Corriendo por los puertos míticos (1): Stelvio

Por Jorge González de Matauco para carreraspopulares.com - 30/07/2014
Corredores y ciclistas se unen en esta carrera que asciende al Stelvio
Corredores y ciclistas se unen en esta carrera que asciende al Stelvio

Quizá ya hayas hecho muchos maratones urbanos y estés buscando nuevas motivaciones para seguir corriendo. Es posible que la montaña te guste, pero se te atraganten los terrenos irregulares y pedregosos. Y tal vez incluso compartas la afición por el atletismo con otros deportes, como el ciclismo. Si ese es tu caso, comenzamos una serie de artículos que nos llevarán a correr por los puertos más grandiosos de Europa, aquellos en los que las gestas ciclistas ocupan casi todo el espacio, pero que también tienen un hueco nada desdeñable para las carreras a pie.

Con poco más de 4.000 habitantes, la localidad de Bormio se encuentra situada en la confluencia de las carreteras que serpentean montaña arriba hasta alcanzar tres de los pasos más legendarios de los Alpes italianos: el Mortirolo, el Gavia y el Stelvio. Con esa situación no es extraño que sea un lugar de cita obligado para los amantes de la bicicleta; pero también de las carreras a pie.

Organizado por la Unione Sportiva Bormiese en el mes de julio, el Mapei Day es un acontecimiento anual con la originalidad de reunir ciclistas y atletas en busca de la cima del Passo dello Stelvio, la montaña de los superlativos. Porque no solo es el puerto de montaña más elevado de Italia, sino también el más mítico y el más perfecto. Una colosal obra de ingeniería de 49 kilómetros, entre las dos vertientes, que fue ideada en el siglo XIX, en tiempos de dominación austriaca, para conectar la Lombardía con el Tirol, y que necesitó una fuerza humana de 2.500 hombres para completarla. Montañas que fueron también paisajes de guerra en las dos conflagraciones mundiales. Pero lo que aquí nos ocupa son los 22 kilómetros de dura ascensión que separan los 1.225 metros de altitud de Bormio de los 2.758 metros que alcanza el Stelvio, lo que supone un desnivel positivo de 1.533 metros.

El Stelvio es uno de los puertos míticos del Giro de Italia
El Stelvio es uno de los puertos míticos del Giro de Italia

La carrera

Desde Bormio, la salida de los atletas se realiza con anterioridad a la de los ciclistas. Antes incluso ha salido un grupo de patinadores que también intentarán finalizar su recorrido en la cima del Stelvio. El cielo está nublado, pero el día es seco y la temperatura aceptable, lo que se agradece cuando se toma el desvío hacia el puerto y nos internamos en las montañas. Enseguida llama la atención la numeración de los tornanti o curvas muy cerradas que serpentean el ascenso.

Serán 40 desde Bormio y 36 desde el inicio del puerto. Pronto salen también al paso las galerías o túneles sin iluminar, algunos de los cuales dejan caer, más que goteras, auténticas cortinas de agua. El paisaje permanece aún muy cerrado, con las montañas cerniéndose sobre la carretera. La pendiente no es demasiado pronunciada (una media bastante constante del 7%) y un corredor medianamente entrenado y experto en subidas puede correr sin detenerse, a un ritmo lento, eso sí.

Unos kilómetros más adelante me adelantan las primeras bicicletas, y la carretera se va convirtiendo en un emotivo carrusel de ciclistas y corredores que comparten espacio siempre con respeto y sin estorbarse unos a otros. Después de un pequeño descansillo, la calzada se sitúa frente a un nudo ininterrumpido de tornanti que no parece tener fin. El ascenso se torna más duro, con una primera rampa del 14% y un kilómetro al 9%, pero al mismo tiempo surgen las estampas más imponentes, con unas vistas espectaculares sobre esa serpiente de asfalto en que se ha convertido la carretera y sobre las montañas de roca y de hielo que se alzan sobre Bormio.

Al final de este festival de tornanti alcanzamos la primera de las cuatro cantonieras, que son otro rasgo esencial del Stelvio. Se trata de edificios levantados durante la construcción de la carretera, en el siglo XIX, con la misión de servir de albergue para los viajeros cansados o en dificultades. Y así, en el kilómetro 15 se llega a Pian de Grambo, un trecho de más de un kilómetro con pendientes más modestas y con las primeras vistas hacia las cumbres nevadas del Ortles.

El autor del artículo, Jorge González de Matauco, tras llegar a la meta de la carrera
El autor del artículo, Jorge González de Matauco, tras llegar a la meta de la carrera

La cima Coppi

Los últimos tres kilómetros son los más duros, y es allí donde me tengo que detener por primera vez y alternar carrera con caminata, a veces aprovechando la estela de las bicicletas que en aquellas rampas apenas pueden avanzar un poco más rápido que un corredor a pie. Por fin vislumbro los últimos metros y la llegada a los edificios que ocupan la cumbre y con gran emoción traspaso la línea de meta, la cima Coppi, donde los más grandes campeones ciclistas escribieron páginas de gloria escoltados por unas gigantescas paredes de nieve que daban aún mayor relumbrón a sus hazañas.

Culmino la jornada fotografiándome junto al monumento a Fausto Coppi situado en la cumbre. Un Fausto Coppi que pensó que iba a morir cuando se retorcía sobre el asfalto del Stelvio allá por 1953, el primer año en el que el Giro ascendió a lo que desde aquel primer paso se iba a convertir en la auténtica montaña sagrada de la carrera ciclista italiana. Claro que alguien ya muy entrado en los cuarenta, como es mi caso, recordará mejor el apasionante duelo de la última etapa de la edición de 1975, cuando mi paisano Paco Galdos intentó de todas las maneras posibles desprenderse de la sombra del líder Fausto Bertoglio. Sin éxito. Galdos debió conformarse con ganar la etapa y ceder el Giro por solo 40 segundos. Las películas de la época muestran la insólita escena del vencedor de la etapa llegando con cara de circunstancias, mientras el segundo, inmediatamente detrás, alza los brazos exultante.

Para los más curiosos, una referencia a los tiempos. El ganador de la carrera ciclista empleó 1 hora 6 minutos y 13 segundos en completar la prueba, mientras que el vencedor de la carrera a pie lo hizo en 1 hora 37 minutos 40 segundos.

Más información:
[ www.mapeiday.com ]
[ www.usbormiese.org ]

Jorge González de Matauco es autor del libro En busca de las carreras extremas (Ediciones Desnivel)

SOBRE EL AUTOR

Jorge González de Matauco
Aventurero



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