Cosas que cambian en tu vida cuando empiezas a correr: la gestión del tiempo

Por Marisol Galdón para carreraspopulares.com

Un buen día te calzas unas zapatillas de deporte que tienes por casa, comienzas a correr un poco por el parque de debajo de casa y, sin querer darte cuenta, encuentras una actividad que, como si de un líquido se tratase, empieza a colarse por cada uno de los rincones de tu vida. Como ya vimos en el anterior artículo , una de las primeras cosas que cambia es tu relación con la ropa, y cómo tienes que prepararte para tener casi más ropa para correr que para ir a trabajar.

Pues bien, otra de las cosas que diferencian tu vida “pre-runner” de la “vida runner" es la gestión que haces del tiempo. Esto es fácil de explicar: de repente tienes una actividad cotidiana que te puede ocupar 3 o 4 días a la semana, y en cada uno de ellos te dedicas más o menos una hora, si sumamos el tiempo que lleva prepararse, calentar, el estiramiento posterior, la ducha... Una hora es poco, probablemente cada día que salimos a correr, esta actividad nos requiere casi una hora y media como mínimo. Por supuesto, siempre hay excepciones, hay quien se prepara en un plis-plas, baja media hora a correr, y en diez minutos se ha duchado y está en disposición de hacer otras cosas de nuevo.

Pero correr es nuestra afición. Como otros hobbies, es una actividad que realizamos para sentirnos mejor, por lo que no vamos a andar reduciendo el tiempo que le dedicamos o yendo a toda prisa. Nos gusta disfrutar de lo que hacemos. Si para ello tenemos que quitar tiempo a otras cosas, pues no nos cuesta tanto. Por ejemplo, si tu momento para correr es por la tarde, después de un día de trabajo, seguro que has tenido que reducir otras actividades que hacías entre semana, como ir de compras, al cine o salir a tomar algo. O, si no lo has dejado de hacer, has tenido que cambiar horarios para poder salir a trotar un poco después de la jornada laboral.

Lo maravilloso del running como afición es que, una vez te pones a practicarlo, tampoco es que eches de menos otras actividades. Posiblemente has cambiado las tardes paseando con tus amigos, o tomando algo con tus compañeros de trabajo, o saliendo a cenar con tu pareja por otra actividad con esas mismas personas o con otras amistades nuevas que has hecho gracias al running. Vamos, que no dejas de socializar.

Otra cosa sorprendente es que, si le preguntas a un runner qué cosas ha dejado de hacer para dedicar tiempo a su afición (no olvidemos que estamos hablando de entre 6-7 horas a la semana de nuestro tiempo libre), posiblemente te diga que no hay nada que eche de menos de su “vida anterior”. Y suele ser así. Cuando algo te gusta de verdad, encuentras tiempo de donde sea. Y, como es una actividad que te llena tanto, aunque hayas dejado de hacer otras cosas, no te importa tanto. Posiblemente vas menos al cine que antes, o sales menos a cenar. Pero te da igual.

Luego están aquellos afortunados que son capaces de levantarse temprano para salir a correr, con lo que su rutina del día a día cambia más bien poco. En este caso, están quitándose horas de sueño para hacer lo que les gusta. Esas personas no solo son runners. Son superhéroes.

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Marisol Galdón


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