¿Correr para ser feliz o ser feliz para correr?

Por carreraspopulares.com

¿Correr te hace feliz? ¿Cuántas veces te ha pasado que, tras un día de m... tras un día regular, has salido a correr y has vuelto a casa con una sonrisa en la boca? Numerosos estudios prueban que correr aporta a tu organismo un extra de felicidad, que no sólo se explica por causas químicas. Según la web Active , los beneficios de correr para nuestro ánimo se explican porque:

- Producimos endorfinas, que actúan como un estimulante natural para que estemos más energéticos, más despiertos y sí, más felices.
- Al fortalecer nuestro cuerpo, somos más capaces de afrontar los desafíos de nuestro día a día, lo cual aumenta la motivación.
- Trabajar en pos de un objetivo nos ayuda a tener una actitud más positiva. Aunque no siempre consigamos esa meta, del camino siempre saldremos más fuertes mentalmente.
- Correr es un acto social que nos permite disfrutar de la compañía y el apoyo de los demás. Unas fuertes conexiones sociales nos ayudan sin duda a ser mejores.
- Correr aumenta nuestra autoestima. Si nos queremos más como somos, seremos sin duda más felices.

En resumidas cuentas: el running nos da muchas cosas cuando lo practicamos. Pero... ¿qué le damos nosotros al running? Sí, correr hace que seamos más felices, lo cual no quiere decir que no tengamos que poner nada de nuestra parte, que esto es una ciencia mágica que nos pone alegres aunque no queramos.

Y es que lo primero es la actitud. Tenemos que querer disfrutar, tenemos que estar abiertos a recibir todo lo bueno que nos deporte nos da. Si comenzamos a correr metidos en un pozo es posible que salgamos, sí, pero también es posible que no disfrutemos todo lo que podríamos y corremos el riesgo de que la experiencia no sea tan enriquecedora como debería.

Si no llegas feliz al entrenamiento, estas pueden ser las consecuencias:

No serás una buena compañía. Para que el running social tenga sentido, tenemos que portarnos bien con nuestros compañeros. Si todo llegásemos de mal humor, sería muy difícil que nos animemos unos a otros y el grupo no cumpliría su objetivo de elevar la moral.
Se te hará más largo. Si no tenemos la motivación suficiente, el entrenamiento se nos hará más difícil. Si tenemos una tirada larga, corremos el riesgo de no acabarla, pero no digamos si nos tocan series o un entrenamiento que nos requiere más concentración.
Puedes lesionarte. El estrés y la desidia pueden ser enemigos nuestros a la hora de realizar deporte. Una falta de atención o una postura incómoda a la hora de correr pueden convertirse en problemas serios.
Peligro de desmotivación. Si llegamos con cargas mentales de nuestro día a día corremos el riesgo de no disfrutar lo que hacemos, lo cual es muy importante para mantener la motivación. Una sesión de running que nos deja mal sabor es un peligro porque puede hacer que tengamos menos ganas de correr el día siguiente.

Correr debe ser siempre un motivo de alegría, que cuando pensemos en ello nos vengan cosas buenas a la mente. Si no, podemos asignarle pensamientos negativos que van a ir en contra de nuestras ganas de correr y, por lo tanto, no estaremos sacando todo lo bueno que tiene. Así que piénsalo: si has tenido un mal día, en el momento en que te pongas las zapatillas, piensa en cosas alegres, date cinco minutos para despejar la mente y... ¡a disfrutar!


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