Viajar para correr: Cartagena de Indias, Colombia

Por José Manuel Torralba para carreraspopulares.com
Cartagena de Indias, en Colombia
Cartagena de Indias, en Colombia

¿Puede haber un nombre de lugar más sugerente que Cartagena de Indias?. Cartagena significa ciudad histórica, murallas; pero también Caribe, ballenato, Islas del Rosario. Cartagena (Colombia), la perla de la Corona de España en las Américas, bastión de nuestro poder colonial. En Cartagena, la armada británica sufrió la mayor de las derrotas navales jamás infringida a una flota.

En 1741, el Almirante inglés (y por tanto hijo de la Gran Bretaña) Edward Vernon, atacó Cartagena con la segunda mayor flota de la historia (después de la flota Americana en el desembarco de Normandía). Tan superior era la fuerza militar británica, que antes de la batalla hicieron acuñar monedas de oro donde se leía “Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de abril de 1741" y "La arrogancia española, humillada por el almirante Vernon". En las monedas aparecía Blas de Lezo, el almirante español, arrodillado a los pies de Vernon. Blas de Lezo, conocido por el medio hombre porque le faltaba una pierna y un brazo de batallas anteriores, humilló a Vernon (que se tuvo que comer las monedas) con una fuerza diez veces inferior.

En Cartagena, uno siente en numerosos lugares el deja vu de haber estado antes. Si paseas por la bahía, te recuerda (¡cómo no!) a la Mar Chica, en nuestra Cartagena (España), pero también te viene el recuerdo de Cádiz o La Habana. La muralla te recuerda a tantas otras de ciudades españolas (probablemente diseñadas por los mismos ingenieros militares), y sus calles, en la parte vieja, nos traen a la cabeza tantas ciudades canarias con sus balcones de madera llenos de flores, pero también el mal llamado barrio francés de Nueva Orleans, donde hay casas muy parecidas. ¡Cuántas impresiones produce esta ciudad que conquista a todos los que la visitan!

Una de las calles de Cartagena de Indias
Una de las calles de Cartagena de Indias

De turismo corrieno

Y no se puede dejar de ver la ciudad desde las zapatillas de correr. Hay muchos posibles recorridos, pero yo invito a dos bastantes sugerentes.

El primero consiste en rodear Bocagrande, siempre que se pueda, por el camino más próximo a las playas. Si se empieza por el extremo más alejado de la ciudad, tenemos varios kilómetros de playa para correr y disfrutar del Caribe. Desde Bocagrande se llega a la zona amurallada por el baluarte de San Francisco. Y se llega a mi recorrido favorito, que consiste en rodear la Cartagena amurallada. Este paseo nos permite ver la ciudad y algunos de sus principales monumentos, desde fuera de la muralla.

Se bordea la ciudad, por la Avenida de Santander, pasando por los distintos baluartes. Antes de llegar al de Santa Clara (donde está uno de los Hoteles más agradables del mundo, el Santa Clara, antiguo convento) podemos ver el bastión-palacio que fue del camarada García Márquez (palacio por el tamaño y lujo, bastión porque está pertrechado con equipos de seguridad de última generación para evitar que los parias de la tierra puedan invadirlo). Un poco más allá, las famosas Bóvedas (antaño cárceles, hoy tiendas de artesanía). Una vez rodeado el baluarte de Santa Catalina, a la izquierda podemos admirar el Castillo de San Felipe. Al llegar al baluarte de San Pedro Mártir, podemos optar por un recorrido más largo, hacia el Puente Heredia, o dejar a la India Catalina (estatua que recuerda a esta India histórica, símbolo de Cartagena, intérprete de Pedro Heredia, el fundador de la ciudad) a la izquierda para enfilar hacia la famosa Torre del Reloj por la Avenida Venezuela.

Entre la India Catalina y la Torre del Reloj (donde recuperamos la muralla) cruzamos una de las zonas con más vida de Cartagena, con sensación de extraterrestre. En ese tramo se vende de todo: fruta, distintos tipos de fritangas, cachivaches, objetos imposibles, ropa, cosas de segunda mano. Hay que sortear peligrosamente al personal, pero merece la pena. A partir de la Torre del Reloj, a la izquierda dejamos el Parque Centenario y el Palacio de Convenciones y corremos en paralelo a la antigua aduana. Dejamos San Pedro Claver a la derecha y ya casi estamos en el punto de partida.

Correr por Cartagena nos produce muchas sensaciones, pero si os gusta sudar, es el lugar apropiado. En menos de cinco minutos tenemos prácticamente empapada la camiseta (mejor de algodón) y cuando estiramos al final, dejamos en el suelo un pequeño charco de sudor.

Cartagena de Indias, la ciudad a la que siempre hay que volver.

SOBRE EL AUTOR

José Manuel Torralba
Catedrático de Ingeniería de Materiales en Universidad Carlos III de Madrid


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