Ziwa, tierra de campeones (II)

Por José Manuel Torralba para carreraspopulares.com
Niños keniatas en el camino a Ziwa
Niños keniatas en el camino a Ziwa

La obra solidaria del atleta keniano James Moiben

Capítulo II: El largo camino a Ziwa

La mejor opción para viajar a Nairobi era a través de Doha, Dakar. No solo porque el precio del billete era el más bajo, sino porque es la ruta elegida meses atrás por Purity y Philip. Purity es una niña de Ziwa que está pasando unas semanas en un colegio de secundaria de Guadalajara y Philip es un atleta de élite, también de Ziwa, que volvía a casa. Philip va a ser nuestro guía en nuestro viaje a Ziwa.

Viajo a Ziwa en el marco de un proyecto solidario entre la Universidad Carlos III de Madrid y el Colegio James Moiben, para conocer la situación del colegio y trasladar material escolar.

Después de arreglar la facturación de todo el material escolar que llevábamos para el colegio (Moiben Education Centre) nos dirigimos a la puerta de embarque para iniciar nuestro largo camino hacia Ziwa. Todo fue sin ningún incidente y tras la programada escala de Doha, a las 5.45 de la mañana, más de 14 horas después de salir de Madrid, aterrizamos en Nairobi.

Según salíamos y recuperábamos nuestro material se nos hizo de día, de pronto, como pasa cerca del ecuador. Cuando amanece parece que alguien levanta una persiana y por la tarde, de pronto el sol cae para hacerse de noche. Y como en todos los países sin muchos recursos, la vida está totalmente vinculada con la luz del sol, y poco después de amanecer, todo el mundo anda ya moviéndose de un lado para otro. En Nairobi está esperándonos, con una Vanette del colegio, uno de sus profesores (Eliné Mutai).

Al salir del aeropuerto para atravesar Nairobi, nos encontramos ya con un tráfico denso y bastante caótico, al uso de muchas grandes ciudades. Me viene a la memoria algo del tráfico de Delhi, Rió o Teherán, pero con dos grandes diferencias: aquí no hay tanto ruido y, dentro del caos, se aprecia mucha más educación en la forma de conducir. Porque una cosa que llama la atención de los Keniatas, casi al pisar su tierra, es que son gente muy respetuosa con los demás.

Son personas que transmiten dignidad, probablemente heredada por varias de sus etnias, entre la que se encuentran los Masai. Dignidad en su relación con los demás, en su manera de saludarte, en su forma de vestir, siempre aseada y en muchos casos podría decirse que elegante (no es raro ver por un polvoriento camino a una persona perfectamente trajeada en bicicleta).

Dignidad adquirida desde su formación en la escuela primaria, donde se inculca el respeto a los demás, a los profesores, a su país. Donde todos, desde muy pequeños, llevan un uniforme que les distingue como pertenecientes a un centro de enseñanza.

Una calle del Eldoret, en Kenia
Una calle del Eldoret, en Kenia

De viaje

La distancia que separa Nairobi de Ziwa es de unos 350 km, pero la fama que precede a las carreteras de Kenia nos auguraba un largo viaje. Mi primera impresión de las carreteras no fue mala, pero la realidad es que nuestra pequeña furgoneta se mueve con bastante lentitud y además van surgiendo todo tipo de imprevistos que van ralentizando nuestra marcha, como por ejemplo muchos accidentes que bloquean la carretera.

Además paramos a desayunar, a festejar el paso de la línea del ecuador (para comprobar cómo cambia el sentido del remolino de agua desde el hemisferio norte al hemisferio sur, ya que allí puedes pasar de un hemisferio a otro con un pequeño salto) y, finalmente, paramos en Eldoret para hacer algunas compras y comer.

Por el camino atravesamos en paralelo un enorme valle donde viven los Masai, y de tanto en tanto pudimos ver a los lados de la carretera una muestra de lo que es más famoso de este país: su riqueza natural. Grupos de cebras, antílopes, pequeñas gacelas, jabatos, algún mandril.

Eldoret es la ciudad más grande de la zona de Ziwa y me recuerda a muchas ciudades construidas por todo el mundo alrededor de una calle principal que la atraviesa. La ciudad es un hervidero a la hora de comer, con un bullicio enorme en sus tiendas, mercadillos, restaurantes.

Todo ello le confiere un cierto parecido con las ciudades frontera del antiguo oeste americano. Allí tuvimos que parar para comprar el uniforme de Purity, que volvía para empezar el curso (que en Kenia se inicia en Enero). De Eldoret y sus alrededores han salido los atletas que poseen el 70% del total de las mejores marcas mundiales registradas por la federación internacional de atletismo en fondo en carretera. En esos “alrededores” está Ziwa. Para alguien que corre maratones, este lugar es un poco mítico. Nos encontramos en un extenso altiplano cerca de los 2.000 m de altitud.

Al poco de salir de Eldoret abandonamos el último asfalto de las carreteras para adentrarnos en pistas de tierra, por las que se hace difícil circular, caminos que nos llevarán, a las 5.30 de la tarde (12 horas después de salir del aeropuerto, más de 20 horas después de salir de Madrid) al Colegio James Moiben, en Ziwa. Ha sido un largo camino, y aunque algo cansado, llegamos contentos. Allí nos esperaba un gran y emotivo recibimiento.


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SOBRE EL AUTOR

José Manuel Torralba
Catedrático de Ingeniería de Materiales en Universidad Carlos III de Madrid


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