Síndrome del manillar

Por Francisco Vita Barbero para carreraspopulares.com - 30/12/2019

En este artículo, vamos a hablar sobre una patología frecuente en los ciclistas denominada “Síndrome del manillar” o dicho técnicamente, “Neuropatía Cubital”.

Esta enfermedad hace referencia a una afectación de uno de los tres nervios que recorre el brazo y llega a la mano: el Nervio Cubital; manifestándose en su parte externa del antebrazo y en los dedos IV y V de la mano (anular y meñique).

Suele afectar a este tipo de deportistas debido a la colocación de sus manos sobre el manillar de la bicicleta de manera prolongada. Si la altura del sillín es excesivamente elevada (o el manillar es demasiado bajo), todo el peso del tren superior de los ciclistas recae sobre las manos, lo que va a favorecer la aparición de este síndrome. En estos últimos años, se ha incrementado esta patología debido al mayor uso de las bicicletas en terrenos irregulares de montaña, donde se producen un alto número de vibraciones que aumentan la presión en esa zona de la mano.

Síntomas
Existen diferentes tipos de síntomas dependiendo de la gravedad de la lesión. Entre ellos, podemos observar un ligero hormigueo y/o adormecimiento de la mano pudiendo llegar a perder parte de la sensibilidad de ésta. En casos más severos, puede afectar a la movilidad y pérdida de fuerza de la zona afecta, pudiendo llegar a imposibilitar extender los dedos de la mano.

¿Cómo podemos eliminar estas sensaciones? En un principio, al retirar la(s) mano(s) del manillar de la bicicleta debe desaparecer el entumecimiento.

Si persiste esta situación a lo largo del tiempo, debemos tener presente que esta patología no debe ser ignorada puesto que el nervio puede verse dañado si no es tratado y afectar a la competición llegando el punto de no poder finalizarla.

Diagnóstico
Los test neurodinámicos (poner en tensión el nervio afectado) son la prueba de oro (“Gold Standard”) para saber si el deportista refiere esa misma sensación en la mano cuando está compitiendo en la bicicleta.

La persona evaluará los síntomas referidos a través de una serie de pruebas como el electromiograma. Este consiste en la colocación de electrodos de manera superficial a lo largo del recorrido nervioso, donde se evaluarán los impulsos nerviosos y su frecuencia para saber si realiza correctamente su función: estimular los músculos del antebrazo.

Otra de las pruebas no invasivas es la evaluación de la fuerza de la mano (a través de un dinamómetro) y de la sensibilidad de esta.

Tratamiento
La importancia de la fisioterapia en estos casos es fundamental. En primer lugar, para la valoración y diagnóstico de dicha enfermedad.

En segundo lugar, el tratamiento propiamente dicho consistiría en una serie de técnicas que deberían complementarse con una férula nocturna o muñequera (para el descanso de la zona afecta), analgésicos para el dolor, anti-inflamatorios y la movilización neuromeníngea. Esta última consistiría en un método fisioterapéutico en el que se realiza un deslizamiento del nervio dentro de su recorrido ordinario entre huesos y músculos para la liberación de sus atrapamientos (los cuales están ocasionando las molestias).

Teniendo en cuenta que los síntomas y su evolución pueden variar según la persona tratada, en situaciones normales los síntomas deben verse reducidos desde los primeros días de recibir el tratamiento; llegando a completarse la mejoría a lo largo de unas tres o cuatro semanas.

En el caso de no referir ningún tipo de mejoría después de haber sido tratado con las diferentes técnicas anteriormente mencionadas, cabe la posibilidad de realizar una cirugía; la cual consistiría en el reposicionamiento del propio nervio, evitando así los atrapamientos que provocaban dicha situación.

Consejos
El mantenimiento de una postura durante un largo periodo de tiempo puede ocasionar esta patología, por lo que debemos cambiar la posición de nuestras manos durante la práctica del ciclismo. Por ello, debemos acudir a un profesional para que evalúe la posición de nuestras manos y evitar así, cargar peso excesivamente sobre ellas.

Sería aconsejable el uso de guantes acolchados para evitar la compresión del recorrido nervioso.
Si la práctica de este deporte es de manera continuada y sufrimos en ocasiones estos síntomas, podemos acudir a nuestro fisioterapeuta para la realización de sesiones.

SOBRE EL AUTOR

Francisco Vita Barbero
Graduado en Fisioterapeuta. Título de Experto en Fisioterapia Deportiva

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