Qué necesitas para bajar de tres horas en maratón

Por Chema Martínez Pastor para carreraspopulares.com

Estamos a pocas horas de que Eliud Kipchoge intente, en el Prater de Viena, bajar de dos horas corriendo la distancia de un maratón. Posiblemente, en el momento en que leas este artículo ya sepas el resultado del reto que ha llevado al atleta keniano a convertirse (o no) en el primer ser humano en parar el crono en el km 42,195 mientras la casilla que marca las horas sigue mostrando el número 1.

Si las dos horas es esa cifra que embelesa y maravilla a la totalidad de la especie humana, para los corredores populares de cierto nivel hay otra barrera psicológica, un poquito más lejos, pero que supone un reto y una ilusión para muchos de los que nos embarcamos en la dulce locura que es correr un maratón. Se trata del “breaking 3”. La barrera de las tres horas parece, en muchas ocasiones, la que nos separa de una historia que contar. Sin ser algo de lo que presumir ni que nos convierta en élite, sí supone un reto interesante para preparar, que muchas veces nos pondrá a prueba.

El año pasado, el 8% de los finishers del Maratón de Valencia terminaron por debajo de los 180 minutos. ¿Qué necesita un corredor popular para soñar con estos tiempos?

Una historia como maratoniano. Muy contados serán los casos de alguien que no ha corrido un maratón en su vida y cuando lo hace por primera vez consigue esta marca. Antes de ponerse como objetivo las 2:59:59 hay que haber pasado por varias metas de maratón en nuestra vida deportiva. Correr 42 kilómetros no se parece a ninguna otra distancia inferior y por muy rápido que hayas corrido en el pasado una media maratón o un 10K, plantéate un objetivo menos ambicioso en tu primer maratón.

Unas marcas razonablemente rápidas. Si tu mejor maratón ha sido en 3 horas y media, soñar es gratis. Pero se trata de un salto muy grande como para querer hacerlo todo de una vez. Antes deberías haber bajado de 3:10, como mínimo, para estar seguros de que puedes resistir la intensidad de correr 3 horas a 4’15”.

Tiempo para entrenar. Bajar marcas, a no ser que cuentes con condiciones superlativas (hay de todo en las líneas de salida), es un desafío al que solo podemos aspirar si nos hemos preparado bien. Tendrás que haber corrido muchos kilómetros por semana en tu plan de preparación, y haber hecho un buen entrenamiento del ritmo de carrera, ejercicios de fuerza, tendrás que cuidar tu alimentación...

Unos kilos menos. Y es que, para correr 42 kilómetros, cada gramo cuenta. No se trata de que te pongas a dieta porque puedes perder más cosas que peso. Pero cuidando tu alimentación al mismo tiempo que entrenas, conseguirás estar más cerca de tu objetivo.

Determinación y convencimiento. Puedes hacerlo. Claro que sí. Si cumples todo lo de arriba, lo único que te falta es creértelo. Una mentalidad positiva te hará remontar esos malos momentos por los que vas a pasar en la carrera. Hacer ejercicios de visualización te ayudará a mentalizarte el día de la carrera.

Un buen día. Por último, no sólo tiene que haber salido todo bien los meses antes. Cuando suena el despertador del “Día D” también tiene que salir todo bien. Una mala digestión, una rozadura, unas molestias con las que no contábamos... un maratón es muy largo y, por muy preparado que esté todo, hay cosas que se pueden salir del guión y hacer que no se cumpla lo previsto. En esos casos, no queda más que aprender de lo sucedido e intentar que no se vuelva a repetir.

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Chema Martínez Pastor
Corredor Popular


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