Por qué debes salirte de tu zona de confort al correr y consejos para hacerlo

Por carreraspopulares.com

Si has entrado a leer este artículo es porque tienes curiosidad por salirte de tu zona de confort o, al menos, te lo has planteado en algún momento. O tal vez ya lo estés haciendo. En la zona de confort se está muy a gusto, no vamos a negarlo. Se trata de ese territorio conocido, en el que todo lo que sentimos y experimentamos es plenamente conocido por nuestra mente. En el caso del running, se trata de correr a velocidades que no nos exigen demasiado o hacerlo por terrenos que ya hemos pisado más veces.

Sin embargo, salirse un poco del terreno marcado y dejar que nuestra cabeza experimente cosas nuevas nos va a ayudar mucho, como corredores pero también como personas. ¿Por qué razón debemos salir de nuestra zona de confort corriendo?

- Porque salir es fácil, pero volver a la zona de confort lo es más. Si estamos acostumbrados a hacer un tipo de ejercicios a un ritmo determinado, es fácil acelerar el paso a ver qué pasa. Si no nos sentimos cómodos o somos capaces de mantenerlo poco rato, podemos volver a bajar el ritmo y continuar el resto del entrenamiento a ritmos que tengamos más controlados.

- No tiene consecuencias negativas. Lo más que nos podemos llevar es un “calentón” que nos deje las piernas más cargadas de lo habitual y un poco de cansancio. Siempre que no lo llevemos al extremo, intentar dar un poco más no nos va a penalizar para siguientes carreras o entrenamientos.

Todo lo nuevo cuesta al principio.
Todo lo nuevo cuesta al principio.

- El running no es la vida. Quizá salirnos de la zona de confort en el ámbito laboral o familiar no es tan sencillo. No podemos ir probando trabajos nuevos, o cambiar de amigos cada semana. Pero sí podemos irnos a correr por la montaña y sentir la sensación de perder un poco el control sin que tengamos que preocuparnos por las consecuencias.

- Nos va a hacer mejores corredores. Algo tan sencillo como correr por un sitio diferente al que siempre usas ya nos va a hacer variar nuestros entrenamientos. El cuerpo humano tiende a la monotonía y es muy fácil acostumbrarnos a las rutinas. Saliendo de la zona de confort hacemos que esté preparado para nuevos retos y que mantenga su capacidad de aprendizaje. Al fin y al cabo, para mejorar en algo tenemos que aprender a hacerlo mejor.


Lo mejor es que podemos controlar el proceso a nuestra medida. Podemos hacerlo de forma gradual para que podamos saber cómo reaccionamos ante los cambios. ¿Y qué cosas podemos cambiar? ¿Cómo podemos salirnos de nuestra zona de confort corriendo?

- Haz series de distancias diferentes. Si ya tienes controladas las series de 500 y de 1.000, prueba a hacerlas de 800, de 400 o de 150m. Juega con la distancia y con tu esfuerzo para ver cómo respondes.

- Cambia de terreno. Si siempre corres por asfalto, busca un parque. O, si lo tienes cerca, vete al monte. Probar nuevas superficies (sin poner en riesgo nuestra salud) nos ayudará a que las piernas no se encasillen en una sola rutina. Y, de paso, conocerás lugares nuevos.

- Explora cuando viajes. Ponerte las zapas y salir a correr por ciudades o países nuevos es algo muy enriquecedor. Investiga las posibilidades en tu próximo destino.

- Sal a correr a horas distintas. Si siempre lo haces por la tarde, sal a primera hora de la mañana. Juega con el horario y despista a tu cuerpo para correr cuando no lo espere.

En definitiva, tómatelo como un juego. Cuanto más te diviertas y explores, más variedad le estarás dando a tu entrenamiento. ¡Las posibilidades son infinitas!



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