¿Es mejor aplicar frío o calor en las lesiones?

Por Rubén Gadea para carreraspopulares.com - 06/03/2018

Es una duda que va más allá de los deportistas. Seguro que te ha pasado más de una vez, tanto a la hora de cuidar una lesión en casa como a la hora de aconsejar a alguien sobre lo que tiene que hacer. En una lesión ¿me tengo que aplicar frío o calor? Es una de las terapias más extendidas, ya que su aplicación en casa es tan sencilla como disponer de elementos que podamos calentar o enfríar para colocar sobre una zona dolorida o lesionada.
Si todavía tienes dudas o quieres comprobar si lo estás haciendo bien, te recomendamos que sigas leyendo estas indicaciones de nuestros amigos de Sanus Vitae:

Efectos del frío y del calor

Como siempre, lo primero que necesitamos para sacar el máximo partido a ambos tratamientos es conocer qué efectos provocan en nuestro cuerpo. De esta manera, y en función de los síntomas que queramos tratar, tendremos la respuesta correcta a nuestras dudas.

La primera indicación es que el calor provoca un efecto más profundo y duradero que el frío, por lo que se aconseja para procesos dolorosos crónicos. Es decir, para lesiones que requieran un tratamiento y unos efectos más a medio plazo. En cambio, el frío provoca una mejora de la inflamación y el dolor de forma más intensa pero menos duradera, por eso se recomienda en procesos dolorosos agudos y que requieran una reducción de inflamación rápida. El frío es más habitual dentro de las 24-48 horas de tratamiento de una lesión, y deja de usarse cuando ha pasado la fase inflamatoria.

El calor tiene un efecto vasodilatador, lo que provoca que, al aplicarlo, se aumente el aporte sanguíneo en la zona tratada. Por eso, si se trata de recuperar afecciones a las estructuras musculo-esqueléticas (por ejemplo una microrrotura muscular o un esguince de ligamentos), es lo recomendable. Aumentar la presencia de sangre significa tener más oxígeno y nutrientes que ayudarán a la mejor recuperación.
El frío, por el contrario, es vasoconstrictor. Por eso se debe usar si no hay lesiones estructurales y, por el contrario, aparecen hematomas o edemas. El frío ayudará a reducir la presencia de sangre acumulada que pueda producir dolor en la zona.

Como norma, debemos aplicar calor en lesiones donde queramos acelerar procesos (por ejemplo, regenerar un músuclo dañado) y el frío cuando queramos frenar un proceso, como infecciones o inflamaciones agudas. El calor mejora la movilidad, la elasticidad y el rango articular; el frío causa contracción, potencia muscular y rigidez articular. Podríamos decir que el frío es un elemento antiálgico, antiedemático e incluso anestésico, pero no reparador, mientras que el calor produce alivio sensorial, es descontracturante (con ello también antiálgico) y regenerador.

Por ello, el calor se recomienda para lesiones donde se haya producido degeneración de los tejidos, como previo a la actividad para aumentar la elasticidad y para aumentar el oxígeno y los nutrientes de nuestros músculos. En cambio, el frío para dolores recientes agudos, inflamación ósea (no muscular), en traumatismos con edema y como recuperador del estrés sufrido por un ejercicio intenso. Pero no es recomendable en lesiones con afectación de los tejidos como roturas.

SOBRE EL AUTOR

Rubén Gadea
Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador.

www.sanusvitae.es


ARTÍCULOS RELACIONADOS

POR DIEGO GONZÁLEZ TÉVAR / RUBÉN GADEA

POR FRANCISCO GILO



POR MAY LUJÁN


Siguenos en:

Tambien te puede interesar

¿Cómo nos ayuda el frío a recuperar nuestros músculos?
Tono Fernández

Es al llamada crioterapia. La aplicación de frío o hielo en nuestros músculos castigados o lesiones, ayuda a mejorarlas. Pero, ¿por qué? ¿Cómo se debe hacer?

Por qué deberías hacerte mañana una prueba de esfuerzo
carreraspopulares.com

Una prueba de esfuerzo nos dirá si hay algún problema que desaconseje la práctica del deporte. Pero, en la mayoría de los casos, lo más importante es que nos permitirá conocer cómo se comporta nuestro cuerpo con el entrenamiento, lo que nos hará entrenar mejor.

Con la cafeína, ¿rindo más?
Victoria Monllor

La cafeína es un elemento muy común en nuestra vida y nuestra alimentación, pero, ¿cómo afecta a nuestro rendimiento deportivo y a nuestra salud? ¿Con qué antelación hay que tomarla? ¿Cuánta cantidad? Victoria Monllor responde a todas vuestras dudas.

La parte psicológica de las lesiones
Yolanda Cuevas Ayneto

Cuando una lesión física se manifiesta, también se lesiona la parte mental. Por ello, es importante el trabajo a nivel psicológico en esta situación. Es una de las claves de este artículo de Yolanda Cuevas Ayneto

Las mas vistas

Correr en ayunas. ¿Recomendable o peligroso?
Leticia Garnica

Muchos corredores salen a primera hora de la mañana a correr sin meter nada al estómago. ¿Es saludable? ¿Qué riesgos supone entrenar sin comer nada en las horas previas? La nutricionista Leticia Garnica responde a estas preguntas en este artículo.

La anafilaxia inducida por ejercicio
Francisco Gilo

La anafilaxia se define como una reacción alérgica grave, multisistémica (dos o más órganos afectados), que se inicia y progresa rápidamente y puede poner en peligro la vida de las personas. En los últimos tiempos se ha observado una incidencia creciente de anafilaxia que sólo se produce al realizar ejercicio físico.

Carreras nocturnas: ¿cómo alimentarnos?
May Luján

¿Alguna carrera nocturna en el horizonte? Una buena pauta alimentaria te evitará problemas y te ayudará a superar dificultades. Atentos a la merienda y a la hidratación.

¿Héroes o insensatos?
Mario Trota

Los corredores populares no somos atletas de elite ni nos ganamos la vida dando zancadas. Por ello, hay que tener mucho cuidado a la hora de practicar este deporte y saber donde están realmente nuestros límites. Y parar cuando es necesario. Nuestro colaborador Mario Trota reflexiona sobre la insensatez de querer forzar nuestro cuerpo y nuestra mente en situaciones delicadas.