Etiquetado nutricional: ¿sabemos lo que compramos?

Por Centro PRONAF para carreraspopulares.com

Hoy en día podemos decir que prácticamente toda la gente de nuestro entorno sabe leer una etiqueta, ¿pero todo el mundo sabe interpretar las etiquetas nutricionales y de composición de los alimentos que podemos encontrar en el super?

La ley alimentaria que regula el etiquetado del producto marca unas reglas para que toda las empresas del sector alimentario indiquen de forma obligatoria una mínima información sobre el producto que venden. También obligan a no hacer alegaciones nutricionales a excepción de aquellas que estén comprobadas y demostradas científicamente.
Estas alegaciones, son informaciones en forma de frases cortas que destaca una cualidad nutriciona beneficiosa para la salud derivada de un ingrediente o componente alimentario.

Una etiqueta se compone de varios aspectos:

1. Información básica: identidad del producto, composición, propiedades, características, etc.
2. Protección y uso: alérgenos, duración, almacenamiento, uso seguro, etc.
3. Nutrición: Este apartado es el que más nos interesa. Y donde más debemos de prestar atención porque es donde más errores cometemos.

Portada

Nunca nos debemos dejar llevar por la información de la portada a la hora de comprar, ni siquiera por la marca aunque esta tenga fama de saludable. Dentro de una misma marca hay productos muy saludables y otros que no lo son nada.

Perfil nutricional

Indica la cantidad de energía (KJ/kcal) y nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, azúcares, grasas, sodio, calcio, magnesio y fibra) que tiene el alimento por 100 g. ó 100 ml. de producto y, en algunas ocasiones también incluye por ración del producto.

Muchos consumidores tienen el error de comprar en función de los gramos de diferentes macronutrientes dentro del producto. Incluso a veces se comete el error de no diferenciar entre la columna de “por 100 g.” y lo que vamos a comer finalmente en ese producto. A veces por 100 g. será una cantidad baja pero si comemos 300 g. de producto, quizás esa cantidad pequeña pase a ser una cantidad considerablemente alta.

Ingredientes

Aquí encontraremos la verdad del producto, y podremos contrastar toda la información y dudas suscitadas por los apartados anteriores.

Debemos de ir a la sección de "Ingredientes" y leer los ingredientes de los que se compone el producto. Siempre están ordenados de mayor a menor cantidad en la composición. Para comprar correctamente un producto con etiquetado debemos de ir directamente a ingredientes. Si estos son saludables no es necesario que sigas leyendo la etiqueta, cómpralo si es de tu gusto o si lo crees necesario.

Si no son saludables, no sigas leyendo la etiqueta: no lo compres. Ahorra tiempo para buscar otro más saludable. Evita ingredientes como: azúcar, panela, azúcar moreno, miel, melaza, lactosa, dextrosa, fructosa, glucosa, jarabe de..., néctar de..., maltodextrinas, grasa o aceite de palma, palmiste, girasol, semillas, etc.

Trata de huir de aquellos que en sus portadas destaquen términos que nada tienen que ver con el producto. Estos son los famosos SIN, CON, 0%, etc. Lo más probable es que si lleva un 0% de grasa, lleve un “mucho más” por ciento de azúcar o edulcorantes, y viceversa.

Como consumidor, es más saludable “consumir de mercado que de supermercado”, los productos frescos que carecen de etiquetas aportan más a nuestra salud que los ultraprocesados.


Artículo elaborado por el equipo de nutrición de Centro PRONAF con la coordinación de Alfonso Romero Galindo, Grado en Nutrición Humana y Dietética.

SOBRE EL AUTOR

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