo, exige mucho de nuestros músculos, tendones, huesos... Incluso pone a prueba nuestro sistema nervioso, digestivo o circulatorio, por citar algunos. En lo que respecta a la parte músculo-esquelética, la forma en que corremos viene determinada por nuestra configuración corporal, así como el nivel de entrenamiento o de forma física, pero también por nuestras costumbres, hábitos o vicios. Una mala postura en la silla de la oficina, por ejemplo, puede ser determinante a la hora de correr, convirtiéndose en unas molestias en la rodilla. Todo nuestro sistema locomotor está conectado y se ve implicado, de una manera o de otra en el ejercicio.

Por eso, la zapatilla de running, pensada y fabricada por expertos en la materia y perfeccionada durante muchos años, incorpora muchos elementos que facilitan que nuestro cuerpo no se vea demasiado sometido a las tensiones que supone el apoyar de manera secuencial nuestros pies en el suelo. Correr con otras zapatillas que no estén pensadas para nuestro deporte significa que no dispondremos de esas ayudas o refuerzos extras que acompañan nuestro movimiento. Las posibilidades de lesión, en estos casos, son mayores.

La evolución de las zapatillas de running

Claro que esto no ha sido siempre así. Los primeros atletas no disponían de equipamiento específico para correr. A los primeros atletas del siglo XX no se les ocurría que la zapatilla cumplía un papel fundamental en la carrera y lo hacían con lo que tenían a mano. Aunque los zapateros de la época se empezaban a dar cuenta y ya había algunos modelos con el upper de cuero y una suela más gruesa.

No es hasta los años 70 que los fabricantes no se dieron a la experimentación con materiales y técnicas exclusivas para la carrera a pie. Se comienza a utilizar goma, espuma, gamuza, nylon, malla o lona para las diferentes partes del calzado. Nike y Saucony, ambas en Estados Unidos, se disputaban en los 80 el invento de la zapatilla de running para el gran público. Las dos marcas fabricaron modelos que hoy siguen siendo míticos, que los atletas conocidos promocionaban y que los atletas populares compraban para hacer sus kilómetros.

Hoy, casi 40 años después, las marcas siguen apostando por el corredor, ofreciendo innovaciones. Hoy puedes comprar modelos diseñados para resistir en todos los terrenos, cada vez más ligeros y elásticos. Pero algo no ha cambiado: detrás tienen mucha tecnología e innovaciones para proteger tus pies.


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