¿Cuál es el mejor momento del día para correr?

Por carreraspopulares.com

Vamos a hacer un ejercicio de imaginación. Imagínate que no tuvieras más obligaciones en un día que salir a correr. En realidad “obligación” no es la palabra adecuada. Salir a correr no debe ser nunca una obligación, simplemente un placer, una ocupación que nos divierte y nos mejora la vida. Pero en el caso de que no tuvieras otra cosa que hacer en el día que te condicione el horario, ¿qué momento elegirías?

Las opciones a lo largo del día son muchas, cada una con sus ventajas o inconvenientes. Para poder elegir el mejor momento para salir a correr, vamos a ver en qué se traducen esas opciones:

Temprano por la mañana. Muchos son los runners que eligen el horario de primera hora del día para salir a entrenar. La mayoría de ellos lo hace porque tienen que comenzar su jornada laboral. Pero, si no tuvieran ese condicionante, ¿elegirían ese momento? Correr nada más levantarnos tiene la ventaja de que comenzamos el día con energía, y que nos prepara para afrontar el resto de la jornada con mejor ánimo. También es un buen momento en verano, ya que son las horas con temperaturas más agradables. Correr mientras amanece y ver la salida del sol en ciertos paisajes también son un buen aliciente. Como desventajas estaría el hecho de que el cuerpo por la mañana está más relajado y nos costaría mucho más si quisiéramos hacer un entrenamiento más exigente. Pero por encima de todo, ¡que hay que madrugar!

A media mañana. Otro momento ideal para los que no nos gusta madrugar sería a media mañana. Digamos que a las 10-11 de la mañana. Las temperaturas a esta hora del día aún son agradables, y no estamos obligados a levantarnos temprano y a correr con telarañas en los ojos. Como inconveniente está el hecho de que nos puede “partir” un poco la mañana, lo que nos impediría compatibilizarlo con otras tareas o aficiones.

Antes de comer. Si no quieres que tu entrenamiento pueda interferir con otras actividades durante la mañana, puedes apurar para hacerlo antes de la hora de la comida. Por ejemplo a las 13h. El cuerpo está totalmente activo ya, y una carrerita antes de comer hará que tengamos el apetito despierto y comamos mejor. No es un horario indicado, eso sí, para hacer entrenamientos muy largos, y por supuesto no lo es en época veraniega, donde el calor nos puede hacer pasar un mal rato.

Después de comer. Como país inventor de la siesta, vamos a pasar de puntillas por esta opción, por entender que sólo está destinada a frikis muy frikis y que sería una hora elegida por muy pocos.

A media tarde. Aquí nos acercamos al horario habitual en el que la mayoría salimos a correr. Es un horario al que estamos acostumbrados y en el que podemos realizar todo tipo de entrenamientos (largos, cortos, intensos, relajados...) sin miedo a que el cuerpo esté sin energías o nuestro pulso esté todavía muy bajo. Además, es un buen horario para el running social, ya que podemos encontrar muchos más acompañantes en nuestra tirada, y si queremos hacer una sesión “post” con los amigos, podemos quedarnos un rato después de entrenar. Como desventaja está el hecho de que en invierno oscurece más temprano, llegamos más tarde a casa y que no hemos podido aprovechar las ventajas de nuestro entrenamiento para encarar con energía el resto del día.

Después de cenar. Otra opción para frikis, pero que cada vez tiene más aceptación. Posiblemente con disponibilidad total de horarios sería la opción menos elegida. Si el entrenamiento antes de dormir ha sido intenso puede afectar a la calidad de nuestro sueño. Además, tendremos poco tiempo para socializar después de correr. A cambio, tenemos un momento del día en el que las temperaturas son más bajas, en caso de que queramos evitar el calor o nos guste correr con fresquito. También correr viendo la luna, o tener que llevar una luz frontal tiene su atractivo para muchos runners.

Y tú, ¿qué tipo de runner eres? ¿Madrugas para aprovechar el día o cierras el día con una carrerita?



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